Canarias
ANTONIO CUBILLO FERREIRA PRESIDENTE DEL CONGRESO NACIONAL DE CANARIAS Y SECRETARIO GENERAL DEL MPAIAC

"Nosotros pusimos bombas en cantidad; claro que sí"


JOSÉ LUIS DÍAZ, Tenerife
6/mar/05 16:59 PM
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A sus 74 años, Antonio Cubillo Ferreira, secretario general del Movimiento Por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario (MPAIAC) y presidente del Congreso Nacional de Canarias, su brazo político, no se ha movido un milímetro del discurso rupturista y antiespañol por el que abandonó el Archipiélago el año 1962 para, desde el exilio, ponerse al frente del movimiento independentista más ruidoso de su historia. Ahora vuelve a la carga y adelanta que está impulsando la unión de diferentes grupos separatistas para presentar una candidatura conjunta a las próximas elecciones autonómicas. Y entretanto, cuando tiene oportunidad, recuerda los momentos más duros de su actividad independentista. Sostiene con firmeza que la historia de las Islas Canarias hubiera cambiado si el atentado que sufrió en Argel en 1978 no hubiera abortado su intervención ante las Naciones Unidas, en la que tenía previsto reclamar un calendario de descolonización para el Archipiélago, apoyado por la práctica totalidad de cancillerías africanas, a través de la OUA. Una organización que incluso estaba dispuesta a prestar apoyo militar a la "causa canaria". ¿Y lo de las bombas? "Claro que pusimos; cantidad además", reconoce.

-¿Cree que aquella intervención en la ONU podría haber cambiado el curso de la historia de Canarias?

-Claro que sí. De lo contrario, ¿por qué los españoles lanzaron un atentado en un país en el que yo estaba invitado? Querían que se supiera en todo el mundo. Fue una operación perfectamente planeada.

-Pero el MPAIAC no era un movimiento que arrastrara grandes masas como para poner en peligro la estabilidad de España. ¿O había algo más?

-Yo tenía el apoyo de los ministros de Asuntos Exteriores de la OUA, salvo el de Marruecos, que se negó, y el de Mauritania, que se abstuvo. Eso lo sabían los servicios secretos españoles, y también que si yo me presentaba en la ONU se generaría un gran problema para la metrópoli.

-¿Marruecos se opuso por su reivindicación soberanista sobre Canarias?

-Marruecos se opuso porque en aquellos momentos estaba en tratos con el Gobierno español por el asunto del Sáhara Occidental. Nos dijeron que no nos podían apoyar por los acuerdos de Madrid. En segundo lugar, Marruecos nunca ha reivindicado Canarias. Todo eso son mentiras. Se habla de los mapas, pero, ¿usted ha visto alguna vez mapas de España en los que se excluya a Portugal y Andorra?

-¿Por qué después del atentado y progresivamente se fue diluyendo el movimiento y el sentimiento independentista?

-Estaba todo pensado. Ellos (los españoles), primero, fueron a matarme. Luego, empezaron a darse vueltitas por África dando dinero a los países a cambio de que no nos prestaran ayuda. Uno de los que iba en esas delegaciones era José Carlos Mauricio, el peor de todos. Años más tarde, cuando Felipe González llega al poder, algún dirigente africano le reclama parte del dinero que le había ofrecido Calvo Sotelo "por lo de Canarias". Todo eso se juntó con la enorme represión que hubo aquí.

-Usted era el gran líder del MPAIAC. ¿Ese personalismo no pudo llegar a ser contraproducente para el propio movimiento? (Desde algunos ámbitos del independentismo se acusó a Cubillo de caudillo, aprovechando la similitud fonética).

-Podíamos haber tenidos dos, tres, cuatro... secretarios generales, pero todo movimiento de liberación tiene uno solo. Y ellos fueron a la cabeza, mientras en Canarias se producía una represión terrible. Hubo militantes nuestros que hasta entregaron nombres... Luego empezaron a circular versiones sobre el atentado hasta que pudimos descubrir quiénes fueron los asesinos. Usted sabe que yo monté una operación en los tribunales españoles...

-Ya, pero si no reconocía ni reconoce a España, ¿por qué acudió a sus tribunales?

-¡Eso qué tiene que ver!

-Podía haber acudido a algún tribunal internacional.

-¿Para qué? Yo lo que quería es que se reconociera, como se reconoció en octubre del año 2003, después de 18 años de batalla judicial, que mi atentado había sido un acto de terrorismo de Estado, organizado por la policía española dentro del Ministerio del Interior. Después de muchas vueltas tuve que acudir a la Audiencia Nacional para que se reconociera, cosa que finalmente conseguí.

-En la sentencia por la que se le concede la indemnización como víctima del terrorismo, se señala también que "nunca ha existido condena judicial contra el MPAIAC por actividades terroristas o atentatorias contra la vida de las personas", pero es sabido que el MPAIAC sí utilizó métodos violentos.

-El abogado del Estado dijo que no se me podía pagar porque era un terrorista y el tribunal lo invitó a demostrarlo y no pudo.

-Usted defendió el uso de la violencia.

-Nosotros pusimos bombas. En cantidad. Claro. ¡Cómo vamos a negar lo que fue! Ahora, no tuvimos nada que ver con el accidente de Los Rodeos (se dijo por aquel entonces que una amenaza de bomba en Gando obligó al jumbo de la KLM estrellado a desviarse a Tenerife). Nunca se supo lo que pasó realmente con lo de la bomba en Gando. Lo único que sabemos es que cuando la policía española investigó, al cabo de un mes hubo una orden de Madrid para que se dejara todo quieto. Sabemos que había un grupo especial de la Guardia Civil que se dedicaba a poner bombas para decir que habíamos sido nosotros. Cada vez que poníamos una bomba, que poníamos muchas, lo avisábamos para evitar que hubiera víctimas. La de La Laguna, como algunas otras, nunca se supo quién la puso.

¡Yo sé de explosivos, oiga!

-¿Para su colocación contaban con el apoyo o asesoramiento de otras grupos, como el GRAPO?

-No. ¡Oiga, yo sé de explosivos! Estuve en Argelia y los argelinos eran grandes especialistas en bombas.

-Pero se habló de la conexión entre ambos grupos y de la presencia en las Islas de terroristas del GRAPO, como Blanco Chivite.

-Son cosas que se decían, pero no... mentiras. Los explosivos que se ponían aquí eran fáciles de obtener: se conseguían en las galerías. Teníamos dos o tres chicos que eran cabuqueros (encargados de colocar barrenos) y que nos facilitaban la dinamita. Todo lo que se empleó fue dinamita que había por aquí.

-¿Quién seleccionaba los objetivos?

-Los grupos que estaban aquí. Los seleccionaban y luego nos lo consultaban a nosotros. Por ejemplo, me acuerdo bien de un caso, el del hotel Iberia, en Las Palmas. Nos propusieron colocar la bomba en una ventana en cuya parte interior había cuatro botellas de gas butano. "¿No hay otro lugar?", les dije. Me respondieron que había otro, junto a la lavandería. Y yo dije: "Pues pónganla ahí". Había órdenes estrictas de que no hubiera muertos ni heridos. Nunca quisimos que hubiera víctimas, sino sólo que se nos oyera y que nuestras acciones tuvieran repercusión internacional.

-¿Sigue defendiendo el uso de la violencia como vía para alcanzar fines políticos?

-Todo depende del momento. En aquel, sí era adecuado. Más tarde, con la Constitución Española yo les comenté a mis compañeros que había posibilidades de llevar un combate político. Hubo alguna acción más después del atentado, pero a partir del año 79 no más. También los compañeros de aquí nos propusieron que paráramos a la vista de eso y a la vista de que el MPAIAC estaba reconocido ya como movimiento de liberación africano. Con el tiempo comenzamos a llamar a los exiliados para que volvieran al Archipiélago e intentaran formar un partido. Por lo que veíamos en la UPC (Unión del Pueblo Canario, organización que aglutinaba a diferentes partidos de corte nacionalista) había un apoyo fuerte a la independencia. Yo regresé a Canarias en agosto de 1985 y miles de personas fueron al aeropuerto a recibirme, lo que nos animó a crear el Congreso Nacional de Canarias (CNC) como brazo político del MPAIAC.

-Si había tal entusiasmo y tal efervescencia política, ¿qué fue lo que falló para que no prosperara ese sentimiento nacional?

-Le digo una cosa, como ejemplo. Yo me presenté a las elecciones autonómicas del 87 en Lanzarote y el Gobierno español nos saboteó, porque envió a Eligio Hernández con esa orden. Cuando yo daba un mitin, se traía a la Pantoja y, claro, la mayor parte de la gente iba a ver a la Pantoja; otro mitin, la Pantoja de nuevo. Y en un tercer mitin, como la gente ya estaba harta de la Pantoja, se trajeron a El Volquete, el luchador, y lucha gratis. También se dedicaron a apoyar a Dimas (Martín) y organizaron una paella para mil personas, justo al lado de nuestro mitin. A pesar de todo yo me quedé a unos cien votos para salir diputado. Y qué casualidad, en el barrio de Argana, en Arrecife, había dos mesas: en una saqué 120 votos y en la otra cero votos. ¿Qué pasó? Que a nuestro interventor lo llamaron por teléfono para decirle que había un caso de muerte en su familia; salió, cogió el teléfono y no era nadie. En ese momento, cambiaron todo. Eligio sabía todo lo que pasaba y en Femés ocurrió igual.

-¿Por qué no recurrieron ante la Junta Electoral?

-¿Para qué? Aquello estaba todo controlado por ellos. Nosotros sabíamos que si nos metíamos en un pleito, no íbamos a sacar nada. Por eso no salí diputado. Todo el mundo lo sabe. Aquello fue una operación dirigida por Eligio Hernández. Y sabemos de lo que es capaz. A partir de ahí la gente se desinfló un poco, pero yo les decía que los vascos llevan luchando más de cien años y otros pueblos, siglos, y que esa falta de experiencia había que compensarla de alguna manera. Seguir trabajando.

-Pero algo habrá fallado para que...

-El fallo es que en Canarias hay 500.000 españoles, por lo que nosotros tenemos que luchar el doble o el triple, y eso es la base de todo y de que las estadísticas y las encuestas sobre el respaldo independentista sean engañosas. Canarios son los hijos de padres o madres canarios y los nacidos en Canarias.

-Si va echando cuentas hacia atrás, generación a generación, al final llegará a los conquistadores.

-No, mire, cuando se habla de nacionalidad y del derecho a la autodeterminación nos estamos refiriendo al momento presente. Antes de la independencia debe haber una votación y Naciones Unidas dice quién tiene derecho a votar. Y los que tienen derecho a votar son esos. Pero CC quiere que se aplique el concepto de residencia y eso no lo podemos admitir nosotros. Ahora contactaremos con todo el mundo para ver si hacemos algo unitario para las próximas elecciones. Y eso seguramente chocará con los intereses de CC, que significa Coalición de Constructores y que está formada por gente que sólo piensa en su bolsillo y que engañan al pueblo diciendo que son nacionalistas. Ellos no son nacionalistas porque dicen que son españoles y europeos. Y nosotros somos independentistas y africanos. Ésa es la diferencia. Pero siempre se ha atacado desde aquí a todo lo africano.

-¿Cuál es el modelo a seguir?

-Siempre cito el caso de las Islas Feroe. Son pequeñas islas que tienen pocos habitantes, pero cuentan con su propio banco, su propia bandera, y con una protección total de sus aguas. Ellos tenían un estatuto de autonomía muy amplio desde 1948 en relación a Dinamarca. En 1975 se plantaron y dijeron que no querían entrar en la Comunidad Económica Europea y amenazaron con la independencia. Aquello fue un problema para el parlamento danés. Se consultó y la solución fue que entraran como tercer estado, como puede estar Israel. Ellos discuten con la UE sin intermediarios. Cuando ahora se habla de las islas europeas y se vanaglorian de que Canarias está en la Constitución, las Feroe no se nombran, porque ellos quieren seguir como tercer estado.

-¿Discute usted que la gente no vive mejor en Canarias ahora que antes, cuando no se estaba en la UE?

-Claro que ha venido ayuda económica. Pero eso tiene sus más y sus menos. Ha habido casos en los que la UE envía un millón de euros, por el camino se queda lo que se embolsan los políticos corruptos, y al final aquí tenemos sólo el 30 por ciento. Eso va creando una mentalidad de pedigüeño y no de trabajador. Al mismo tiempo, aquí van a venir todos los bancos europeos para llevarse el dinero fiduciario que hay circulando. Las grandes superficies están arruinando a las pequeñas empresas. La agricultura se la están cargando porque ahora es más barato importar que producir aquí. Hay miles de extranjeros que llegan por pateras volantes, que son las peligrosas, no las barquillas. Luego tenemos las mafias que están entrando con el lavado del dinero negro. Todos esos son aspectos negativos que hay que tener en cuenta.

-Hay gente que piensa que en ese escenario de una Canarias independiente Marruecos le caería encima rápidamente.

-Le repito que eso son mentiras. Nunca ha habido reivindicación. Canarias, económicamente, entraría en el consorcio ACP (África, Caribe, Pacífico) que tiene tratados preferenciales con Europa, como los tiene Marruecos. Nosotros, en ese caso, negociaríamos directamente con Europa. Desarrollaríamos nuestra industria y luego el petróleo que se va a sacar sería nuestro y de Marruecos. Si no permitimos que haya políticos corruptos y con todo eso que le he dicho, Canarias vivirá el doble o el triple mejor que ahora.

-¿Qué opina de un estado libre asociado?

-Eso no conduce a nada. Canarias es una colonia, puesto que había una población autóctona que fue conquistada por la fuerza de la sangre; por lo tanto, entramos dentro de los territorios a descolonizar. Nacionalismo no es lo que dice la Coca o el PNC. Nacionalismo es convertir un territorio colonizado en una nación independiente.

-Me dijo que se están movilizando para las próximas elecciones.

-Sí, pero claro, seguimos condicionados por los topes electorales. Llevamos unos meses planteando eso con grupos serios.

-¿Cree que hay un resurgimiento del ánimo independentista?

-Sí, muy fuerte. Y no sólo entre los jóvenes. Es que políticamente falta algo. CC se ha dividido, va a ser un crack tremendo y todo esto va estallar. Ya verá el vuelco que habrá en las próximas elecciones.

ANTONIO CUBILLO FERREIRA PRESIDENTE DEL CONGRESO NACIONAL DE CANARIAS Y SECRETARIO GENERAL DEL MPAIAC