Nacional

El presidente del PP de Orense admite discrepancias con el Gobierno de Fraga

Xosé Luis Baltar dijo que ni confirmaba ni desmentía la escisión de cinco diputados populares de esa provincia. Indicó que tanto Fraga -que podría quedar en minoría- como él habían hecho un pacto de silencio hasta dentro de una semana, cuando se reunirán para intentar salvar el Ejecutivo gallego.
EFE, Orense
22/sep/04 20:55 PM
Edición impresa

El presidente del PP de Orense, Xosé Luis Baltar, confesó ayer que "llegó la gota que colmó el vaso en la relación de los orensanos con la Xunta y precisó que la cena celebrada el lunes con Manuel Fraga es "fruto del descontento que existe en la provincia con el Gobierno gallego desde hace más de dos años".

Baltar afirmó, en declaraciones a los periodistas después de firmar un convenio con Caixanova, que ni confirmaba ni desmentía la escisión de los diputados orensanos, al tiempo que lamentó que las informaciones que han trascendido sobre esto "probablemente no beneficien a la provincia".

El también presidente de la Diputación de Orense indicó que tanto Fraga como él habían hecho "un pacto de silencio hasta dentro de una semana", en la que volverán a reunirse, en un intento de dar "una segunda oportunidad" al Gobierno gallego.

No obstante, reconoció que no había impuesto "censura sobre nadie más que sobre él mismo", por lo que "la gente habla" y, apuntó, "yo no llamé a nadie para que lo haga o deje de hacerlo".

Baltar aclaró que le había llamado el secretario general del PPdeG, Xesús Palmou, tras conocer las especulaciones sobre su abandono del partido. "Me llamó y le dije que yo no fui el autor de la información, tampoco digo que no hubiese esa información, probablemente a alguien se le fue la mano y no entendió que no era bueno dar esas pistas que se dieron", comentó.

El dirigente provincial señaló que hizo a Fraga "un planteamiento global" de lo que ocurre en el PP de Orense, desde su punto de vista personal, y sin llamar a alcaldes ni a parlamentarios.

En el encuentro del lunes, prosiguió, se manejaron "claves ideológicas, personales y presupuestarias" y como resultado, sentenció, "todo puede acabar bien, regular o mal".

También destacó que la actual situación no supone ningún peligro para la continuidad de sus responsabilidades en la Diputación, ya que siempre mantendrá la "lealtad institucional".

Baltar aludió a la anterior crisis del PP, en enero de 2003, cuando cinco diputados de Orense plantaron cara a la Xunta tras la salida del ex conselleiro Xosé Cuiña del Ejecutivo, y todo se resolvió, recordó, con una carta lacrada al presidente y entregada en mano. "Los diputados estuvieron recluidos porque son temas que deben ventilarse en el partido", apostilló.

Sin embargó, insistió en que "el descontento empezó hace algo más de dos años" y ahora "las circunstancias hicieron que llegase la gota que colmó el vaso y algunas actuaciones precipitaron los acontecimientos".

"Esta vez hice otro tipo de planteamiento y dentro de una semana, en función de lo que el presidente diga, habrá que tomar una decisión y habrá que dar explicaciones, y analizar si la respuesta es suficiente o no", observó.

Baltar negó que el conflicto esté relacionado con la última remodelación del Ejecutivo gallego, "con la que ya dije que estoy de acuerdo", matizó, pero sí denunció "el hecho de que se cuente más o menos con la línea oficial del PP de Orense".

"Centristas de Galicia"

En cuanto a una posible vuelta del partido Centristas de Galicia, del que parte el sector crítico, indicó que no se planteó en la reunión del lunes con Fraga, pero aseveró "que es la segunda parte que vendrá después si no se llega a ningún acuerdo".

El presidente provincial se refirió, sin detallar, a las situaciones de discriminación sufridas por la provincia en los últimos trece años, "donde vemos que las inversiones europeas se van a otras" de la Comunidad gallega, lamentó.

"Cuando hablamos de proyectos para Ourense todo son dificultades para hacerlos", ya que "alguien se encarga de torcerlos para que vayan para otro lugar y estos temas llegan a cansar y nos preguntamos -apuntó- si estaremos siempre en esta situación".

"Queremos equilibrio y solidaridad -añadió-, pero vemos que vamos hacia atrás y yo tengo que responder ante la sociedad orensana, porque soy responsable de su voto".

Baltar reconoció que, ante el "talante" y la disposición "excelente" de Fraga, le costó presentarle su postura "porque en el PP somos amigos y nos respetamos, y psíquicamente a nadie le gusta empezar con un ultimátum, porque las cosas normalmente van mejor de otra manera", concluyó.