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La arquitectura que nos hace humanos: proteger la profesión

Jordi Ludevid Anglada, arquitecto y expresidente del CSCAE, defiende el valor irremplazable de la arquitectura en plena emergencia habitacional

Instalaciones del Colegio Oficial de Arquitectos.

Instalaciones del Colegio Oficial de Arquitectos. / El Día

Santa Cruz de Tenerife

“En el corazón de cualquier ciudad habitable late una realidad profunda y sencilla: la arquitectura no consiste solamente en construir, sino en garantizar la habitabilidad de las personas”. Esta reflexión surgida en el Colegio de Arquitectos de Tenerife, La Gomera y El Hierro conecta con la defensa que la institución sostiene de forma permanente: la arquitectura como bien de interés colectivo, la calidad de vida y la necesidad de proteger a quienes la ejercen en pro de la habitabilidad, la vida de las personas y el futuro de las ciudades como espacios colectivos. En esa línea el COA reivindica su papel como colegio profesional que defiende el ejercicio de la profesión en condiciones dignas y acorde con la responsabilidad social que conlleva.

Jordi Ludevid Anglada, arquitecto y expresidente del CSCAE, advierte de que, en plena emergencia habitacional y en un territorio tan frágil como las Islas, “los arquitectos siguen siendo los únicos profesionales capaces de sintetizar técnica, ética y estética para crear ciudades habitables”. A su juicio, “la arquitectura no consiste solamente en construir, sino en garantizar la habitabilidad de las personas”. Un propósito que pasa por “crear espacios donde se pueda vivir con dignidad, donde el techo proteja, el lugar invite a soñar y se respete la condición humana”.

El arquitecto recuerda la definición de Richard Sennett sobre los profesionales contemporáneos como “artesanos de bata blanca” y afirma que los arquitectos “no son meros técnicos”, sino “profesionales que convierten necesidades en lugares con sentido”. En plena crisis de acceso a la vivienda, el ex presidente del CSCAE destaca que se trata de la única profesión capacitada para garantizar “el equilibrio entre la ética y la estética, el techo y el sueño, el respeto al patrimonio y la mirada hacia el futuro”.

Frente a los discursos que apuestan por la irrupción de la IA como la alternativa al talento profesional, Ludevid considera que la tecnología no está capacitada para tener una comprensión integral. “La IA puede calcular, sí claro, pero no puede habitar ni soñar por nosotros”.

Ante este panorama, el experto denuncia que en España la profesión “se encuentra asediada, menospreciada y ahogada. Estamos contra las cuerdas”, señala. Entre las posibles causas apunta a la cultura del más barato y a la burocracia extrema. “Los honorarios indignamente bajos precarizan no solo a los modestos estudios, sino que, además, comprometen ese hábitat futuro que compartiremos todos. Algunos municipios inteligentes ya están danto un golpe de timón y exigen concursos limpios, donde prime la calidad de la propuesta”, añade.

La protección de la profesión, según argumenta el que también fuera presidente de la UP y ex vicepresidente de CEPLIS y de UMP, debe entenderse como una responsabilidad colectiva y política. “Proteger a los arquitectos no es un favor corporativo. Problemas como el del acceso a la vivienda no se van a resolver solo con más metros cuadrados, sino con más calidad arquitectónica. Porque una sociedad que desprecia a sus arquitectos está despreciando, en el fondo, su propia forma de habitar el mundo”.

En ese marco sitúa también el sentido del Congreso de la UIA en Barcelona y recuerda que, cuando el CSCAE impulsó en 2017 el convenio con la UNESCO que creó la capitalidad mundial de la Arquitectura, no se pensaba “en otro certamen académico, sino en generar una oportunidad política para esa defensa de la profesión”. Por delante, el próximo congreso de la UIA en Barcelona y su capacidad para activar esta defensa de la profesión.

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