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Memoria histórica | Aplicación de la ley en Tenerife

El polémico borrado de la simbología franquista en Tenerife

La retirada de menciones a la dictadura se ha hecho a un ritmo dispar en los municipios y aún hay un amplio listado pendiente

Momento de la retirada del escudo franquista del águila hace un mes en la antigua sede del Ayuntamiento de Santa Úrsula. | | CRISTO YUSTA Cristo Yusta

Lo mandan dos leyes de memoria histórica, una nacional de hace 15 años y otra canaria aprobada hace cuatro con un amplio consenso de las fuerzas políticas isleñas (CC, PSOE, PP, NC y ASG), pero el proceso va a un ritmo dispar. La retirada de la simbología franquista en Tenerife está presidida también por la polémica, en especial en Santa Cruz de Tenerife. El último episodio está todavía candente: el Gobierno de Canarias comunica el martes la lista de 79 vestigios de la dictadura que Santa Cruz debe eliminar por imperativo legal. El gobierno municipal responde al instante. Anuncia que impugnará el catálogo por hacerse solo de un municipio. Y esto cuando apenas una semana antes, el Ayuntamiento había anunciado que va a reparar y poner en marcha la fuente de uno de esos elementos que aparecen en la lista del Ejecutivo regional: el monumento a Franco.

Lo que nació para generar concordia parece haber traído todo lo contrario. Y no solo son los reproches del Consistorio santacrucero por considerar que el Gobierno de Canarias pretende «estigmatizar» al municipio, como dijo el propio alcalde, José Manuel Bermúdez. Muchos vecinos de la barriada de García Escámez –destacada figura del franquismo– no quieren perder ese nombre, el Mercado Nuestra Señora de África tampoco quiere quedarse sin el suyo –es una mención a la mujer del general Serrador– y otras críticas se dirigen a supuestos excesos del catálogo. Un ejemplo es la hélice del crucero Canarias, que se encuentra en la entrada de la antigua estación del Jet Foil. Está en la relación de la Viceconsejería de Cultura y Patrimonio por ser un recuerdo del que fuera buque insignia de la Marina nacional durante la Guerra Civil.

De forma paralela, las asociaciones proeliminación denuncian la resistencia de la capital a retirar sobre todo el monumento a Franco –al verlo como una clara mención al dictador– y el viceconsejero de Cultura –Juan Márquez, de Podemos– defiende que es un listado ajustado a la historia y a la ley, y que «en el ámbito de la memoria histórica, lo que estigmatiza a una ciudad no es un catálogo, sino tener una estatua de Franco». Es el sentir de los partidos que aprobaron las leyes de memoria histórica: eliminar los reconocimientos públicos a quienes impulsaron un golpe de estado y una dictadura cuya represión costó miles de vidas.

Garachico va a anular el nombramiento de Franco como hijo adoptivo del municipio

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El Gobierno de Canarias defiende que ha empezado por el catálogo de Santa Cruz al ser la ciudad de Canarias que mantiene con diferencia más vestigios franquistas. El hecho de ser sede de la Capitanía General de Canarias y de que Franco la ocupara durante 120 días –entre el 13 de marzo y el 16 de junio de 1936–, antes de partir a Gran Canaria y luego a Marruecos para iniciar el alzamiento militar contra la República, puede explicarlo. Pero Santa Cruz en particular y el resto de municipios tinerfeños sí han retirado guiños al franquismo de sus espacios públicos. Porque por encima de todo son conscientes de que deben cumplir las leyes. El último caso ocurrió hace muy poco pero pasó desapercibido: el Ayuntamiento de Santa Úrsula retiró hace apenas un mes de la fachada del antiguo Consistorio el escudo del águila de la bandera franquista. Así está la aplicación de la ley de memoria histórica en Tenerife.

Santa Cruz.

En 2008, Santa Cruz tenía 103 alusiones a los golpistas solo en su callejero. Se había cambiado el nombre de una: 18 de Julio pasó a llamarse Juan Pablo II. Ese año se intensifica el borrado pero solo afecta a 8 de esas calles. Llegó de sorpresa, el 18 de diciembre, a través de un decreto repentino del alcalde de entonces, Miguel Zerolo, pero afectó a vías muy importantes de la capital tinerfeña. La Rambla General Franco pasa a llamarse Rambla de Santa Cruz, la avenida José Antonio pasa a avenida Marítima y la avenida del General Mola se renombra Islas Canarias. Las otras cinco calles afectadas fueron General Moscardó, ahora Del Amor; General Goded, en adelante Del Perdón; General Fanjul, que pasa a Del Olvido; General Sanjurjo, que ahora es De los Sueños, y García Morato, cuya nueva denominación es De la Tolerancia.

A comienzos de los años 80, bajo el mandato de Manuel Hermoso, se presentó una moción al pleno para cambiar los nombres de las calles pero fue aplazada en el momento del debate. A lo largo de los años, se han sucedido las demandas y peticiones para los cambios en el callejero, que han sido aprobadas pero con poco éxito. El ritmo de ejecución ha sido muy lento.

En 2019, la catedrática de Historia del Arte Isabel Navarro, por encargo del Ayuntamiento capitalino, presenta una lista con 79 vestigios franquistas, entre ellos 34 calles. La misma Navarro lidera el equipo que tres años después firma el catálogo, con los mismos símbolos, con el que el Gobierno de Canarias pide a Santa Cruz que cumpla con la ley de memoria histórica. El listado se conoció el martes. Entre los vestigios que «deben ser retirados de forma definitiva del espacio público» se encuentran el monumento a Franco (1966), situado en la avenida de Anaga; el monumento a Los Caídos (1947), ubicado en la plaza de España; el busto a Joaquín Amigó de Lara (1986); la hélice del crucero Canarias; las placas del Instituto Nacional de la Vivienda (1957) o la lápida a los Caídos de Igueste de San Andrés (1975).

La Laguna retirará los retratos de los alcaldes de la dictadura de la sede del Ayuntamiento

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En cuanto a las denominaciones, incluye vías como el puente General Serrador (1943), la calle Calvo Sotelo (1936) o el paseo Francisco Aguilar y Paz (1994), además de barrios como La Victoria, y centros educativos como el colegio Fray Albino (1944), entre otros. Asimismo, incluye también al Mercado Nuestra Señora de África, cuyo nombre debe cambiarse. Los honores y las distinciones se refieren a más de 130 personas, militares o civiles profranquistas.

Además de anunciar la impugnación del listado de la Viceconsejería de Cultura por referirse solo a Santa Cruz, cuando el Ayuntamiento entiende que el Ejecutivo regional debía haber hecho un listado de todos los municipios del Archipiélago, el Gobierno local tiene otro problema, que afecta a dos de los símbolos con alusiones más directas. Los monumentos a Franco y Los Caídos son enormes conjuntos escultóricos que ocupan lugares muy céntricos del espacio público chicharrero y que incluso caracterizan a la ciudad. ¿Qué hacer con ellos? Los responsables municipales saben desde que se aprobó la ley de memoria histórica que estos monumentos liderarían la lista pero ahí siguen, como los otros 77, uno de ellos, el de Franco, vandalizado con pintura roja y sin fuente.

La Laguna y Área Metropolitana.

El Ayuntamiento de La Laguna aprobó en julio retirar los últimos reconocimientos al franquismo de su espacio público. Después de que el dictador Francisco Franco dejara de ser Medalla de Oro de la ciudad o la calle Herradores dejara de llamarse General Franco, el pleno del Consistorio dio el visto bueno a una moción para que dos calles dejen de llevar nombres de personajes: Manuel Lora-Tamayo y Narciso de Vera Marrero. Además, se retirarán los retratos de una sala de las Casas Consistoriales anexa al Salón de Plenos de los alcaldes durante la dictadura.

La moción propuesta por los tres partidos que gobiernan el Consistorio de Aguere –PSOE, Unidas Se Puede y Avante– también insta al Obispado de Tenerife a eliminar dos placas alusivas a la dictadura de las iglesias de La Concepción –en el casco histórico– y Valle de Guerra. Con estas medidas, el Gobierno lagunero considera que culmina la aplicación en el municipio universitario de la ley de la memoria histórica.

El caso más significativo es el de la calle Lora-Tamayo al tratarse de una de las principales entradas a la ciudad Patrimonio de la Humanidad. Según apunta la moción, este político franquista andaluz fue presidente de la Comisión Depuradora del Magisterio en Sevilla desde 1937, en los años más fervientes de Queipo de Llano –militar golpista– en la ciudad. Manuel Lora-Tamayo fue ministro de Educación y Ciencia en el franquismo (1962-1968).

El Gobierno canario solo ha hecho la lista de Santa Cruz: tiene 79 símbolos que debe eliminar

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El segundo franquista que dejará de dar el nombre a una calle lagunera, en este caso del barrio de La Cuesta, es el del tinerfeño Narciso de Vera Marrero, periodista y activo representante de los sectores conservadores laguneros, afiliado a Falange Española desde febrero de 1938, aunque ocupó previamente, desde 1931, el puesto de concejal monárquico primero y primer teniente de alcalde en enero de 1936, como conservador. El 18 de julio de 1936, el día que comenzó el golpe de estado de Franco precisamente en Canarias, donde el dictador había sido capitán general, Narciso de Vera fue uno de los voluntarios que apoyaron el alzamiento militar.

Rubens Ascanio, teniente de alcalde de La Laguna, explica que también queda una placa por fuera del IES La Laboral, que «también tiene un componente que entendemos incumple la memoria histórica». Se han trasladado varios oficios y escritos por parte del Ayuntamiento solicitando la retirada de este elemento, así como los del Obispado de Tenerife. «No hemos recibido la respuesta adecuada», aclara Ascanio.

En Tegueste, según el Ayuntamiento, no quedan rastros y en El Rosario están igual desde 2015, cuando el 26 de noviembre las palas acabaron con el monolito dedicado a Franco en el monte de Las Raíces. Es el lugar donde el 17 de junio de 1936 se celebró la reunión de los jefes y oficiales de la guarnición, que supuso la puesta a punto de la organización del golpe de estado que tuvo lugar un mes y un día después. Allí estaba Francisco Franco. La demolición fue ejecutada por el Cabildo de Tenerife.

Monumento a Los Caídos de la plaza de España de Santa Cruz de Tenerife. | | ANDRÉS GUTIÉRREZ J.A.Medina / D.Ramos / R.Sánchez

Norte.

Los municipios del norte de Tenerife han sido ejemplares. En la actualidad quedan muy pocos vestigios en los espacios públicos, apenas unas cuantas placas y cruces con referencias a la etapa predemocrática. En algunos casos, como La Orotava, Tacoronte o Los Realejos, esa retirada llegó años antes que la propia exigencia legal.

Municipios como El Sauzal, La Matanza, La Victoria de Acentejo, La Guancha, Los Silos, Los Realejos o El Tanque certifican que en sus espacios públicos no tienen constancia de la presencia de ningún elemento con reminiscencias franquistas. San Juan de la Rambla cambió en 2019 el nombre de la avenida José Antonio (Primo de Rivera) por el de avenida La Libertad y terminó así con el último anacronismo incompatible con la ley de memoria histórica.

El alcalde de Tacoronte, José Daniel Díaz (NC), detalla que en su localidad se eliminaron todas las referencias del callejero «hace más de 25 años», mucho antes de la entrada en vigor de la ley. En 2019 se ejecutó la última acción destacada: la eliminación del escudo del águila que coronaba la fachada del cuartel de la Guardia Civil. «Lo único que sabemos que queda en Tacoronte es una placa en un lateral de la iglesia de Santa Catalina en la que se hace una alabanza a Primo de Rivera. Hemos informado de ella y creemos que debe ser otra administración la que intervenga», explica Díaz.

En Buenavista del Norte se da un caso similar con una cruz ubicada junto a la iglesia de Los Remedios «con una placa en honor a los caídos y a José Antonio Primo de Rivera». La concejala Vanesa Martín (SSP) señala que ya se ha solicitado un informe a la Secretaría del Ayuntamiento «sobre la manera correcta de proceder en este caso».

El Ayuntamiento de Santa Úrsula retiró a finales del pasado mes de diciembre de la fachada del antiguo Consistorio, que hoy alberga oficinas municipales, el escudo del águila que adornó la bandera española en el mandato de Franco.

El último vestigio se retiró hace un mes: el escudo del águila del antiguo Consistorio de Santa Úrsula

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Garachico, por su parte, cambió todos los nombres de calles y plazas hace años, pero esta semana, el alcalde, José Heriberto González (CC), ha tenido conocimiento de que existe un acuerdo de 7 de diciembre de 1936 que nombró a Franco hijo adoptivo del municipio, al tiempo que se apoyaba una propuesta del Ayuntamiento de Teruel para designarlo hijo predilecto de la nación española. «Un honor que, evidentemente, vamos a retirar», anuncia el mandatario de la Villa y Puerto.

El alcalde de Icod de los Vinos, Francis González (CC), señala que en el municipio se retiraron recientemente unas placas y escudos «con el yugo y las flechas» de las viviendas Moscardó, y que aún existen dos placas que están en el Parque del Drago «con nombres de personas que participaron en la División Azul y también víctimas de ambos bandos de la Guerra Civil, de donde sí se retiró ya la mención a Primo de Rivera». Sobre estas placas, se ha pedido informe al secretario. «Además, podrían quedar algunos elementos aislados en viviendas y unidades escolares que habrían pasado desapercibidos».

En La Orotava queda alguna placa en propiedades privadas como en la Casa Sindical, por lo que el Ayuntamiento villero ha pedido, en esta caso al sindicato UGT, que proceda a su retirada. En los últimos años se fueron eliminando todos los símbolos del periodo franquista en la Villa como los recuerdos a los caídos en la Guerra Civil de las iglesias de La Concepción y de San Juan, el escudo de la fachada de Correos o los nombres de calles. Además, se ha encargado una inspección de los grupos de viviendas sociales de la etapa franquista por si quedara algún vestigio olvidado de la época de Franco. Puerto De la Cruz espera la publicación del catálogo del Gobierno de Canarias para determinar si en la ciudad turística se conserva algún recuerdo.

Sur.

En Arona, el monumento a Los Caídos, situado en Los Cristianos, fue derruido hace años y calles como la General Franco fueron cambiadas de nombre mediante consulta popular. La más relevante de las que queda es el paseo Pablos Abril, que fue uno de los impulsores del monumento a Franco de Santa Cruz. El Ayuntamiento aronero se está planteando algunos proyectos para la recuperación de la memoria histórica desde el punto de vista del patrimonio histórico y la reparación de las víctimas.

En Arafo no quedan menciones. Este trabajo se hizo en mandatos anteriores, quitando el nombre de la calle General Franco, Onésimo Redondo, Calvo Sotelo o la Plaza de José Antonio. Ya en esta legislatura se quitaron dos placas, una en la plaza de San Juan Degollado, que hacía mención al nombre de José Antonio Primo de Rivera, y otra en el edificio anexo con el símbolo falangista del yugo y las flechas. Hace años existía una calle denominada General Franco que se cambió a calle La Iglesia.

Durante los últimos 11 años, en Fasnia sólo se ha intervenido en la retirada de un escudo franquista en la fachada del antiguo Ayuntamiento. Se sustituyó por el escudo del municipio de Fasnia. En Candelaria, mientras, se cambiaron en 2004 las avenidas Generalísimo y José Antonio Primo de Rivera por Marítima y Constitución.

Edificios, plazas y calles alusivas a la dictadura han desaparecido en Granadilla de Abona, como Frente de Juventudes (desaparecido) y La Cruz de los Caídos (retirada). El CEIP Granadilla de Abona se denomina así tras eliminar su nombre original, Carrero Blanco. En Santiago del Teide, la travesía cambió su denominación de avenida General Franco a avenida de La Iglesia. Y Guía de Isora renombró las calles General Mola, avenida Héroes del Alcázar y General Yagüe.

En la iglesia de Arico hay una lápida con el nombre de 19 ariqueros fallecidos en la Guerra Civil. Muchos fueron movilizados por los nacionales para luchar en la Península. Y en Güímar se mantiene el nombre de la calle Luis Hernández Bertrán de Lis, así como la Barriada de Pescadores García Escámez, cuyos propietarios malvivían en cuevas y chabolas. Hoy es un sitio privilegiado para vivir en El Puertito. Además, existe una cruz en la plaza del Ayuntamiento colocada en honor de los caídos, pero se resignificó en la primera legislatura democrática, eliminándose los símbolos franquistas. Fue una acción pionera, muy anterior a la ley de memoria histórica.

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