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Alcorcón - CD Tenerife (0-2): Fiabilidad de candidato

El Tenerife no da opción a la sorpresa y derrota al colista en un partido práctico y sin fisuras | Muñoz adelanta a los blanquiazules con un golazo y el local David hace el segundo en propia meta | Los de Ramis son terceros

Álex Bermejo y Sergio González, celebrando el segundo gol del Tenerife con aficionados blanquiazules. Carsten W. Lauritsen

El Tenerife hizo lo que se supone que tiene que hacer un claro candidato al ascenso cuando visita a un rival como el Alcorcón, un colista que solo había ganado un partido como local y que llevaba diecisiete jornadas sin vencer. Se impuso siguiendo un plan sin fisuras, sabiendo que acabaría marcando diferencias más pronto que tarde. Y así fue. Tiró de paciencia y de una firmeza defensiva desesperante para cualquier adversario, y esperó su momento para golpear. Ahí apareció Álex Muñoz para añadir un golazo más a su colección. De los suyos: potencia y colocación (37’). Luego, ya en la segunda mitad, el local David Fernández colaboró con un autogol cocinado por Álex Bermejo. Y poco más. Con 0-2, el Tenerife supo navegar sin perturbaciones hacia otro final victorioso, el decimocuarto en una temporada en la que ya ha vencido siete veces a domicilio. Con este resultado, el representativo sube un puesto en la tabla. Se sitúa tercero, a tres puntos del Almería y a cuatro del líder, el Eibar.

La versatilidad de este Tenerife ganador le permite tomar caminos de todo tipo hacia la victoria. Ya ha demostrado que sabe agitar y decantar pronto los partidos, como cuando goleó al Real Oviedo; o desenvolverse sin agobios en encuentros largos. Ayer, la pauta a seguir fue la segunda. Al menos, es la que impresión que dio. Los de Ramis optaron por no fomentar un arranque frenético, de ida y vuelta, por muy superior que se pudiera sentir en virtud de la dinámica, la calidad individual, los números... En definitiva, por todo.

Los blanquiazules llegaron al municipal de Santo Domingo con la baja de Enric Gallego, descartado para este viaje por haber dado positivo en las pruebas de detección de coronavirus. El encargado de ejercer de referencia ofensiva fue Mario González, que ya había debutado en la jornada anterior con unos minutos como reserva. El otro fichaje de invierno, Andrés Martín, también fue novedad en el once. El atacante cedido por el Rayo actuó de inicio en la banda derecha, puesto que venía ocupando un Mollejo que fue reserva. En suma, continuidad con matices para un equipo que no pierde desde el derbi del 2 de enero.

Con estos ingredientes, el Tenerife aplicó un ritmo lento en el comienzo. Si un equipo debía tener prisas, era un Alcorcón que no consigue frenar su caída hacia la Primera RFEF. Ayer, con un cambio de sistema respecto a la jornada anterior, muchos relevos en la alineación... Fran Fernández no da con la tecla y sigue sin ganar después de catorce partidos de Liga.

Los madrileños dieron la impresión de llevar el control por momentos. Pero fue un dominio engañoso. De área a área, con toques pero sin profundidad y muy pocos tiros a puerta. Probablemente, el Tenerife tuvo que ver en que esa puesta en escena se notara, pero no resultara trascendente. Como si permitiera que el Alcorcón cogiera confianza, se animara a abrirse, dejara espacios... Es lo que tiene sentirse tan solvente en defensa. Y es que el blanquiazul sigue siendo el equipo menos goleado. Soriano ha dejado su puerta a cero en doce encuentros de Liga.

El portero sevillano apenas tuvo que intervenir en el inicio. Dejó pasar con la mirada el primer remate, obra de Borja Valle (4’). Un poco más tarde (15’), atajó sin problemas un disparo de Arribas que había rebotado en Sergio González. Así de inocente estaba siendo la propuesta ofensiva de un Alcorcón que, dicho sea de paso, solo ha marcado 19 goles esta campaña. Ayer eligió una mala pareja para poner fin a esa sequía. Si superaba un obstáculo, tropezaba enseguida con otro y no progresaba. El entramado defensivo blanquiazul resultaba demasiado denso. No le permitía ni una llegada limpia.

Entretanto, el Tenerife no se conformaba con bajarle las pulsaciones al partido. Utilizando con frecuencia la banda derecha como vía de acceso, empezó a avisar. Lo hizo con un centro de Andrés que remató Bermejo a las manos del guardameta Cristian Rivero (8’).

Lo cierto es que no estaba siendo la tarde más inspirada de los insulares en la construcción del juego. Tenían la garantía de no encajar, pero les costaba dar continuidad a sus jugadas. Faltaba precisión y capacidad para sorprender. Quizás por ello, José León comenzó a insistir con las diagonales dirigidas a Mellot o Andrés Martín.

En esa fase, superada la media hora, el 0-0 se rompió de una manera inesperada. O no tanto, si se tiene en cuenta la capacidad de Álex Muñoz para disparar con potencia y colocación a media distancia. El lateral alicantino recibió el balón con espacio suficiente para avanzar unos metros y, sin pensarlo dos veces, lanzar un misil de los suyos. Se supone que a estas alturas, dejar que Muñoz tire a puerta con tanta libertad, es un defecto de la defensa rival. Uno de tantos de un Alcorcón que volvió a fallar en las dos áreas. En este caso, ni siquiera dentro de esa zona de influencia. El balón entró a media altura pegado al palo (37’).

Sin hacer gran cosa, el Tenerife ya estaba por delante. Y para un equipo tan fiable, se trata de una ventaja más que suficiente, sobre todo en un partido de este tipo.

Como era de esperar, el Alcorcón acusó el mazazo y el representativo se acercó al intermedio impidiendo el menor sobresalto. Trabajo artesanal de un equipo muy seguro de todo lo que hace.

El 0-2

Tras la pausa, era cuestión de seguir igual, con la sospecha de que el 0-2 podía estar más cerca que el empate. Es justo lo que ocurrió. Y no fue necesario esperar mucho. Con un Alcorcón un poco más abierto y dejando opciones a que los insulares exploraran la alternativa de los contragolpes –Andrés chutó al aire tras un pase de Elady en el 48’–, llegó el segundo tanto. Un gol generado entre la genialidad de Bermejo para marcharse de su marcador y la suerte del remate en propia meta de David Fernández (50’). El centro chut del barcelonés enterró a un colista al que no le salía nada.

No es que el partido terminara ahí, pero casi. Quedaban todavía 40 minutos, pero parecía poco probable que, al menos, el Alcorcón lograra acercarse al empate.

Con todo en contra, la actitud de los locales resultó más que correcta. De hecho, en el peor momento fueron capaces de inquietar un poco más a Soriano. Ahí influyó la frescura de Israel, uno de los cambios introducidos por Fran Fernández. Si bien el Tenerife tuvo en sus botas la posibilidad de ampliar su renta –Muñoz no completó su disparo en un córner de laboratorio–, fue el Alcorcón el que empezó a encadenar una ocasión tras otra, ninguna con indicios de acabar en gol. Valle tiró sin mucha fe (53’), Israel puso en aprietos al portero con un disparo que se envenenó en el bote (65’), Olabe lo intentó desde la frontal del área (68’), Valencia repitió la misma fórmula (71’), Zarfino definió mal un tiro cruzado (87’)... Coincidiendo con la salida del campo de Aitor, los madrileños lograron adueñarse del centro del campo con algo de criterio. Pero sin la contundencia necesaria, domados por un Tenerife que supo manejarse en todas las situaciones y que coronó su triunfo con cambios de catálogo, exhibiendo su fiabilidad de candidato a todo.

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