El vino fruto del esfuerzo y la tradición
Cepas viejas, vinos con personalidad y el empeño por conservar un estilo de labranza en desaparición
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El Día
En enero, la mula tira del arado azuzada por un labriego curtido. El apero se hunde en los terrones aún húmedos tras la lluvia, oxigenando una tierra por la que han pasado varias generaciones de agricultores. Humano y animal aprovechan las condiciones propicias del suelo, que por fin se ha lavado un poco la cara y ya no levanta el polvo de los días más secos, para trabajar una finca donde la mecanización no llega porque no puede, porque la orografía siempre gana en su batalla contra la tecnología.
Viñas centenarias en los viñedos más altos de Europa. / El Día
En Tenerife, solo quedan un puñado de trabajadores que puedan cumplir este rito porque, en realidad, ya pocas explotaciones roturan con animales. Pero la bodega Piedra Fluida no ceja en su empeño de conservar una tradición y unas viñas que cuentan más historia que cualquier libro. Por eso, no solo cuida su trabajo en bodega, sino que busca activamente aquellas parcelas cuyas cepas necesitan de mimo y manos expertas para que puedan aportar a sus vinos un extra de valor, que hagan de su producción una experiencia para quien tiene la fortuna de catar sus caldos de calidad superior, para quien aprecia paladear no solo notas de sabor, sino de historia.
Beber vinos de Piedra Fluida es empaparse de su historia. / El Día
Piedra Fluida tiene, entre sus fincas situadas tanto en el norte como en el sur de la isla, los viñedos más altos de Europa -1687 metros de altura-, con viñas centenarias de calidad superior que producen vinos multipremiados gracias a que sus cepas reciben el sol y la humedad necesaria para la perfecta maduración de la uva. Son unas 34 hectáreas de viñedo propio y Denominación de Origen Protegida Islas Canarias. En este suelo volcánico y nacido de temperaturas extremas, de una lava (la piedra fluida) que solidificó hace miles de años, nace un vino único orgánico, ecológico y exquisito con una cuidada gama, nacida del respeto profundo al trabajo artesanal de los antiguos viticultores y el amor y cuidado del territorio, recuperando un paisaje que, de otra manera, podría verse abandonado sin remisión.
Piedra Fluida tiene, entre sus fincas, los viñedos más altos de Europa / El Día
Lamentablemente, como explica la gerente y directora de la bodega, Sofía Monshouwer, “este año la sequía nos ha destrozado. Hay zonas de los viñedos del Sur que solo van a dar un 30% de lo que dieron el año pasado. La buena situación de la finca de Granadilla, sin embargo, hará que la uva sea de una calidad excepcional”. No obstante, esta reducción de la producción hace prever que la bodega ponga en el mercado menos de 30.000 botellas. “Nuestro perfil de vino es de autor, tienen mucha personalidad, son muy gastronómicos y singulares.
Piedra Fluida tiene, entre sus fincas, los viñedos más altos de Europa / El Día
De todos modos, cada vino tiene su propia personalidad. De hecho, pueden variar de características entre dos parcelas situadas a menos de 300 metros de distancia, como la etiqueta Ojitos y la Vidal, cuya vinificación es casi igual, ambos proceden de listán negro, pero el perfil es totalmente distinto, debido principalmente a la orientación de la parcela ya que una está en bancal y otra está en una ladera casi vertical, teniendo así una exposición solar distinta”, asegura Monshouwer.
El vino fruto del esfuerzo y la tradición / El Día
En otro de nuestros viñedos singulares, en la comarca de Santa Úrsula, tienen un sistema de conducción de parral tradicional, a un metro sobre el suelo, de crecimiento libre en horizontal, que se extiende hasta diez metros. “Algo muy importante y que es parte de nuestra filosofía es que los vinos sean fieles al viñedo y que representen lo que ha vivido durante ese año. Un ejemplo es el caso de la viña que se vio afectada por el incendio del año pasado. Tuvimos que analizar la uva para seleccionar aquella que no tuviera tanta huella de humo y la mezclamos al 50% con la blanca del sur de la isla, produciendo un vino que, de hecho, nace del fuego, y al cual hemos llamado Magec”.
Estas viñas son tesoros enológicos / El Día
Otro aspecto que remarca la gerente es que, “Estas viñas son tesoros enológicos, hablamos de cepas de más de 60 años en localizaciones increíbles con condiciones climatológicas perfectas. Son auténticos tesoros que nosotros nos centramos en cuidar y asegurarnos de que vuelvan a rebrotar”.
Monshouwer remarca que su filosofía de trabajo es bastante tradicional y fiel a la tierra e historia canaria. “Con la frase dar a la tierra para que la tierra nos devuelva, nos hemos centrado en utilizar en nuestros vinos (Frontones, Vidal, Ojitos, Blanco, Orange, Magec y Listán Negro) variedades autóctonas y estamos inmerso en un proyecto de recuperación de variedades tradicionales minoritarias al que llamamos jardín de variedades”.