El Cabildo de Tenerife se adhirió ayer al acuerdo del Ayuntamiento de Vilaflor para la declaración del santo Hermano Pedro como «copatrono de las Islas Canarias». La decisión insular fue adoptada en una sesión plenaria por 27 votos a favor y dos en contra, y llegó tras una moción defendida por el consejero de Coalición Canaria (CC), Efraín Medina, que resaltó que la obra del primer santo del Archipiélago «es conocida en todo el mundo y despierta una gran devoción en Centroamérica».

Al Hermano Pedro se lo considera también como el primer santo de Guatemala y de América Central por haber realizado allí su obra misionera. Fue beatificado en 1980 en la Basílica de San Pedro del Vaticano y canonizado en la Ciudad de Guatemala por el papa Juan Pablo II en 2002, según recordaron los nacionalistas.

El asunto no estuvo exento de controversia, sobre todo por el paralelismo con la iniciativa del pasado mandato de otorgar el título de presidenta honoraria y perpetua del Cabildo tinerfeño a la Virgen de Candelaria. El consejero de Sí Podemos Canarias David Carballo invocó la Constitución y consideró que no se debía obligar a votar sobre creencias. «No venimos aquí a confesarnos», dijo. «El apoyo de esta institución a una figura católica me parece que está fuera de lugar», manifestó, antes de exponer que el Código de Buen Gobierno del Cabildo establece que no se debe incurrir en prácticas discriminatorias y que Tenerife es una «tierra multicultural».

Giro de discurso sobre el Hermano Pedro

Carballo puso a continuación el foco en el Partido Socialista (PSOE): «En 2018 hubo un partido que hoy gobierna y que se opuso y dio bastantes argumentos claros y contundentes de por qué el PSOE no iba a apoyar ninguna moción que trajera este tipo de temas a esta casa, que es la de los hechos humanos y no divinos».

Intervino desde la formación socialista la consejera de Acción Exterior, Liskel Álvarez, que trató de defender el apoyo a la propuesta indicando que no se estaba debatiendo sobre «cuestiones religiosas», sino sobre aquellos aspectos «humanos y sociales en los que contribuyó el Hermano Pedro». Y prosiguió: «Aquí no estamos hablando de lo divino, sino de una persona que es un orgullo para Tenerife en defensa de todos los valores sociales». También apuntó: «No vamos a organizar ninguna procesión ni a utilizar la imagen del Hermano Pedro para hacer partidismo político».

Posteriormente, Efraín Medina le criticó a Sí Podemos Canarias que, «si alguien ha utilizado la religión católica para beneficiarse», es la vicepresidenta nacional, Yolanda Díaz, «que se puso vestida de negro para ir a ver al papa», tras lo que mostró una imagen del encuentro. Aquello fue suficiente para que la también consejera de Sí Podemos Canarias María José Belda observara machismo. Lo expresó en un punto posterior, mientras se debatía ya sobre un acceso a la autopista del Norte desde Los Realejos: «Es bastante machista cuando a las mujeres en política se nos nombra por cómo vamos vestidas».

Águeda Fumero (PP) puso de relieve el «sentimiento» existente en la Isla en torno al santo Hermano Pedro y que su «legado trasciende el paso del tiempo». «Es un orgullo hablar de uno de nuestros personajes más ilustres», expuso la conservadora. Por su parte, Concepción Rivero (Cs) también apoyó la iniciativa.

«Pelea» entre PSOE y CC

David Carballo llamó la atención sobre las imágenes de políticos en actos religiosos que se han repetido durante el verano. «El PSOE ha entrado en una pelea por ocuparle a CC el espacio populista de acercarse a las creencias de la gente de nuestra tierra», reflexionó el consejero. El presidente insular, Pedro Martín, se defendió: «Yo voy a las procesiones porque soy católico y creyente, y, además, lo he hecho siempre».

Otra de las representantes de Sí Podemos Canarias en el Cabildo, María del Cristo González, se ausentó, según explicó el presidente insular durante la votación, porque tenía un viaje. Al final, el punto acabó saliendo adelante. En una posterior nota de prensa, Efraín Medina agradeció el apoyo del grupo socialista, popular y mixto para aprobar una moción «que pretende hacer justicia con el Hermano Pedro, cuya labor humanista va más allá de su faceta religiosa o apostólica».