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Medio millar de personas se manifiestan por la libertad del Sáhara en Tenerife

Los gritos contra Pedro Sánchez centran la concentración frente a la Subdelegación del Gobierno

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Concentración en apoyo de la autodeterminación de la causa del pueblo saharaui (26/(03/2022) María Pisaca

Medio millar de personas respondieron a la convocatoria para concentrarse hoy frente a la sede del Gobierno de España en Tenerife como protesta por el giro copernicano del Ejecutivo central, favorable ahora a las tesis de Marruecos, en el eterno conflicto del Sáhara Occidental. El presidente, Pedro Sánchez, ha sido el principal objetivo de las consignas y las pancartas. Entre los lemas, coreados durante una hora en la céntrica calle Méndez Núñez -cortada al tráfico a medida que se fue sumando gente-, clásicos como El pueblo canario con el Frente Polisario, o Sáhara libre y otros adaptados a la actualidad, siempre con el político socialista como centro: Sánchez escucha, el Sáhara está en la lucha o Sánchez atiende, el Sáhara no se vende. El escenario lo adornan las banderas de la República Árabe Saharaui Democrática, la RASD, y de Canarias -con las siete estrellas verdes-. Se juntan veteranos de viejas luchas con políticos, en activo o no, pero también jóvenes, incluidos saharauis canarios de tercera generación. Mucho colorido, con las melhfas, la vestimenta tradicional de la mujer, y el azul de los tuareg, los hombres del desierto, en primera línea.

Las banderas ya ondeaban media hora antes del inicio de la concentración en los bares del entorno. Amina, camarera que trabaja hace diez años aquí, dialoga con las mujeres que portan la enseña de la RASD. Dice que ella, de ascendencia saharaui, pero nacida en Agadir, está a favor de un Sáhara dentro de Marruecos porque desde Marruecos llegaron los pobladores del Sáhara, "según dice la historia". Pero también aclara que tiene familia en el otro lado y que dialoga sin problema porque "los pueblos nos entendemos, otra cosa son los gobiernos y los gobernantes".

Jóvenes

Daniel y Santiago tienen 17 años. Uno estudia en La Laboral de La Laguna y el otro, de padre saharaui, en el IES Santa Ana de Candelaria. Enfundados en una bandera canaria muestran una pancarta cuyo texto dice: "Canarias, Sáhara, dos pueblos, la misma lucha, independencia". Demuestran conocer el relato: "Esta es la segunda traición de España después de la salida del territorio en 1975". Nana sujeta una pancarta, Lleva en la Isla ocho años. Nació en los campamentos de refugiados de Tinduf, en Argelia, donde está su familia. Tiene claro que "España es responsable de la que fue su colonia. Ahora Pedro Sánchez avala la violación de los derechos humanos y el incumplimiento de lo que determina la ONU sobre el referéndum. Nos sentimos traicionados y abandonados otra vez". Corea con fuerza las consignas. Tanto en español como en árabe.

"No en mi nombre"

Un grito resuena de vez en cuando entre la gente: "No en mi nombre". Expresa la oposición de al menos una parte de los canarios ante el cambio de rumbo de España en este conflicto eterno. Porque ya son más de 45 años de controversia sobre el futuro del Sáhara Occidental. Un activista lee el manifiesto común en todas las concentraciones del país. El resumen es que "el Gobierno de España se equivoca de plano" al tomar esta posición promarroquí y que "el pueblo saharaui jamás se rendirá". Un llamamiento a la sociedad española y canaria: "El momento de la solidaridad es ahora".

La activista

Soukaina Ndiaye es la presidenta de la Red de Migrantes de Tenerife y de la Asociación por la Libertad del Pueblo Saharaui, así como miembro del colectivo Mujeres Saharauis en Canarias. Hace veinte años que reside en el sur de la Isla. Muestra su "sorpresa e indignación" por el cambio de posición del presidente Sánchez. Repite los argumentos conocidos en defensa del referéndum de autodeterminación, pero añade: "El chantaje de Marruecos no tiene final porque no va a renunciar a Ceuta y Melilla, a Canarias y hasta a la costa andaluza. Para España no va a tener ningún rédito". Agradece su apoyo que "siente", a la población española y canaria. Concluye: "Los saharauis decidimos por nosotros, nadie lo puede hacer en nuestro nombre".

Los curiosos

Un numeroso grupo de turistas observa la concentración. Sue y Ellen son amigas y su curiosidad les lleva a preguntar. Se interesan por la razón de la protesta, pero también por el valor arquitectónico que pueda tener el edificio que fuera Gobierno Civil y hoy alberga la Subdelegación del Gobierno. Alfred y Joan forman una pareja de mediana edad. Como las dos amigas, son ingleses y muestran su sorpresa porque no tienen la más mínima referencia sobre este fallido proceso de descolonización. Ni idea.

Mientras los ingleses siguen su camino, calle Viera y Clavijo abajo, el Canto a la libertad de José Antonio Labordeta cierra un acto que sellan los hijidos característicos de las mujeres saharauis, sgarit como se dice en amazigh. El viento parece querer poner su firma a la mañana. Tal vez venga del Sáhara, aunque esta vez, por fortuna, sin arena.

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