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Educación y crianza

Ni moisés, ni termómetro de agua, ni 'walkies': ideas para criar a tu hijo de manera más sostenible

Huye del plástico durante la infancia de tu hijo: pondrás tu granito de arena contra la emergencia climática y te ahorrarás más de 20.000 euros el primer año

Una madre amamanta a su bebé en un parque de Madrid. M.G.

Los vas comprando poco a poco y no te percatas, pero ¿sabes que tu hijo gastará varios miles de pañales hasta que cumpla los tres años? Chupetes, biberones, tronas, sillas, juguetes, productos de higiene, cunas, 'walkies'… cada bebé viene al mundo con un montón de plástico bajo el brazo, sentencia la divulgadora, psicóloga infantil y juvenil y especialista en Psicopedagogía Rosa Jové (Lleida, 1961). “Un bebé, en su primer año de vida, puede multiplicar por cuatro los residuos de un adulto”, insiste. Luchar contra la emergencia climática se tiene que hacer por el planeta y la especie humana pero no nos podemos olvidar de que, además, te ahorras muchísimo dinero. Jové lo ha calculado: más de 20.000 euros el primer año de vida de tu bebé. ¿Es posible una crianza más sostenible, más respetuosa con el medioambiente, más ecológica? Sí. Veamos cómo.

Ahórrate el 'baby shower' y regala tiempo

Más allá de lo cursi que nos pueda parecer, el 'baby shower' es una tradición estadounidense que está, poco a poco, desembarcando en España. La futura mamá se rodea de sus mejores amigas para merendar e inundar la casa de globos, flores y obsequios. “¿Tiene algún sentido comprar un coche teledirigido a un bebé que está todavía en la tripa de su madre?”, resalta la divulgadora. La mayoría de los regalos tienen con una escasa vida útil. La experiencia nos demuestra que la ropa de 0 años no sirve de gran cosa. El bebé crece y terminas usándola unos pocos días porque en seguida se le queda pequeña”, explica Jové, autora del ensayo 'La crianza sostenible' (La Esfera de los Libros). ¿Qué nos propone la experta para regalar a la futura mamá? Una idea mucho más sostenible y útil. “Felicítala mucho, dale muchos abrazos y ofrécele un bono para que una empleada de hogar acuda a su casa los primeros meses de vida del bebé. Estás creando empleo y, además, le estás ofreciendo lo mejor a tu amiga lo que más va a necesitar: tiempo”.

Ni 'walkies' ni termómetro de baño

A no ser que vivas en un palacio, ¿de verdad te hacen falta unos 'walkies' para escuchar si tu hijo llora? Una vez que nazca tu bebé te vas a dar cuente de que te pasas las horas pegada, literalmente, a él. No te preocupes, que sabrás perfectamente cuando llora. Otra compra inútil es el termómetro de agua. Jové invita a sustituir ese plástico por tu propio codo o mano para saber si el agua del baño está a la temperatura deseada. Otro 'tip' ecológico es no comprar el consabido moisés, una cunita para los primeros meses de vida. “La ventaja de los moisés es que tienen ruedas y van bien para pasear por la casa, pero ¿para qué tienes la silla de paseo?” Jové invita a los futuros padres y madres a mentalizarse sobre las cinco r: reducir, rechazar, reutilizar y regalar, reparar y reciclar. Si somos conscientes de que cada tejano gasta entre 2.000 y 3.000 litros de agua en su lavado antes de salir al mercado, nos pensaremos muy mucho comprar vaqueros a nuestro hijo o tirarlos a la basura una vez que se le hayan quedado pequeños.

Apuesta por la segunda mano

Los padres primerizos no se sienten muy cómodos con la idea de comprar cosas de segunda mano, pero es uno de los mandamientos de la lucha contra el cambio climático. Al contrario del moisés (que solo sirve, en el mejor de los casos, unos cuatro meses), la cuna sí que es un básico en la casa de un bebé. Sin embargo, "la mejor cuna son los brazos de mamá o papá”, advierte Jové, que pide que, en caso de querer una, sea prestada de otra familia que ya no la necesita o comprada de segunda mano.

Otros pañales son posibles

Todavía no se ha inventado la manera de reciclar pañales. Su duración, recuerda 'La crianza sostenible', es superior a los 500 años hasta que desaparecen por completo. El libro de Jové invita a utilizar pañales ecológicos desechables (que ‘solo’ tardan siete años de desaparecer). Para las familias que gozan de un nivel más avanzado de conciencia verde, está la opción de los pañales reutilizables. Si queremos dejar en herencia un buen planeta a nuestros hijos, más nos vale olvidarnos de las toallitas húmedas. Mejor sustituirlas por papel higiénico común.

¿De verdad tu hijo necesita varios chupetes? 

No hay mejor chupete que tu dedo (obviamente, limpio), sentencia Jové. Tu bebé tampoco necesita tantas mantas. Sobre todo, si duerme contigo. "¿Quién quiere biberones y calienta-bibierones teniendo pecho y ofreciendo una lactancia materna a demanda?", recuerda Jové, que recomienda a las madres que opten por la leches de fórmula comprar la que menos envoltorio tenga, así como huir del agua embotellada. Del grifo o, en todo caso, hervida. La divulgadora invita a rechazar geles específicos ('spoiler': ningún bebé se duerme antes por más que huela a lavanda) y apostar por peines de madera y pelo natural en lugar de los de plástico. Despídete de las esponjas sintéticas y apuesta por las marinas naturales o la manopla de tela lavable.

No hagas todo, pero sí algo

Jové, que reconoce que ella lo hizo “fatal” desde el punto de vista de la ecología cuando sus hijos eran pequeños, invita a los futuros padres a cambiar la mentalidad. "No hagas todo, pero haz algo. Empieza por algún gesto, algún cambio. La magnitud de los residuos infantiles es tal que, creo que si ponemos de nuestra parte, alargaríamos la vida del planeta vamos años”, concluye.

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