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José Vicente González Bethencourt

Los ‘cohousing’ como vivienda alternativa para personas mayores

España es uno de los países en que más se ha desarrollado este modelo, y la primera cooperativa, Santa Clara, de Málaga, ya cumple 20 años

Actividad desarrollada por impulsores del cohousing en la Plaza del Príncipe, en Santa Cruz. | | E.D. Pedro Fumero

Una de las cuestiones a las que nos enfrentamos los ciudadanos es la elección de la vivienda acorde a las posibilidades económicas y deseos de bienestar, si bien la problemática es muy distinta para los jóvenes, adultos y personas mayores (la tercera y cuarta edad), máxime cuando el aumento de la esperanza de vida exige alternativas diferentes, dado que el 20% de la población tiene 65 o más años, y en 2050 lo será el 30%, por lo que, con una sociedad cada vez más envejecida y un modelo de cuidados agotado y en crisis, como es la atención residencial, la vivienda colaborativa se va abriendo camino.

En este sentido avanza la gestión compartida o fenómeno cohousing, para quienes, tras cumplir 60 o 65 años, se retiran de la vida laboral activa y aún tienen, si los acompaña la salud, una perspectiva futura de dos décadas, una alternativa a los centros geriátricos para transitar de manera activa los últimos años de vida con autonomía y sin padecer la soledad.

Se trata de unas comunidades colaborativas autogestionadas, complejos de viviendas administradas de manera cooperativa, donde los socios adquieren el derecho al disfrute de los apartamentos que habitan, al tiempo que cuentan con espacios comunes en los que compartir actividades y servicios, mientras reciben atención y cuidados por personas especializadas.

España es uno de los países en que más se ha desarrollado este modelo, y la primera cooperativa, Santa Clara, de Málaga, ya cumple 20 años, producto de un proyecto de la década de 1970 de 16 personas que por entonces tenían 30 años, con el fin de cohabitar un lugar propio para la vejez como alternativa al geriátrico tradicional, disponiendo Santa Clara de unos 125 socios que conviven en un complejo situado sobre una ladera de los montes de Málaga, cerca del centro de la ciudad, habitando 76 apartamentos de unos 50 m2 de superficie y vistosas terrazas al mar, disfrutando de un clima benigno privilegiado.

En Santa Clara, los apartamentos están equipados con cocina, pero en general los usuarios prefieren almorzar o cenar en el comedor comunitario, reservándose una zona para los socios con problemas de salud y disponiendo de médicos geriatras y personal asistencial. Actualmente existen en España unas 14 comunidades colaborativas autogestionadas y cientos en proyección.

El cohousing nace en los Países Bajos y Dinamarca en la década de 1970, siendo gestionados los primeros proyectos por grupos de parejas jóvenes que se instalan en viviendas con espacios comunes para la crianza colectiva de sus hijos, tras lo que surgen alternativas para personas mayores, los cohousing senior, especialmente en Suecia y España en pueblos pequeños o en los alrededores de grandes ciudades, cada vez con más implicación del Estado para establecer normativas que regulen el sector, como es el caso de la Comunidad de Madrid, donde participa activamente Hispacoop, la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios.

En los cohousing para la tercera edad se apuesta por un envejecimiento activo y porque sus inquilinos mantengan su independencia, abandonando su casa familiar cuando aún están válidos y apuestan por hacerse mayores en una comunidad formada por vecinos con los que comparten inquietudes, incorporándose cuando ya se han jubilado pasados los 60 años, para así combatir la soledad y alejarse del monótono día a día de las residencias geriátricas, como es el caso del cohousing senior de 29 apartamentos que se pretende construir en una parcela de Torrelodones en la sierra madrileña. Habiendo sufrido el esfuerzo que les supuso cuidar de sus padres cuando eran jóvenes atendiendo a sus hijos y trabajando, ahora no quieren ser una carga para ellos.

La creación de un sentimiento de comunidad exige años previos de gestiones y reuniones, por lo que se anima a los interesados a que definan a partir de los 55 años cómo y dónde quieren envejecer, siendo uno de sus objetivos evitar la rigidez de los centros geriátricos, donde está pautada la hora de levantarse, la ducha, el desayuno y las demás comidas, evitando que se parezca a una residencia de mayores, y favoreciendo, por el contrario, la independencia de cada usuario.

En Tenerife está muy avanzado Canarias Cohousing, y el grupo EntreAlisios decidió emprender en 2019 su proyecto, tropezando con no pocas dificultades, como es la búsqueda del lugar, dado que el suelo es escaso, y, por ello, muy costoso, así como la adversidad que ha supuesto la pandemia del covid, pero ambos siguen en el empeño y ojalá que pronto sean una realidad.

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