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Los diputados seguirán cobrando una vez disuelto el Parlamento regional

La reforma reglamentaria de la Cámara incluye la subida de sueldos automática en función de la inflación y una indemnización para quienes no renueven el cargo

Panorámica de un semivacío hemiciclo del Parlamento regional durante una sesión plenaria. María Pisaca

Los diputados del Parlamento de Canarias seguirán cobrando su retribución por el ejercicio del cargo tras la disolución de la Cámara. La legislatura acabará pero ellos continuarán recibiendo su paga hasta la celebración, ya en el siguiente mandato, de la sesión constitutiva del nuevo Parlamento. Un período entre legislaturas en el que el papel de la institución queda reducido a las labores de la Diputación Permanente, que salvo situaciones extraordinarias se encarga de tareas meramente funcionariales. No es esta, sin embargo, la única mejora del régimen retributivo incluida en la reforma del reglamento de la Cámara a la que ha dado curso la Mesa del Parlamento, el órgano de gobierno de la institución. Las otras dos grandes novedades de las que disfrutarán los diputados a partir de la próxima legislatura –salvo que en la ponencia o en el posterior pleno los grupos planteen enmiendas y estas prosperen– son la actualización de las pagas en función de la inflación, con lo que se blindan así ante la pérdida de poder adquisitivo por la subida de los precios, y una indemnización para los parlamentarios que no repitan en el escaño en el siguiente mandato.

La propuesta de reforma que este miércoles vio la comisión de Reglamento, que inicia de esta forma su tramitación, se aprobará in extremis, muy probablemente en el último pleno de la legislatura. No obstante, no es esta la primera vez, ni mucho menos, que el reglamento del Legislativo se modifica en los estertores del mandato; de hecho es lo normal, ya que el objetivo de estas reformas es adecuar la normativa interna de la institución a las nuevas necesidades detectadas durante la legislatura. La propuesta de modificación en trámites incluye cambios en, por ejemplo, el sistema de votaciones, las relaciones con instituciones como la Audiencia de Cuentas o el uso de medios y recursos audiovisuales en las intervenciones de sus señorías. Como de algún modo tiene su origen en la experiencia compartida en los cuatro años de mandato, la reforma del reglamento no suele ser motivo de discusión entre los grupos parlamentarios, en definitiva entre los partidos, con lo que la ponencia y la aprobación en pleno se reducen casi a un trámite. En esta ocasión está por ver si pasa lo mismo o si, por el contrario, algún grupo se desmarca. No en vano, en una coyuntura de crisis en la que miles de familias canarias se las ven y se las desean para llegar a fin de mes, la capacidad de la sociedad para encajar agravios comparativos se debilita.

La modificación, pendiente de la ponencia y del pleno, entrará en vigor la próxima legislatura

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Un claro ejemplo de esos posibles agravios es la actualización de las retribuciones de los diputados en línea con el Índice de Precios de Consumo (IPC). La grandísima mayoría de los asalariados isleños tiene que lidiar con la histórica subida de los precios con la nómina congelada. Y la subida de sueldo media de la que ha disfrutado una minoría de los trabajadores está muy lejos de la inflación. En cambio, la retribución de los parlamentarios en régimen de dedicación exclusiva –la mayoría– se revisará cada año «en atención a la evolución del IPC u otros parámetros o indicadores como los utilizados para el cálculo de las retribuciones del personal de la Cámara». Es decir, que a partir de la próxima legislatura, los diputados tendrán la garantía de que su sueldo –en realidad no es un sueldo en sentido estricto– no se depreciará pase lo que pase con la inflación. Y, además, tendrán también la seguridad de seguir cobrando sus emolumentos más allá de la legislatura para la que hayan sido elegidos.

«Los diputados y diputadas tendrán derecho a la retribución desde su toma de posesión hasta la fecha de constitución de la nueva Cámara en la siguiente legislatura», reza la propuesta de reforma. En circunstancias normales, es decir, salvo en los casos de disolución anticipada del Parlamento, la legislatura finaliza a los cuatro años desde las elecciones. Luego deben celebrarse nuevos comicios y después viene la sesión constitutiva de la Cámara para dar la bienvenida a la nueva legislatura. En 2019, por ejemplo, las elecciones tuvieron lugar el 26 de mayo, y la sesión constitutiva no se celebró hasta el 25 de junio. Pues bien, los diputados que salgan de las urnas en los próximos comicios cobrarán aun después del fin de la XI Legislatura y de la disolución del Parlamento. Lo harán hasta el mismo día en que se constituya la nueva Cámara. Siempre, cabe insistir, que no medien modificaciones del texto de la reforma reglamentaria vía enmiendas de los grupos.

Los grupos que conserven su CIF en el siguiente mandato retendrán las ayudas sin gastar de 2023

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Tanto la revalorización de las pagas en función del IPC como la garantía del cobro hasta la sesión constitutiva de la siguiente legislatura no las disfrutarán los actuales diputados, sino quienes los sustituyan en el siguiente mandato. En cambio, los ahora parlamentarios, en concreto aquellos que no renueven su escaño, sí cobrarán ya la nueva indemnización por el cese en sus funciones. «Asimismo, los miembros de la Cámara que no resulten elegidos para la siguiente legislatura tendrán derecho a percibir, en concepto de cesantía, una indemnización única equivalente a una mensualidad de sus retribuciones».

Al margen de la reforma del reglamento, la Mesa acordó en su reunión del pasado día 19 que los grupos parlamentarios no tendrán que reintegrar las subvenciones correspondientes a 2023 pendientes de ejecutar al término de la legislatura, y por tanto pendientes de justificar, siempre que conserven su CIF en el siguiente mandato. La modificación plantea que «los grupos procederán al reintegro de las cantidades que no hayan dispuesto en el momento de su disolución, salvo aquellos grupos que no se disuelvan formalmente y continúen con el mismo CIF en la siguiente legislatura».

NC lo da casi por hecho


La vicepresidenta primera de la Mesa del Parlamento, Esther González, del grupo de Nueva Canarias (NC), avanzó el martes que la reforma reglamentaria «planteada por el órgano de gobierno del Legislativo hará que todos los diputados tránsfugas tengan la condición de no adscritos con el fin de evitar agravios comparativos y para que todos los parlamentarios tengan los mismos derechos». De modo que aunque la parlamentaria precisó que vendrán ahora las enmiendas, dio por hecho que el «ambicioso» texto saldrá adelante, el mismo texto que mejora de forma sustancial el actual régimen retributivo –que no el montante de las retribuciones, que tendrá que fijar la Mesa en la siguiente legislatura–.

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