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Víctimas

Las vidas truncadas en el trágico accidente del autobús de Pontevedra

Los fallecidos: un joven de Nigrán, una madre y su hijo de Lalín, una docente de Lugo, una cuidadora de Perú, una ganadera de Agolada y una mujer natural de Vigo que venía de visitar a su pareja en la cárcel de Lugo

Las víctimas mortales del trágico accidente del autobús de Pontevedra.

Cuatro de las víctimas mortales del accidente de la noche de este sábado de un bus en Pedre (Cerdedo-Cotobade) son de la comarca de Deza: Cruz Castro Eiras, jubilada tras años como empleada de una pastelería, y su hijo Jaime Val Castro, naturales de Brántega (Agolada), aunque afincados en Lalín; la profesora de instituto Guadalupe Díaz González, también residente en Lalín; y la ganadera jubilada María Mercedes Castro Blanco, de Carmoega (Agolada).

Además, también perdieron la vida Eneas Valverde Ruibal, el más joven, natural de Nigrán y que se encontraba en Lugo estudiando, y Edith Luz Luya Quispe, una mujer peruana residente en Soutomaior. Las víctimas mortales tenían entre 21 y 70 años.

Mª Mercedes Castro Blanco.

Una ganadera jubilada aún de luto por su madre

María Mercedes Castro Blanco tenía 58 años de edad y era vecina de Santo André, en la parroquia agoladesa de Carmoega. Se habría subido al autocar en Lalín, en donde había dejado estacionado su coche, pues no le gustaba conducir porque decía que lo hacía mal, según relataba ayer una parienta suya. Se desplazaba a la ciudad de Pontevedra para pasar estas fiestas navideñas con su hermana. En la ciudad del Lérez también residen su hija, Iria Méndez Castro, higienista dental, casada y con dos hijos.

La hermana de Mercedes, al ver que tardaba en llegar, contactó con su hija en torno a la medianoche. Ésta entonces llamó a su hermano, Darío –el otro hijo de la víctima, con quien residía la finada en su casa de Carmoega–, y comenzaron unas pesquisas que les llevaron a enterarse por internet del accidente en la N-541. Contactó con su padre, Rafael Méndez –concejal del PP de Agolada– para ir juntos hasta Pedre, en donde poco después identificaban a su madre y exmujer, respectivamente, segundo de los cadáveres rescatados. Mercedes Castro, ganadera jubilada, había perdido a su madre, de 96 años, meses atrás, tras precipitarse por una ventana. El funeral y posterior entierro serán hoy lunes a las 16.00 horas, en la iglesia de Carmoega.

María Cruz Castro Eiras.

Una gran trabajadora criada en una taberna

María Cruz Castro Eiras gozaba de una merecida jubilación después de muchos años de trabajo tanto en Madrid como en Marín y en Lalín, localidad en la que finalmente se afincó junto al menor de sus tres hijos, Jaime, también fallecido en el accidente

La mujer, de 73 años, era oriunda de otra parroquia de Agolada, Brántega, en donde su familia regentaba la conocida taberna Casa Jaime. Su padre tuvo un final trágico, pues murió a manos de su yerno y exesposo de Cruz, por lo que estuvo en prisión. Separada de su marido, ella rehizo su vida en Lalín, en donde trabajó en una conocidísima pastelería y en la casa familiar del que fuera conselleiro Xosé Cuiña Crespo. De hecho, su hijo y actual concejal lalinense, Rafael Cuiña Aparicio, mostraba su “tremendo disgusto” tras conocer la noticia de alguien que “me aguantó mucho de joven”. Mantenían una excelente relación y el mismo sábado habían coincidido en un bar de Lalín, aprovechando para felicitarse las fiestas.

Precisamente, una amiga de la finada compartía ayer en redes sociales su cariño: “Quién nos iba a decir que era nuestro último vermú juntas. Voy a echarte mucho de menos. Gracias por todos los momentos compartidos. Quisísteis iros los dos juntos, tú y Jaime. Que la tierra os sea leve”.

Jaime Val Castro.

Unido a su madre hasta el último momento

Jaime Val Castro, otra de las víctimas mortales del suceso de Pedre, acompañaba a su madre a Pontevedra para pasar las fiestas con sus otros dos hermanos. Era el menor de los tres y rondaba los cuarenta años de edad. Se había mudado con su madre siendo muy niño a Lalín, en donde residían en la calle B. No obstante, siempre mantuvo la relación con sus amigos de la infancia de Brántega (Agolada), a donde se desplazaba en ocasiones puntuales también para visitar a su abuela, nonagenaria.

Su gran apoyo fue siempre su madre, según cuentan allegados a la familia, tanto es así que ayer muchos no dejaban de comentar que hasta en la muerte estuvieron juntos. También había sido un niño muy protegido por sus abuelos, no en vano llevaba el nombre del fundador de la conocida casa de comidas de Brántega. Precisamente, en la parroquia siempre se ha comentado que el trágico final de su abuelo a manos de su propio padre, ya entonces separado de su madre, causó gran impacto en Jaime. Durante su juventud tuvo problemas relacionados con adicciones y llegó a estar en algunos centros de desintoxicación, tal como confirman familiares y vecinos, si bien en los últimos años se había rehabilitado y llevaba una vida “tranquila y discreta”. 

Guadalupe Díaz González.

Profesora de instituto y madre de dos niños

“Querida Guada, tenemos que quedarnos con tu luz y con tu sonrisa. Allá donde vayas que te cuiden mucho. Gracias por todo lo bueno que nos dejas y por todo lo que nos quisiste”. Con este emotivo mensaje se despedía ayer el IES Laxeiro de Lalín de la que fuera profesora de Lengua Española y Literatura en cursos anteriores. Ahora, Guadalupe Díaz González, de 44 años, estaba destinada en el IES Nº 1 de O Carballiño (Ourense), pero seguía manteniendo una estrecha relación con muchos excompañeros de trabajo en Lalín, en donde también había realizado sustituciones en el otro instituto, el Ramón Mª Aller Ulloa.

Natural de Lugo, estaba separada y vivía en Lalín con sus dos hijos de 8 y 5 años de edad. Se subió al autocar en la estación de Lalín para ir a pasar la Navidad con su madre, que reside en Pontevedra. La noticia de la muerte de Guada –como la llamaban sus amigos– trascendió a primera hora de la tarde de ayer y causó un profundo impacto entre quienes fueron sus compañeros y también sus alumnos, pues era una persona “muy querida por todos”, comentan. Sus restos mortales se velan en el Tanatorio San Marcos de Pontevedra. El IES Laxeiro fleta un autobús para la comunidad educativa, con salida a las 14:00 horas desde su entrada principal, previa inscripción en el correo ieslaxeiro@ieslaxeiro.com.

Edith Luz Luya Quispe.

Una cuidadora de Perú que iba a nacionalizarse

El trágico accidente en el río Lérez segó la vida de Edith Luz Luya Quispe, una mujer peruana que residía en Arcade (Soutomaior) y cuidaba a una persona mayor en Cerdedo-Cotobade, por lo que fue la última persona en subir al autobús que minutos después se precipitó. Nacida hace 49 años en Lima, Edith Luz llevaba más de tres años en España y según comentaron fuentes de la comunidad peruana, tenía previsto solicitar en breve la nacionalidad española.

Sin lazos familiares en Galicia, fueron dos amigas de la víctima quienes se personaron en los juzgados de Pontevedra para confirmar su identidad y hacerse cargo del cuerpo depositado en el Hospital Provincial. Sin embargo se necesita una autorización expresa de la familia, para lo que se realizan gestiones con la Embajada de Perú, a través de su consulado en Barcelona. El cónsul asumió la tarea de comunicar la triste pérdida a la familia de Edith Luz en el país sudamericano –su madre y hermanos en Lima, ella no tenía hijos– y a partir de ahí se organizará el proceso de repatriación de los restos mortales. El fallecimiento de esta mujer que se dedicaba a cuidar a personas mayores consternó a la nutrida comunidad peruana de Vigo y su comarca. En Soutomaior, donde residía, se sucedieron ayer las muestras de condolencia por el suceso. 

Eneas Valverde Ruibal.

Un estudiante de 21 años con futuro en el boxeo

Tan solo tenía 21 años la víctima más joven de la tragedia y era el menor de cuatro hermanos de una familia muy conocida en Nigrán y en toda la comarca del Val Miñor al regentar varios establecimientos de joyería y relojería. Eneas Valverde Ruibal había comenzado este año a cursar un ciclo superior de hostelería y turismo en Lugo y regresaba a casa para cenar con los suyos en Nochebuena.

Su muerte causó una gran conmoción no solo entre sus parientes, amigos y vecinos, sino en la familia viguesa del boxeo, deporte por el que sentía verdadera pasión y en el que “tenía una gran proyección”, según destacaba ayer su entrenador en el club Flow Combat, Javier Fernández, abatido por la pérdida de su alumno “más risueño con diferencia”. “Tenía un gran corazón, era la típica persona que sin conocerla sabías que era noble y pura”, indicaba el hombre con el que se preparaba desde hace cinco años y con el que logró clasificarse para el Campeonato de España Junior y consiguió la medalla de plata en el gallego en categoría Joven 60 kg. Había debutado recientemente en neoprofesional frente a grandes figuras y desde que se había marchado a Lugo se había centrado más en los estudios, aunque continuaba entrenándose a caballo entre la capital lucense y Vigo.

El Concello de Nigrán decretó ayer tres días de luto oficial.

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