Sanitario en Sant Joan de Déu

Francisco Villar, psicólogo: "La mejor prevención del suicidio en los menores es limitar el uso de las pantallas"

"La realidad es que ahora estamos viendo adolescentes súper radicalizados, con unas actitudes machistas, violentas, que están directamente relacionadas con las redes"

El psicólogo clínico Francisco Villar, director del Programa de Atención a la Conducta Suicida de Sant Joan de Déu y autor del libro Cómo las pantallas devoran a nuesros hijos.

El psicólogo clínico Francisco Villar, director del Programa de Atención a la Conducta Suicida de Sant Joan de Déu y autor del libro Cómo las pantallas devoran a nuesros hijos. / Elisenda Pons

Beatriz Pérez

Usted, como padre o madre, ¿dejaría a su hijo solo en un parque muy peligroso aunque fuera muy divertido? Es el ejemplo que pone el psicólogo Francisco Villar para alertar de los riesgos que corren los menores edad ante un uso ilimitado de las pantallas. Villar, que coordina el programa de atención a la conducta suicida del menor en el Hospital Sant Joan de Déu (Esplugues de Llobregat), acaba de publicar 'Cómo las pantallas devoran a nuestros hijos' (Herder). Buen conocedor de la salud mental de niños y adolescentes, pide sin ambages a los gobiernos regular el uso de los móviles para protegerlos.

Usted es experto en la conducta suicida de los menores. ¿Qué ha visto en los últimos años?

Lo más impactante es el incremento del número de tentativas. Pasamos de unas 250 anuales hace 10 años a las mil de 2022. Esto choca directamente contra lo que yo estoy viendo también, que es el aumento de los recursos de salud mental por parte de la Administración: son muchísimos más que hace 10 años. Llama también la atención cómo llegan los chicos: más desvitalizados, con una actitud muy pasiva.

¿Y qué relación tiene con las pantallas?

Yo trabajo con adolescentes desde el momento más difícil de sus vidas: cuando deciden acabar con ella. Y, a partir de ahí, les hago preguntas para contextualizar el episodio suicida en su narrativa vital. Intento saber de dónde vienen ese dolor y ese sufrimiento. Y cada vez sale más de forma persistente la exposición a la violencia, a las pantallas, conductas como quedarse despiertos hasta las dos o tres de la mañana, llegar al colegio cansados, la caída del rendimiento académico… En estas conversaciones sale continuamente la interferencia de las pantallas en la problemática final.

"En 10 años hemos pasado de 250 tentativas de suicidio al año al millar pese al aumento de recursos de salud mental"

¿Hay que poner coto a todas las cosas que afectan a los adolescentes?

Esa es la paradoja. Los contrarios esgrimen la libertad de expresión. Pero la realidad es que ahora estamos viendo adolescentes súper radicalizados, con unas actitudes machistas, violentas, que están directamente relacionadas con las redes. Esta es la coyuntura: ¿protegemos a los menores o prohibimos a los otros que digan esas cosas?

"Yo trabajo con adolescentes en el momento más difícil de sus vidas y en estas conversaciones sale continuamente la interferencia de las pantallas"

Si elimináramos las pantallas o las restringiéramos hasta una determinada edad, ¿veríamos disminuir los intentos de suicidio?

Sin duda, sin duda. Acabar con el suicidio no, pero disminuirlo sin duda. El aumento de las tentativas suicidas tiene que ver con las pantallas. Las pantallas quitan a los adolescentes la capacidad o las herramientas de gestión de su propia vida. Por ejemplo: un chico no sabe gestionar la barbaridad que supone un acoso continuado en redes. Otro ejemplo: ver porno les hace tener una idea inhumana de lo que es la sexualidad. Ahora los niños tienen acceso a la pornografía a partir de los 8 años. Y no es que ellos lo busquen, sino que parece que este porno es el que los encuentra a ellos. Los adolescentes están sometidos a unos niveles muy altos de violencia.

El suicidio tiene un origen multifactorial, no una única causa. Es una muerte prevenible y hay espacios donde encontrar ayuda. Algunos teléfonos gratuitos en caso de conducta suicida son, en Catalunya, el 061 y, en toda España, el 024. El Ayuntamiento de Barcelona cuenta con una línea de atención al suicidio (900 925 555) que atiende llamadas de otras comunidades. El Teléfono de la Esperanza (717 003 717) también ofrece asistencia.

¿Cuánto podrían disminuir las tentativas?

No sabría cifrarlo porque hay otros elementos -el teléfono de prevención del suicidio, la vía rápida de atención de los casos más graves- que también juegan un papel. Pero si quitáramos todas las situaciones de violencia extra que facilitan las pantallas, creo que en pocos años veríamos una disminución clara, igual que hemos visto un incremento claro en los últimos años. Hay un informe de Sapiens Lab que relaciona el nivel de bienestar entre los 18 y los 24 años dependiendo del año en el que les dieron su primer móvil, y se ve claramente que, cuanto antes les das el acceso al contaminante [el móvil], más afectación hay en la calidad de vida, incluyendo la ideación de muerte. 

¿Qué lleva a un adolescente a quererse quitar la vida?

El suicidio es un fenómeno multicausal. Pero es siempre una historia de dolor, desesperanza y desvinculación.

"No estoy en contra de la digitalización: es un símbolo del progreso y nadie lo niega. El automóvil también lo fue, pero no lo puede coger un chaval de 12 años"

Pero esto tiene también que ver con el entorno y no solo con las pantallas, ¿no?

Sí. Pero, por ejemplo, todos los chicos que se suicidaron por 'ciberbullying' estarían salvados si las pantallas estuvieran restringidas -nos quedaría el 'bullying', sí, que no es una cosa menor-. Lo mismo los chavales que, por influencia del porno, se ponen en situaciones violentas. Restringiendo las pantallas, eliminaríamos muchas problemáticas. Nosotros no vamos a acabar con los problemas de salud mental quitando las pantallas, pero muy probablemente, si redujéramos estos efectos negativos que conllevan, tendríamos mayor capacidad de hacer frente a todo lo demás. Hoy día, por mucho que nos duela reconocerlo, la mejor intervención para la prevención del suicidio en la infancia y la adolescencia es limitar el acceso a las pantallas.

¿Hasta qué edad?

Sin duda, un 'smartphone' debería estar restringido hasta los 16 años. Y, en cuanto al acceso a las pantallas ['tablets', por ejemplo], me sumo a la propuesta de Michel Desmurget de prohibirlas hasta los 6 años. Aunque, con todos los respetos que le tengo a un científico de tal prestigio, si dependiera de mí, alargaría la limitación hasta los 8. A esa edad hay una maduración emocional, una comprensión diferente del mundo. Por ejemplo, la idea de la muerte se empieza a entender a partir de los 8 años. Hasta esa edad, las pantallas interrumpen el desarrollo de las habilidades propias del niño.

"Los móviles deberían estar restringidos hasta los 16 años y las pantallas, hasta los ocho"

Hasta 41 estados de EEUU han denunciado a Facebook e Instagram por dañar la salud mental de los menores.

Sí. [Estas compañías] Les están haciendo daño a los niños a conciencia porque los están enganchando a las redes. Una pantalla es una barrera entre la persona y la vida. Para mí las pantallas son en realidad lo que nos desconecta porque lo que realmente conecta a las personas es una mirada o una caricia.

"En la infancia y la adolescencia la única manera de estar verdaderamente conectado es la desconexión digital, todo lo demás es interferencia"

¿Y qué les diría a esos padres que les compran un teléfono a los hijos para que no se desconecten de sus compañeros?

Yo les preguntaría cómo puede ser que, en el momento en que más conexión digital hay, a la vez mayor sentimiento de soledad sufren nuestros adolescentes. Si tu hijo está con sus amigos y empiezan a fumar porros, ¿qué haces? ¿Le compras tú porros a él? Quizá te tocará fomentar en tu hijo otros espacios de socialización. Llévatelo al teatro. En la infancia y la adolescencia la única manera de estar verdaderamente conectado es la desconexión digital, todo lo demás es interferencia.

¿Cree que los gobiernos están dispuestos a regular el acceso a los móviles hasta los 16 años?

Esto va a llegar seguro, como ocurrió con el alcohol y con el tabaco. Y, ojo, yo no estoy en contra de la digitalización: es fantástica para el trabajo. Es un símbolo del progreso y nadie lo niega. El automóvil también lo fue, nos cambió el mundo, pero no lo puede coger un chaval de 12 años, ¿verdad que no? A mí la digitalización me ha facilitado la vida muchísimo. Sin embargo, para el aprendizaje es una amenaza. Ya en 2015 la OMS dijo que parecía que la digitalización de las escuelas estaba disminuyendo el rendimiento académico.

¿En qué consiste esa "alianza de pandemias" de la que habla en el libro?

En los últimos años han confluido el covid, la digitalización y el aumento de los suicidios. Los resultados antes de la pandemia ya indicaban todo esto. La pandemia fue una aceleración de la digitalización y ahora podemos ver los efectos. En 2013 ya se hablaba del término "demencia digital" [la disminución de la memoria y del rendimiento cognitivo por la sobreexposición a las pantallas]. Ya sabíamos los riesgos que había. Con el confinamiento metimos a los adolescentes en casa con su propio virus [las pantallas], y se dispararon por ejemplo los trastornos de la conducta alimentaria o los intentos de suicidio justo después.