La Unipol echa el cierre después de 17 años

La falta de acuerdo entre políticos y sindicatos obliga a aparcar la Unidad hasta que se defina el criterio de elección de los agentes

La Unipol se convierte en Policía de barrio

eldia.es

Humberto Gonar

Los agentes adscritos a la Unidad de Intervención Policial que se creó en 2004 en el seno del cuerpo de seguridad local de la capital tinerfeña pasan desde hoy a desempeñar funciones en las unidades operativas, si bien inicialmente se dijo que prestarían servicio como policía de barrio, con el objetivo de ampliar el número de efectivos que opera en la calle y dar más seguridad a la ciudadanía.

A la espera de que se retome la vía administrativa que permita recuperar la Unipol, si así lo decide finalmente el equipo de Gobierno, el pasado domingo, los agentes prestaron su último servicio. Salvo la Unidad Canina y los agentes de servicio de escoltas, el resto de miembros de la Unidad de Intervención Policial pasa a engrosar el cuerpo de seguridad local desde hoy, después de afrontar el último servicio y tal vez el más duro en sus 17 años de historia: cerrar su sede en Los Campitos y entregar las llaves en Tres de Mayo.

La Unipol nació en la capital tinerfeña en la época del alcalde Miguel Zerolo y siendo concejal de Seguridad Ciudadana Hilario Rodríguez, con un espíritu más represivo que preventivo, según algunas fuentes sindicales consultadas ante las carencias que registraba la capital tinerfeña cuando se reclamaba la intervención de la Policía Nacional.

El propio Hilario Rodríguez, que estuvo al frente de la Policía local de Santa Cruz durante once años, recordó ayer que la creación de la Unipol fue un proyecto que, en primera instancia, intentó poner en marcha en la capital su antecesor al frente del área, Basilio Franco –«las camisas negras», como se refería al proyecto– , y que se encontró con diferentes trabas administrativas que sorteó Hilario Rodríguez.

«La Unipol no perdió ninguna denuncia ante los tribunales”, por más que el protocolo con el que actuaba en sus intervenciones (cacheo, mano a la pared...) suscitó críticas, “en especial, de quienes tenían algo que esconder”. “También se fortaleció la Unidad Canina”, añade. Rodríguez cuenta que, cuando se decidió habilitar la sede de la Unipol en las instalaciones que a la postre ocupó en Los Campitos visitó aquellas dependencias que estaban tomadas por cazadores. “Aquello estaba lleno de pan duro y pulgas”.

La Unipol nace en 2004 ante la falta de respuesta de la Policía Nacional y la creciente inseguridad

Para el entonces concejal de Seguridad Ciudadana que se ganó el sobrenombre del “tonicazo” por salir en defensa de la Unipol ante los reproches vecinales, asegura que el equipo de gobierno llegó a barajar la instalación de un teleférico desde la plaza de España hasta Los Campitos, por las vistas estupendas desde esa zona, y finalmente se descartó para que fuera la sede de la Unidad de Intervención Policial.

También destaca las galerías de tiro. “Si de algo me siento especialmente orgulloso es de la formación; hasta jueces y fiscales impartieron charlas a los agentes que fueron referente no solo en Santa Cruz. Todos los presidentes de asociaciones de vecinos nos requerían su servicio y hasta incluso fueron demandados su servicios en otros municipios; hasta viajaron a La Gomera y La Palma. La Unipol era demandada por su efectividad, llegando a ser un referente a nivel nacional e internacional”.

Presencia en barrios

Desde 2004, la Unipol se especializó en intervención en barrios. Solo su presencia persuadía por la labor desarrollada, que en más de una ocasión fue objeto de polémica y hasta de denuncia por parte de algunos vecinos que cuestionaron cómo aplacaban a supuestos delincuentes, asuntos que acabaron en los tribunales y «ninguno perdió la Unipol», asegura el exconcejal al referirse a sus once años en el cargo.

Para Hilario Rodríguez fue decisiva la participación de la Unipol a la hora de desterrar las dudas que, en forma de rumor, llegaron a circular en los primeros carnavales, cuando se acababa de constituir la unidad. “Recuerdo unos pibes que cuando vieron a los agentes bajaron corriendo de en algún concurso por temor a que los localizaran con alguna sustancia estupefaciente”. “También se acabó con falsas leyendas como la sonrisa del payaso o cuando alguien dijo que aparecían muertos debajo de los escenario. Todo mentira”. En la retina de muchos está su presencia en Carnaval, donde precisamente procedió a detener al individuo que apuñaló al personaje que da vida a Fidel Castro.

La Unipol se llegó a codear a nivel internacional con grupos de intervención como “los swats” o los grupos israelíes, añade Hilario Rodríguez, son olvidar los numerosos premios que ganaron tanto en demostraciones de operativo, en grupo, como a título individual por la destreza en el tiro o la sagacidad en otras intervenciones. El reconocimiento a la labor y el respeto por su calidad en el servicio llevó a la Unipol a participar en operativos conjuntos con la Policía Nacional, o incluso en alguna operación con la Guardia Civil, como cuando se interceptó un velero con droga.

Entre las miles de actas levantadas al año por menudeo de droga en los barrios, algunos recuerdan la persecución que realizó a un joven que intentó huir con su moto por las vías y acabó colisionando contra un muro. Inicialmente, la Unipol fue denunciada y sometida a una campaña de desprestigio porque la familia del joven llevó el caso a los tribunales y aseguró que no había chocado contra un muro sino que había sido víctima de la agresión de los agentes, algo que desestimó finalmente la Justicia.

Junto a la lucha contra el menudeo de drogas, intervino en operativos con otros cuerpos

A partir de ahí el área que dirigía a nivel político Hilario Rodríguez incorporó incluso unas cámaras en los cascos de los miembros de la Unipol, para que quedara grabada su intervención, sin obviar el material o los vehículos específicos para facilitar su intervención en los operativos especiales.

Los mandos

Entre los primeros servicios, su participación para reducir a un vecino que amenazó en Ofra con hacer explotar una bombona. La Unipol tuvo al frente al inspector Carlos Galindo y al subinspector Eusebio Moreno, etapa en la que entonces formó parte como oficial el actual subinspector de la Policía Local Blas Hernández. A Galindo lo sustituyó después de casi ocho años los subinspectores Javier Rodríguez y José Francisco González, y a estos, el inspector Félix Liendo, con Francisco Fernández Cairós somo subinspector, hasta que fueron designados en los últimos cuatro meses los subinspectores Javier Viera y Víctor Alejo.

De aquellos cuarenta efectivos adscritos a la Unidad de Intervención Policial de Santa Cruz en la actualidad prestaban su labor veinte y siete mandos.

La falta de acuerdo entre políticos y sindicatos de la Policía sobre la adscripción de los agentes a la Unipol, la judicialización del proceso y sentencias que respaldaron los argumentos sindicales en defensa de la igualdad laboral entre los agentes, deja en el recuerdo a la que se llegó a considerar la “swat” chicharrera.

Toda aquella trayectoria se ha topado en los dos últimos años topó con el trámite administrativo y legal para adaptar la Unidad de Intervención Policial en el seno del cuerpo y la falta de entendimiento entre políticos y sindicatos sobre la comisión de servicio para cubrir las plazas. Para ello, desde los sindicatos ganaron el pulso, hasta en tres conflictos judiciales, sobre la forma de proveer la plaza, para garantizar la transparencia y que no se realizara por “dedocracia”. Por una parte, se trata de puestos que tienen un complemento que incrementa en unos 300 euros los 1.800 euros que puede cobrar un guardia; 400 en el caso de un subinspector o hasta mil en el caso de inspector, que podría llegar a cobrar más que la comisaria jefa.

En su trayectoria cabe recordar la veintitrés edición del SWAT Round Up Internacional celebrada en 2006, cuando solo habían transcurrido dos años de la constitución de la Unipol y se convirtió en el primer equipo nacional que participara en esta prueba, como inmortalizó la revista especializada “Soldiers”, que elogió «el diverso potencial en misiones de intervención que exigen el conocimiento de técnicas y tácticas especiales y la excelente preparación física y de artes marciales» de los miembros. Años después, la Unipol sería anfitrión de la Reunión Anual de Intervención Policía que trajo cuerpos especializados de Portugal o Alemania, entre otros. O la solvencia y reconocimientos que lograron algunos de sus miembros, como el instructor de tiro Eduardo Cobo; competición en la que participaba, trofeo que ganaba.

De cara al futuro, las fuentes sindicales consultadas aseguran que “no veo una gran ciudad como Santa Cruz sin Unipol; de hecho, hasta Las Palmas de Gran Canaria siguió el ejemplo de poner en marcha este cuerpo cuando vio los resultados en la capital chicharrera”. “La solución es sencilla: ya se han agotado las opciones de subrogación; lo que resta es que se haga una RPT en función de las especificidades”, para fijar los criterios de elección de los agentes.

La propia concejala de Policía de Santa Cruz de Tenerife, Evelyn Alonso, reiteró ayer que «la Unipol no ha desaparecido», para asegura que ahora los agentes que estaban adscritos a ese servicio pasan a engrosar las diferentes unidades y en paralelo se avanzara en la elaboración de la RPT que permitirá definir el perfil de cada una de los puestos, como paso previo a relanzar la prestación de la Unidad Policial de Intervención de la capital tinerfeña que, en especial en su primera década desde que irrumpió, se ganó el respeto solo con su presencia, más la contundencia con la que son recordados sus operativos.