Opinión | EN EL CAMINO DE LA HISTORIA

El federalismo que viene. La agenda canaria

El federalismo solo puede ambicionar ser una vía para resolver y superar la confrontación nacionalista

La diputada de Coalición Canaria, Cristina Valido, ofrece una rueda de prensa, en el Congreso de los Diputados, a 21 de agosto de 2023, en Madrid (España).

La diputada de Coalición Canaria, Cristina Valido, ofrece una rueda de prensa, en el Congreso de los Diputados, a 21 de agosto de 2023, en Madrid (España). / Jesús Hellín - Europa Press

El Estado español desde la vertiente político-sociológica, reforzado por la cultural es plurinacional; así lo han entendido pueblos como el catalán, vasco y gallego lo que fue motivo de la Triple Alianza en 1923 , de Galeusca en 1933 y posteriormente la Declaración de Barcelona de 1998 que desembocó en los acuerdos de Santiago de Compostela donde se ratificó en un documento firmado por las tres organizaciones políticas antes mencionadas, las consideraciones que el centro del pensamiento nacionalista debe orientar en la acción política tanto en las internas como en el proyecto común de relaciones con el Estado. Enfatizando como camino a seguir en la inmediatez y como asequible alejado de utopías tardías, el confederalismo y el federalismo.

En este camino cada partido debería impulsar la prerrogativa y el mandato que asuma la mayoría en sus respectivos parlamentos y tender a modificar la Constitución de 1978, sobre todo, en lo que respecta al Titulo VIII donde el modelo de Estado debe cambiarse desde unas Autonomías que no caminan a su debido ritmo para lograr el nuevo espacio político de un Estado Federal que se amplíe a todos los fenómenos de relación social. Desde federalistas, sin olvidar a Proudhon, como Althusius hasta Guy Hermet o Alenxandre Marc en ninguna de sus tesis doctorales , el federalismo se considera una antitesis de la unidad, sino más bien todo lo contrario «es una forma de conseguir la unidad respetando el pluralismo y la diversidad».

Los gobiernos centralistas, sobre todo del Partido Popular, siempre han estado en perpetua reacción negativa desde su nacionalismo español a entender que España es una nación de naciones sino considerándola una nación única aunque diversa culturalmente. No obstante otras formaciones nacionalistas y desde el PSOE y más a su izquierda no les ha abandonado la idea de la plurinacionalidad del Estado y menos ahora en el momento histórico de negociaciones para el próximo gobierno (si es que sale) que se mantienen con vascos, catalanes y gallegos.

En este ínterin de la historia y abundando en la cuestión de los nacionalismos periféricos y agudizados por el problema catalán, en Granada y en 2017 se plasma un acuerdo entre la Comisión Ejecutiva Federal del PSOE y la Comisión Ejecutiva del PSC, «por el catalanismo y la España Federal» como solución al problema, alejados del independentismo y hacia el espacio de una España Federal.

Aquí en este acuerdo se percibe, sin embargo, un espacio asimétrico donde la fuerza del catalanismo hizo se derivara a Cataluña todo el esfuerzo político dejando al resto, sobre todo, a los nacionalismos en el sitio de siempre: alejados de lo que es federalismo donde todo el viejo espacio autonómico se queda sin cabida.

Es de notar que en estas declaraciones no estuviera presente el nacionalismo canario aunque en 1998 ya estaba constituida Coalición Canaria desde 1993 formada por varios partidos pero mantenida alejada de proyectos y de corrientes políticas nacionalistas de envergadura aferrada al autonomismo como principio y fin de una gestión política consecuente.

Sin embargo, para formar gobierno, bien por el espectro de la izquierda o de la derecha, parece que la decisión que tome CC, bien a un lado u otro, es pieza fundamental en esa configuración. De ahí que según defiendan o no la agenda canaria es una buena oportunidad para que se estructure como documento de negociación una serie de peticiones que vendrían muy bien para el archipiélago. Como la reforma del sistema de financiación autonómica sin reducir el peso de la insularidad que es un sambenito colgado desde tiempo inmemorial en las espaldas de las islas; como la condición ultraperiférica de Canarias; que se haga realidad el mandato del fuero que obliga al Estado a que su inversión anual en Canarias, sea como minino alcanzar la media de la que se haga en el conjunto del Estado .La actualización del coste de mercancías y revisarlo ajustando la subvención que otorga el Estado para tratar de rebajar el precio de la cesta de la compra. Que lo puertos y y aeropuertos queden exentos de esa subida anunciada del 4,09% Nuevas competencias para el Estatuto; el grave problema de una migración al alza y más aún con las guerras civiles en el Sahel sobre toda esta ultima de Níger. Y otras muchas peticiones que se podrán abordar y que serán bien recibidas por la población.

Pero la oportunidad máxima dentro de la vertiente reivindicativa territorial y ante la amenaza de posibles asimetrías, CC como representante máximo del nacionalismo canario debería exigir no solo ampliación del Estatuto de Autonomía sino, uniéndose a los otros nacionalismos que propugnan un nuevo modelo de Estado que lo racionalizan como un nuevo contrato con el Estado y que abarque todos los condicionantes que encierra en su dimensión política el federalismo el cual se aleja de posibles asimetrías que ocasionen frustraciones y que algunos continúen como convidados de piedra en esta sibilina e interesada transformación del Estado.

El federalismo solo puede ambicionar ser una vía para resolver y superar la confrontación nacionalista. La cultura nacionalista defiende el nosotros y la cultura federal es imposible sin el otro. De ahí que los primeros que deban dar el paso hacia esa cultura tendrán que ser los que están ubicados en posiciones nacionalistas. Y la mejor oportunidad está tocando a la puerta de Canarias.