Un nuevo eje dentro de la Unión Europea (UE) nació este jueves en Barcelona. Pedro Sánchez y Emmanuel Macron aprovecharon la cumbre entre España y Francia para sellar una alianza con escasos precedentes basada en la cooperación y la sintonía entre los dos países. A corto, medio y largo plazo. “Hasta el momento solo se hablaba del eje franco-alemán. Ahora también habrá un eje hispano-francés”, explicaron en la Moncloa. Ambos presidentes firmaron un nuevo tratado de amistad, en el que reforzaron más que nunca sus vínculos y pactaron intentar llegar a partir de ahora a Bruselas con una “posición común” ante las “grandes decisiones” que allí se toman, pero también compartieron análisis sobre cuestiones más concretas y acuciantes. 

Por ejemplo, cómo reaccionar ante el plan de estímulos aprobado por el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, una de las principales preocupaciones que tiene ante sí la UE. Dotado con cerca de 370.000 millones de dólares, la iniciativa del presidente norteamericano busca combatir la inflación y favorecer las inversiones verdes y las empresas implantadas en EEUU. Los estados miembros de la UE temen, con razón, los efectos negativos que el plan puede tener sobre la competitividad de sus economías, ya que funcionará de forma mucho más ágil que el lento engranaje europeo, pero no acaban de alcanzar un entendimiento sobre cómo hacerle frente. 

Sánchez y Macron mostraron sus cartas con claridad durante la comparecencia posterior a la cita bilateral. “Europa debe dar una respuesta firme. Celebramos que EEUU se incorpore a la transición verde. Pero tenemos que encontrar un acuerdo en el que ese compromiso no signifique la desindustrialización de Europa. Y al mismo tiempo, también tenemos que hacer los deberes dentro. Hay que resolver la maraña burocrática de la Comisión Europea, para que haya procedimientos mucho más ágiles”, explicó el presidente español. 

A su lado, Macron compartió el diagnóstico. “EEUU ha decidido acelerar la descarbonización de su economía. Esto nos afecta. Ambos somos conscientes de que hay que reaccionar de forma muy proactiva. Queremos mecanismos rápidos como los de EEUU, no fragmentar la UE. Vamos a movilizar dinero nacional y europeo”, dijo. 

En el fondo, se trata de la primera aplicación práctica del tratado que ambos mandatarios acababan de firmar minutos antes. Llamado el Acuerdo de Barcelona, el novedoso texto (España solo tiene uno análogo con Portugal; Francia, con Alemania e Italia) señala en su artículo 4: "Tanto a nivel político como de altos funcionarios, las partes se consultarán regularmente antes de las grandes decisiones europeas sobre temas de interés común, con el fin de tratar de establecer posiciones comunes y de impulsarlas conjuntamente, en el seno de las instituciones europeas y ante los demás Estados miembros. Durante el proceso de negociación de nuevas normas comunitarias y su posterior transposición, las partes se esforzarán por coordinarse entre sí”. 

Es decir, España y Francia intentarán ir de la mano en todo momento en una Europa que debido a la guerra de Ucrania y el plan de EEUU, dijo Sánchez, se encuentra en un “momento crítico”. Y en el mismo sentido, una iniciativa que tiene un enorme valor simbólico. “Al menos una vez cada tres meses y por rotación”, explica el tratado, un miembro del Gobierno “de una de las partes será invitado al Consejo de Ministros de la otra parte”. 

Intercambio de ministros

El tratado incluye también otras iniciativas que prueban este nuevo y estrecho marco de relaciones entre España y Francia. Por ejemplo, el hecho de que “al menos una vez cada tres meses y por rotación”, un miembro del Gobierno “de una de las partes será invitado al Consejo de Ministros de la otra parte”.

El futuro del hidroducto

Reunidos en el Museu Nacional d’Art en Catalunya tras saludar al ‘president’, Pere Aragonès, que optó por marcharse a la carrera para no asistir a los himnos de España y Francia, tocados por la banda del Ejército, Sánchez y Macron también aseguraron ir en la “misma dirección” para una reforma del mercado eléctrico que, dijo el líder del PSOE, creen que debe ser aprobada “en los próximos meses”. 

Dentro del ámbito energético, el tratado de amistad también subraya la apuesta por el H2Med, una gigantesca infraestructura que conectará la capital catalana y Marsella a través de un hidroducto. Si la UE decide a finales de este año dar su visto bueno y financiarlo, estará listo en 2030 y transportará cerca de dos millones de toneladas de hidrógeno verde anuales. “Las partes reafirman su compromiso de desarrollar los proyectos de interconexión eléctrica y el proyecto H2Med de forma equitativa y de conformidad con las normas europeas. A tal fin, las partes colaborarán con los reguladores energéticos y la Comisión Europea para maximizar la financiación europea de los proyectos de interconexión energética y facilitar su evaluación y despliegue”, recoge el Acuerdo de Barcelona.

Dentro de una cumbre marcada por esta sintonía, también hubo algún aspecto en el que no se logró avanzar. El más importante, la reapertura de ocho puestos fronterizos en los Pirineos, que Francia mantiene cerrados por temor a la inmigración. España quería salir de la cumbre con ese compromiso, pero no fue posible. Los ministros de Interior de ambos países crearán ahora un “grupo de trabajo conjunto” para explorar soluciones.