Cada escaño de la lista autonómica al Parlamento de Canarias 'se vende' a 37.000 votos

Superar el 4% de sufragios en el Archipiélago para repartir los nueve diputados de la circunscripción regional deja fuera a una quincena de partidos que se presentan

Imagen del Parlamento de Canarias con el vicepresidente Román Rodríguez pensativo al fondo.

Imagen del Parlamento de Canarias con el vicepresidente Román Rodríguez pensativo al fondo. / Ramón de la Rocha / Efe

Si en algo coinciden expertos en Derecho Constitucional es que el sistema electoral canario tiene muy poca calidad democrática, porque el valor del voto sigue siendo a favor de las islas con menos población pese a que se hizo una reforma electoral, a finales de 2018, para darle mayor representación a las islas más pobladas (Gran Canaria y Tenerife), con la creación de una inédita circunscripción autonómica, compuesta por nueve escaños de los 70 (antes eran 60) que conforman el Parlamento.

Es decir, si ya es compleja una votación a instituciones que no existen en la Península, como los cabildos, los ciudadanos canarios han de decidir a sus representantes -además de a ayuntamientos- al Parlamento, en dos circunscripciones distintas. La reforma del sistema electoral incorporó otro nuevo quebradero de cabeza que sigue sin atender a la representación poblacional sino a los equilibrios políticos y territoriales, creando una nueva circunscripción autonómica, o lo que es lo mismo, el votante canario debe introducir papeletas a dos listas al mismo Parlamento y puede ser que vote en la plancha insular a un partido y en la regional a una formación distinta, pero para la misma institución. Si ya de por sí esto es como un puzle, no es lo más extraño del singular sistema canario: las barreras electorales son otro cantar y hace a Canarias única en España y prácticamente en Europa.

Para obtener sillón en la Cámara, el baremo en las circunscripciones insulares responde a dos topes electorales: si entre todas las Islas se supera el 4% de los votos se puede acceder a escaño y si en la isla en sí sobrepasa el 15% de los votos también.

En la nueva lista autonómica -para repartir nueve escaños- solo se contabiliza que el partido logre rebasar el 4% de los votos emitidos en todo el Archipiélago, lo que deja a las formaciones ‘minoritarias’ fuera de este combate, porque requerirán unos 37.000 votos para obtener sillón en el Parlamento. En 2019 la barrera de la lista autonómica fue de 35.795 votos. A nivel insular ya depende de si superan el 15% de los votos. Por ejemplo, en El Hierro hacían falta 960 votos para obtener escaño y en Gran Canaria, 54.464 sufragios.

Triple paridad

La reforma del sistema electoral rompió la mítica triple paridad electoral acordada con el Estatuto de Autonomía de 1982. ¿Y qué era la triple paridad? Un sistema enrevesado que se adoptó para evitar el pleito insular pero que contribuyó a posicionar a las Islas con uno de los peores sistemas electorales en calidad democrática de Europa: sumaban lo mismo el número de diputados entre las dos provincias, entre las dos islas grandes y las cinco 'pequeñas', y entre las capitalinas y periféricas de la misma provincia. Así, Gran Canaria y Tenerife tienen quince representantes cada una -esa norma se mantiene-; La Palma y Lanzarote, ocho; Fuerteventura, siete; La Gomera, cuatro; y El Hierro, tres. Sumaban 15 en total. Esta norma se ha roto al ganar por población un diputado Fuerteventura, por tanto, las islas no capitalinas aumentan en 31 diputado frente a 30 las capitalinas y la paridad (30 -30) por provincias, igual. Y luego aumenta de 60 a 70 los diputados con esa lista regional de nueve escaños que viene a compensar, entre comillas, a las islas mayores por la barrera electoral del 4% y que pone a Gran Canaria y Tenerife en puestos de salida. Pero aun así "el voto de las islas menores está sobredimensionado", opinan ambos expertos.

La mayoría de los partidos que se ven con fuerza posicionan a sus candidatos a la Presidencia en esta lista autonómica convencidos de que van a superar el 4% de votos en todo el Archipiélago, pero hay formaciones con representación en el Parlamento, como la de Noemí Santana, que concurre como candidata a la Presidencia por la confluencia Unidas Sí Podemos (Podemos, IU y Sí se puede), que opta por presentarse por Gran Canaria y no por la circunscripción regional. Pero aunque hayan estas barreras electorales, aún así la circunscripción autonómica es la que más formaciones formaciones aglutina para las elecciones del 28 de mayo: se han presentado 20, aún sabiendo casi una quincena de ellas -solo hay que analizar los resultados de los comicios de 2019- que no van a lograr escaño porque no obtendrán esos 37.000 sufragios necesarios -el 4% regional-.

¿Y por qué se presentan en la circunscripción autonómica? Pues un poco "para hacer la puñeta", infiere Fernando Ríos, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de La Laguna (ULL). «Son votos que se van  la basura y que le restan apoyos a otros partidos», expone. Es decir, le 'roban' sufragios a partidos afines, sufragios que son residuales, y "por eso se critica la falta de unidad de la izquierda, o del canarismo...», entiende. ¿Qué hace Unidos por Gran Canaria en una lista regional o Asamblea Municipal de Fuerteventura?, se pregunta. Están en todo su derecho pero, como muchos otros que saben que no tienen posibilidades, ¿concurren por motivos estratégicos?

El Partido Animalista (Pacma) logró captar 12.166 votos en los pasados comicios pero no rebasó el 4% regional (llegó a 1,11%). Los Verdes -que ahora se presentan con Proyecto Drago, liderado por el exdiputado de Podemos, Alberto Rodríguez, que se estrena como cabeza de lista de esta nueva formación y como candidato a la Presidencia- alcanzaron 6.263 votos, un 0,56%, o Ahora Canarias Alternativa Nacionalista Canaria (ANC) y Unidad del Pueblo, 3.163 sufragios. Es decir, votos residuales en una lista que debe superar los 37.000 sufragios. Pero aun así concurren en esta circunscripción autonómica en la fiesta de la democracia.

Según el profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Víctor Cuesta, y coincide con Fernando Ríos, pese a la reforma electoral el voto de las islas menores sigue sobredimensionado. Cuesta ha elaborado un estudio sobre el sistema electoral canario, y concluye que la circunscripción autonómica no ha variado los resultados. De hecho, si se hubiese mantenido el sistema electoral anterior, sin la circunscripción autonómica, la relación de fuerzas entre los grupos parlamentarios que apoyan al Gobierno (PSOE, NC, Podemos y ASG) y los que se sitúan en la oposición en la actual legislatura (CC, PP y Cs-Grupo Mixto) sería prácticamente idéntica, lo que hubiese posibilitado igualmente el cambio político, el llamado pacto de las flores. "Si descontamos los diputados de la circunscripción autonómica y el octavo diputado elegido en la circunscripción de Fuerteventura, de Coalición Canaria, el Gobierno podría estar sustentado por la mayoría de 32 diputados- en un parlamento de 60 escaños- (en lugar de los 37 diputados de un parlamento de 70 escaños)", indica en su estudio.