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Mercado laboral

Las gestorías cierran las nóminas de enero sin la subida del salario mínimo

El Gobierno sigue sin tener una postura común respecto a cuánto debe incrementarse la actual cifra de 1.000 euros

camarero

El Gobierno sigue debatiendo internamente cuánto subirá el salario mínimo interprofesional (SMI) este 2023. Tres millones de trabajadores están a la espera de la decisión final que surja de esa pugna y que defina hasta donde se verá incrementada su nómina, hoy ubicada en 1.000 euros brutos al mes (en 14 pagas). "Vamos a seguir dignificándolo", prometió el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la sede de UGT la semana pasada. "Lo vamos a volver a hacer", sostuvo la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, en el auditorio de Barcelona este pasado sábado durante su acto de Sumar. Compromisos no materializados en cifras concretas y unas negociaciones entre bambalinas que se alargan y cuya demora ha provocado que las gestorías empiecen a tramitar las nóminas de enero sin la subida del salario mínimo.

Fuentes de una gestoría consultadas explican que a partir del día 15 de cada mes empiezan a tramitar las nóminas de los empleados de sus más tempraneros clientes. Lo habitual es mandarlas entre el 20 y el 22 de cada mes. Y este enero han mantenido la misma cifra para aquellos trabajadores que cobran el salario mínimo, según confirman esas mismas fuentes. Las fricciones dentro del Gobierno obligarán a las compañías afectadas a materializar, como pronto, el incremento del SMI en la nómina de febrero. En la misma deberán añadir otra nómina complementaria, con la cotización correspondiente a la subida efectuada. "Es un engorro para las empresas, especialmente para las más pequeñas", apunta la decana del Col.legi de Graduats Socials de Barcelona, Girona i Lleida, Montse Cerqueda.

La demora no solo genera un papeleo adicional para las compañías, sino también puede acentuar las fricciones entre la dirección y la plantilla, en caso de que dentro de la misma haya varios empleados con sueldos referenciados en el SMI. Según explica Cerqueda, muchas empresas pequeñas negocian cada año el sueldo con sus empleados y les ofrecen en enero un incremento ligeramente por encima del mínimo.

El problema es que si no saben cual es el mínimo, esa negociación queda suspendida para que el empresario no tenga luego que desdecirse si el Gobierno acaba subiendo más el SMI de lo él estaba planteando. Esto, si bien hace unos años cuando el SMI era más bajo, generaba pocas distorsiones, con las recientes y concatenadas subidas, cada vez afecta a más trabajadores.

Otra novedad que plasmará la nómina de febrero en relación a los trabajadores de bajos salarios es la aplicación del nuevo mínimo exento de IRPF, que en 2023 queda fijado en 15.000 euros anuales. Los trabajadores que tengan un sueldo inferior a ese nuevo mínimo verán incrementado su salario neto, ya que el Gobierno no cobrará o dejará de gravarlos con ese tributo.

El Gobierno baraja una subida de entre el 4,6% y 8,2%

Mujer, joven, de origen migrante y que trabaja en una pequeña empresa del sector servicios o en el campo. Este es el retrato robot sobre quien cobra el salario mínimo, según coinciden desde el Banco de España, pasando por los sindicatos o la fundación Iseak, en España. Actualmente este suelo salarial atañe a alrededor del 10% de la población trabajadora cobra el salario mínimo, es decir, unos dos millones de personas en todo el país. Y, dadas las cifras de incrementos que baraja el Ejecutivo, el total de afectados promete escalar hasta cerca de los tres millones de personas una vez se ejecute la subida.

Según el informe oficial de los expertos designados por el propio Gobierno, el salario mínimo debiera subir este 2023 hasta una cifra entre 1.046 y 1.082 euros brutos al mes (en 14 pagas). El Ministerio de Economía, en una especie de voto particular, manifestó que este suelo debiera ser de 1.030 euros. Y en la esfera del diálogo social, la patronal ve asumible llegar a los 1.040 euros y los sindicatos no aceptarán una cifra menor a 1.082 euros y reclaman 1.100 euros.

España es el único estado de la Unión Europea (UE) que tiene salario mínimo y todavía no lo ha revalorizado este 2023. El resto de países ya han aplicado incrementos de entre el 5,4% (Malta), hasta el 24% (Letonia). Economías vecinas como Portugal (7,8%) y Francia (6,6%) han aplicado subidas en la línea de lo que le han planteado los expertos al Ejecutivo español. Otras, como Alemania, ha apostado por una fuerte revalorización (+22%) dada la actual coyuntura de encarecimiento de precios, que afecta en mayor medida a las rentas más bajas.

La agenda que manejan desde el Ministerio de Trabajo es tener desencallada la discusión interna sobre el salario mínimo antes del 31 de enero, tal como reafirman fuentes consultadas del departamento liderado por Yolanda Díaz.

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