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Intimismo cautivador

| e.d.

Lukas Dhont es un joven cineasta belga que, con tan sólo dos películas, se ha hecho un hueco dentro de la mejor cinematografía europea. Debutó por todo lo alto con Girl, ganadora de tres premios en el Festival de Cine de Cannes de 2018 y nominada al mejor film de habla no inglesa en los Globos de Oro. En dicho trabajo ya demostró una sobrada sensibilidad y una valiente honestidad, presentando un relato creíble y atrayente. Cuatro años después, Dhont se supera presentando Close, una bonita e íntima cinta que demuestra que las alabanzas y aplausos a su anterior obra no fueron una casualidad. Se puede afirmar que se trata de un realizador al que vale la pena seguir y del que se ansían sus próximos proyectos.

Abordando temas aparentemente simples, nos sitúa de nuevo ante una filmación sencilla y efectiva que coloca los sentimientos en el centro del guion. La amistad en la infancia, el duro tránsito hacia la adolescencia o las complejas relaciones personales se plasman en imágenes con integridad y delicadeza. Será, pues, muy complicado que el espectador no quede cautivado por la propuesta intimista y casi bucólica del director. Tal vez el ritmo resulte lento dentro de ese estilo contemplativo, pero goza de un preciso rigor. Posee el mérito de elevar a una categoría superior lo que, en un análisis superficial, pudiera confundirse con trivialidades.

Dos niños, amigos inseparables desde siempre, se hallan unidos por un vínculo casi de hermandad. Sin embargo, su camino hacia la juventud les pone a prueba, provocando un imprevisible distanciamiento entre ambos. Mientras tanto, uno de los menores busca una explicación a lo sucedido en el mundo de los adultos.

Además de tener muy claro el modo de contar sus historias, Dhont dispone de una mano efectiva para la dirección de actores que, en este caso, dada su condición de chavales, se percibe con más nitidez si cabe. En sus dos títulos hasta la fecha, la credibilidad interpretativa se eleva hasta altas cotas. Pero, sobre todo, impresiona por su osadía a la hora de apartarse de los cánones imperantes sobre el entretenimiento, con el objetivo de alcanzar el corazón del público. Quizá no lo consiga en su totalidad, pero a muchos de ellos les supondrá una experiencia enriquecedora y encantadora. Sin caer en sensiblerías edulcoradas, logra reflejar de forma certera una serie de emociones universales muy pocas veces retratadas con solvencia en la gran pantalla.

Candidata de Bélgica en la próxima edición de los Oscars como mejor film internacional, por el momento ha repetido éxito una vez más en el último Festival de Cine de Cannes, obteniendo el Gran Premio. También compite en los British Independent Film Awards, en la categoría de película internacional, así como en los Premios del Cine Europeo, donde atesora cinco candidaturas (tres de ellas, para el propio Lukas Dhont).

Close conforma una interesante propuesta, tanto desde el punto de vista visual como narrativo, y se revela como una de las firmes candidatas a la estatuilla dorada de Hollywood. Sin duda, cosechará igualmente numerosos galardones en la presente temporada de citas cinematográficas. Todo un regalo llamado a perdurar en el tiempo.

Los debutantes Eden Dambrine y Gustav De Waele dan vida a la pareja protagonista. En ningún momento desentonan ni se ven sobrepasados por la actuación. Les acompaña Émilie Dequenne, que llamó la atención con su intervención en Rosetta (1999), siendo elegida como mejor actriz en el certamen de Cannes. Posteriormente ha participado en Pacto de lobos (2001) o No es mi tipo (2014). Junto a ella interviene Léa Drucker, quien encabezara el elenco de Custodia compartida, César a la mejor película francesa en 2019.

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