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Vivir en la frontera

Los barrios que se sitúan en el límite entre Santa Cruz y La Laguna muestran algunos problemas en sus servicios

Arriba, la calle Sor María de Jesús, en Vistabella. María Pisaca

En Vistabella hay dos cafeterías una enfrente de otra: El Mirador y Quintuma, junto a la carretera Santa Cruz-La Laguna, parecidas a simple vista, cada una con sus acristalamientos exteriores, como en un trampantojo. Entre ambas está la calle Sor María de Jesús. Es la vía prototípica de los barrios obreros de las Islas, los años 80 y la autoconstrucción. Y se trata de uno de los casos más claros de puntos limítrofes entre ambos municipios: la mitad está en la capital y la otra, en La Laguna. Tal es la cosa que ni siquiera su pavimentación, décadas atrás, fue convencional. «Estaba Elfidio Alonso en La Laguna y Manuel Hermoso en Santa Cruz, y llegaron a un acuerdo y la asfaltaron y pusieron el alumbrado entre los dos», recuerda Francisco Ramírez, presidente de la Asociación de Vecinos Jariguo, sobre la obra y los regidores locales que gobernaban en uno y otro municipio.

Vistabella es, junto con Las Moraditas, San Matías y el Barrio de la Salud, una de las principales zonas en las que lindan los dos municipios más poblados de Tenerife. Los anteriores son enclaves muy populosos y en los que es frecuente que no esté claro lo que está en un lado y lo que está en el otro. ¿Y cómo se garantiza la limpieza y la seguridad para que nada quede en un limbo? Fuentes oficiales del Ayuntamiento de Santa Cruz confirman que no hay ningún acuerdo con La Laguna para compartir servicios. Una de las dirigentes vecinales consultadas, María Dolores Rodríguez, de la Asociación San Jerónimo de Taco, señala que en algunos puntos hay acuerdos tácitos entre barrenderos. «Hay un parque entre Los Andenes y Tíncer que me cuentan los operarios que unas veces limpian la mitad los de La Laguna y otras veces, los de Santa Cruz, porque realmente no saben por dónde está el límite municipal», ejemplifica, y también refiere otro caso peculiar: «Hay agentes de La Laguna que me han dicho que patrullan la zona de la Montaña de Taco y no saben si están dentro del municipio o no».

Tres imágenes de Antequera y Bobadilla, una de las vías limítrofes entre Santa Cruz y La Laguna. | | M. P.

Carencias que se solventan

La opinión de Francisco Ramírez es que años atrás sí había «bastantes» carencias en estas zonas. «Por parte de La Laguna estaban sin asfaltar muchas calles, pero se ha ido solucionando y ahora mismo están al mismo nivel más o menos», expresa. «Hay aspectos en los que unos protestan y otros no, porque, por ejemplo, el agua en La Laguna tiene una bonificación para los pensionistas del 50%», apunta, antes de sintetizar que se ha producido una equiparación y que ya no existen las diferencias de antaño. Su sentir es compartido en el lugar. Juan Antonio Rodríguez y Daniela Díaz lo perciben de forma similar. El primero hablaba el pasado jueves por teléfono en el mirador de Vistabella y la segunda se dirigía a casa de unos familiares. «Vivo cerca, en La Cuesta, y siempre he pasado bastante por aquí, y la impresión que tengo es que esto no está mal, que no es que haya ninguna gran diferencia entre lo que está en Santa Cruz y lo que se encuentra en La Laguna», expuso Rodríguez. Por su parte, Daniela, de 42 años, se pronunció en similares términos: «Yo siempre he visto esto bien, normal, como cualquier otro barrio de esta zona».

Saliendo de allí, y caminando algunas calles hacia arriba, aparece Alfredo, un chapista retirado y que tiene la sensación de que, «cuanto más abajo, peor». «No creo que toda esta zona se encuentre en una situación peor porque esté parte en La Laguna y otra parte en Santa Cruz. Aquí la cosa es que estamos en una esquina, al final de todo. No es un problema de falta de acuerdo entre los municipios, sino de que vivimos lejos. Si nuestra casa estuviera en el casco de La Laguna la situación seguramente sería otra», lamenta. José Carlos González, de 27 años, coincide en que los servicios y las dotaciones son mejorables, y comenta a renglón seguido que ve difícil una solución. «Esto siempre ha sido más o menos así», remacha el joven.

Las Moraditas pide mejoras

Que las alegrías y las desgracias van por barrios queda claro en el relato que hacen desde Las Moraditas. Sonia Rodríguez es de la plataforma vecinal que existe en este núcleo santacrucero, con una población de en torno a 1.000 habitantes. «Hasta la Barriada de San Ignacio es Santa Cruz y a partir de ahí ya es Taco, La Laguna», aclara, antes de entrar en una enumeración de problemas: dificultades con el transporte, una limpieza «pésima» y complicaciones de importancia para aparcar. «Está habiendo un problema muy grave, incluso con enfrentamientos entre los vecinos, que si uno tiene dos coches, otro tres coches...», explica. «Seguimos estando igual o peor que hace 40 años», lamenta la portavoz vecinal.

Vivir en la frontera

«Vivimos en una frontera, en un límite municipal donde quizá se ha ido incrementando una sensación de más pertenencia a La Laguna en los últimos años. Algunos no nos sentimos ni de La Laguna ni de Santa Cruz. Nosotros, incluso a nivel sanitario, y hasta que las normas se pusieron más estrictas, teníamos más tendencia a ir al Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, en Santa Cruz, que al Hospital Universitario de Canarias, en La Laguna, porque lo tenemos más cerca». Así lo afirma María Dolores Rodríguez cuando analiza las particularidades de vivir con un pie en cada municipio, y plantea que las dudas son frecuentes: «En esa misma zona confusa no estamos solo los vecinos, sino la propia Administración». Tal es así que Rodríguez indica que desde la Asociación de Vecinos San Jerónimo de Taco le han solicitado por escrito al Ayuntamiento de La Laguna que les precise «cuáles son y por dónde pasan los límites municipales».

La máxima responsable de San Jerónimo pone otro ejemplo sobre los problemas de estar en el límite de Santa Cruz y La Laguna. «Bajando de Los Andenes hay dos edificios abandonados y una parte de ellos se encuentra en La Laguna y la plaza de por debajo está en Santa Cruz. Tenemos allí problemas porque hay peleas, y que si está en La Laguna, que si está en Santa Cruz, que si está en Santa Cruz, que si está en La Laguna… y total que la casa sin barrer», lamenta Rodríguez.

San Matías lo siente menos

Otra de las voces autorizadas de este ámbito es la de Bárbara Santos, presidenta de la Asociación de Vecinos La Montaña, del barrio de San Matías, otro de los puntos en los que termina La Laguna. Cuando se le pregunta por carencias, se refiere a la vía Ofra-El Chorrillo y a una acumulación de basura que se produce allí. «Es Santa Cruz quien lo tiene que limpiar», apunta al tratarse de un punto que se encuentra ya en el otro municipio. Coincide con el presidente de la Asociación de Vecinos Jariguo, de Vistabella, en que las desigualdades en servicios que pudo tener el lugar en otra época se han ido resolviendo, y celebra que en materia de limpieza suelen recibir una rápida respuesta cada vez que comunican al Ayuntamiento de La Laguna alguna carencia. Además, indica que la seguridad no difiere demasiado de la de otros barrios laguneros.

Vivir en la frontera

El Barrio de la Salud se divide en dos: la parte baja y la alta. En esa segunda está otro de los puntos de división entre municipios. La calle Antequera y Bobadilla se sitúa a medio camino entre Santa Cruz y La Laguna. Nuevamente, y como sucede en el resto de barrios limítrofes, se trata de una zona populosa. «Esto está como está. Parece que estamos olvidados... De todas formas, no es nada nuevo. Esto no es Beverlly Hills ni nunca lo ha sido». Son palabras de una joven que prefirió no dar su nombre y que caminaba con su perro por el lugar a primeras horas de la tarde del pasado jueves. David Díaz se comía un bocadillo en el interior de un coche aparcado. «Trabajo medio cerca de aquí y a veces aparco por la zona y hago tiempo o almuerzo», comenzó, antes de realizar su particular radiografía de la situación: «Yo vivo en Tacoronte y la verdad es que esto por aquí siempre me ha llamado la atención porque es como si necesitara una mejora, renovarse un poco... ¿Que si es consecuencia de que pueda estar en esa especie de frontera entre Santa Cruz y La Laguna? No tengo ni idea. Pero lo que, como digo, siempre he pensado es que no se encuentra en las mejores condiciones».

Más ejemplos desde ‘la frontera de Taco’

Volviendo de nuevo a Taco, a la presidenta de la Asociación de Vecinos San Jerónimo parece no agotársele las peculiaridades propias de una zona fronteriza que se viven allí. «En la calle Alegranza, en la barriada de San Luis Gonzaga, a la derecha es de La Laguna y la acera de enfrente es de Santa Cruz. Otro caso se da en la rotonda donde está Metropolitano de Tenerife, donde muchas veces verás que la hierba en la zona de La Laguna está cortada y no en la de Santa Cruz», expone. «Fue curioso cuando la etapa primera y más intensa de la pandemia, cuando se dejaba salir pero solo a una distancia determinada del lugar de residencia. Había gente que caminaba por la avenida de Los Majuelos y que, a poco que lo hiciera, ya estaba en Santa Cruz», recuerda María Dolores Rodríguez. «Este tipo de zonas al final siempre acaban estando sucias, sin cuidar…, como los rincones de una casa», mantiene, y apostilla: «Los límite municipales no sirven sino para acumular desgracias». Para salir de esa situación, defiende, la fórmula es la de ir actuando para mejorar estos ámbitos. «Se debe ir corrigiendo sobre todo en el tema de servicios, porque los vecinos, vivan donde vivan, tienen derecho a los mismos servicios y oportunidades. Y nosotros seguimos peleando para que eso sea una realidad».

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