Entrevista | Javier Cabrera Presidente del Círculo de Empresarios del Sur (CEST)

Javier Cabrera: «Me dijeron que era el momento de las obras, pero no las vemos»

«El sur de Tenerife necesita obras que se empiecen ya; lo necesitamos hasta psicológicamente», afirma

Francisco Javier Cabrera Amador.

Francisco Javier Cabrera Amador. / Carsten W. Lauritsen

Juan Antonio Medina

Juan Antonio Medina

El octavo presidente del Círculo de Empresarios y Profesionales del Sur de Tenerife reivindica la atención real de las administraciones a los problemas de la comarca y que de la teoría pasen a la práctica, porque «necesitamos tener la esperanza de que hay solución a medio plazo», tras décadas de palabras.

¿Cómo está el Sur, desde su perspectiva?

En un buen momento, correcto; subidos a la hora del magnífico momento turístico, que tira del comercio, el ocio y la restauración, pero nos preocupa cómo se han disparado los costos, aunque esa es otra batalla.

A estas alturas, ¿cuál es el problema del Sur?

Las infraestructuras, que lo tienen colgando de un hilo. De Las Chafiras a Fañabé, entre hora y hora y media de recorrido. A pesar del crecimiento económico y demográfico experimentado en la comarca, nuestras infraestructuras apenas han crecido de forma significativa, por ello padecemos un colapso de las mismas. Pero no hablamos solo de carreteras. Nos preocupan las infraestructuras eléctricas. Nos amenazan con un cero energético por la obsolescencia de los equipos y el transporte eléctrico. Es un peligro latente.

¿Percibe que las obras en ejecución están ralentizadas y los proyectos, también?

El ejemplo es Las Chafiras. Una obra que triplicará el tiempo de ejecución, porque fue adjudicada por 30 meses, ya lleva 59 y nos dicen que estará terminada a finales de 2024. Es un nudo de comunicación importante y el acceso al parque comercial e industrial más importante de Canarias. La demora en la finalización de esta obra tan estratégica causa un daño notable. La reflexión es que si nos ponemos en plan conformista, lo que queremos es que las obras empiecen, pero puestos en materia los retrasos no son lógicos ni razonables, en este caso.

Tampoco hemos visto que comience el tercer carril físico entre San Isidro y Adeje...

Ahora estamos en un rifirrafe político que nos tiene atónitos. El Gobierno canario anterior dice que dejó proyectos preparados, con la declaración de impacto ambiental aprobada, eso que ralentiza, para y hasta desecha proyectos; el actual dice que los proyectos no están terminados. Además, aunque nos parece muy bien el debate sobre la TF–5 y sus problemas graves, no se habla de la TF-1 ni de los problemas de tráfico del Sur, la zona que, lo tenemos todos muy claro, es el motor económico de la provincia. ¿Qué pasa con los problemas de la TF-1 si tiene los proyectos acabados? La saturación de tráfico está generando cierta turismofobia, cuando el estudio de movilidad del Cabildo refleja que solo el 7% del tráfico total es turístico. Y hay crispación y se deteriora el servicio al cliente, porque el trabajador llega a su puesto tenso y agobiado tras una hora en cola. A mi me dijeron que este era el momento de las obras, pero no lo vemos.

¿Duda de que se quiera acometer lo que el Sur necesita?

El sur de Tenerife necesita obras inmediatas, urgentes, que se empiecen ya. Lo necesitamos hasta psicológicamente, necesitamos tener la esperanza de que hay solución a medio plazo. Entre tanto, se podrían hacer actuaciones quirúrgicas y de bajo costo que posibilitarían sobrellevar el colapso. El Círculo las ha propuesto, pero sin respuesta de la administración, a pesar de que se basan en la experiencia de quienes viven de estar en la carretera y sufrir este caos. Propuestas como habilitar una vía de doble sentido en la carretera de servicio que va del cruce de Los Cristiano al Siam Mall; una salida directa a la carretera de Las Galletas desde la de Guaza, en el cruce; la remodelación de la rotonda de entrada a Los Cristianos y habilitar una carretera de servicio paralela a la TF-1 en el tramo Oroteanda–Parque de la Reina, que ahora es una pista agrícola.

¿Hablamos del Aeropuerto Tenerife Sur?

La Isla necesita un aeropuerto a acorde a la industria turística, de la que vivimos. Las familias que pasan por ahí son héroes. Cuando tienen que estar tres horas con niños, saturados, sin lugar donde descansar porque las sillas están ocupadas, no hay dónde poner los cachivaches de los niños... Ese es el Tenerife Sur de hoy. Si nos esforzamos en hacer que el cliente tenga una estancia agradable, al dejar el hotel su última impresión no puede ser que llegar a su casa ha sido un martirio.

Y las colas a la llegada del control de pasaporte y del taxi.

Las salas de revisión son enanas, con tan poca capacidad que obliga a los viajeros a esperar en el exterior. Eso no lo podemos permitir. Somos especialistas en atención a las personas, en hacer que disfruten de sus vacaciones y tengan ganas de volver a una isla que les parece maravillosa. Pero nada más bajarse del avión nos dedicamos a maltratarlos. Encima, se amplía el aeropuerto pero no la plantilla de policías en el control de frontera y de pasaporte, cuando un gran número de nuestros turistas están sujetos al brexit. El Aeropuerto Tenerife Sur es de los más rentables porque la sociedad de Tenerife lo ha hecho rentable generando una industria turística que es una potencia mundial. AENA le debe a la sociedad tinerfeña un aeropuerto en condiciones, porque ha ganado muchísimo dinero gracias a ello.

Salen a buscar un taxi y más cola, cuya solución se complica porque las autoridades implicadas tienen puntos de vista antagónicos.

Entendemos que la alcaldesa de Granadilla de Abona esté con sus taxistas, coincidimos con ella en que existe un problema de saturación de tráfico gigantesco en la autopista que repercute en el servicio del taxi en el aeropuerto, pero hay un problema grave y urgente que tenemos que solucionar entre todos y llegar a un cuerdo que no perjudique a nadie.

El Sur reclama las mismas infraestructuras desde hace décadas...

El CEST lleva 15 años reclamando la ampliación de la TF-1, de la entrada de Los Cristianos... Quince años hablando de lo mismo.

Y del hospital.

Es la historia interminable. No sabemos exactamente lo que hay ahí dentro. ¿Hemos avanzado? Sí, porque tenemos un edificio, pero con una infraestructura sanitaria que no es lo que el Sur necesita. Seguimos sin llegar al objetivo después de casi 30 años reclamando un hospital de verdad.

El Puerto de Los Cristianos sigue ahí, los problemas persisten; dijeron no a construir el de Fonsalía y ahora parece que está en un ya veremos; el de Granadilla está sin terminar, pero hay quien lo postula como alternativa al tráfico interinsular y hasta los hay que prefieren Santa Cruz. ¿Qué es esto?

Eso, ¿qué es esto? A Granadilla no podemos darle un uso distinto para el que fue concebido. No sirve para el tráfico de viajeros de La Palma, La Gomera y El Hierro por las condiciones de la travesía. Aumenta el tiempo de trayecto y el costo, por tanto. Al final, lo pagará el usuario. Este puerto tiene que acabarse, porque como está genera la sensación de fracaso. Ha de dedicarse a lo que fue creado y ser la locomotora del Polígono Industrial adyacente, base de la diversificación económica como polo de atracción de nuevas actividades. El Círculo de Empresarios defendió siempre el Puerto de Fonsalía como solución lógica y eficiente. Además, en la red planificada hace 20 años, era el punto natural para colocarlo. Después de la polémica, que vuelvan a sacar del baúl este proyecto nos produce risa y sorpresa. O sea, que nos queda Los Cristianos. Es una pieza clave dentro de la necesaria recualificación de Los Cristianos. Por ello, hay que potenciarlo para que tenga capacidad de ampliar su uso pesquero y deportivo, que posibilite el atraque de cruceros y la ampliación de la oferta náutica, que permitirá generar muchos puestos de trabajo directos e indirectos alrededor de la misma, en reparación naval, de mecánicos, soldadores, electricistas, frigoristas y muchos otros. Al tiempo, servirá como motor para atraer turistas con mayor capacidad de gasto en nuestra Isla.

¿Los Cristianos debe aprovechar esta coyuntura para recuperar su rol en la comarca?

Por supuesto. El soterramiento de la vía de Chayofita es una prioridad para aliviar la presión de tráfico que impone el Puerto de Los Cristianos, pero también es fundamental porque supone una de las muchas actuaciones que precisa la ciudad para su recualificación. Actualmente, Los Cristianos vive un proceso de degradación general evidente. Necesita una reurbanización desde la costa hasta la autopista que recualifique la trama urbana y vuelva a generar el interés inversor que tenía antaño, evitando que se repita en esta zona las terribles experiencias que sufrimos en Ten-Bel, por ejemplo.

¿Cómo repercute la situación descrita en la economía de la comarca sureña?

Nos lastra sobremanera el estado de las infraestructuras y la burocracia. Son elementos que pesan como una losa sobre las iniciativas empresariales y el ánimo de los empresarios. La lucha contra esos dos problemas centran el esfuerzo del CEST. La maraña administrativa para abrir un negocio es terrible en estos momentos. Hemos generado un sistema que no satisface a nadie, ni a empresarios, ni al ciudadano, ni a la administración ni a los conservacionistas, estoy seguro, porque los resultados no satisfacen a nadie.