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Investigación

La Policía busca en cuatro teléfonos móviles los vídeos de la presunta violación grupal de Vigo

La jueza autoriza el análisis y volcado de los terminales de los tres supuestos agresores y los requiere para que aporten su ADN | La denunciante relató que fue grabada durante el ataque

Uno de los jóvenes encarcelados por la presunta violación.

Los tres jóvenes dominicanos de entre 19 y 29 años de edad detenidos por la presunta agresión sexual a una chica de 18 en un piso de la Travesía de Vigo permanecen en prisión provisional. Allí se encuentran desde hace casi dos meses mientras la investigación policial y judicial, en la que ya se cuenta con el testimonio clave de la supuesta víctima, avanza de cara a esclarecer lo ocurrido la madrugada del pasado 4 de septiembre en esa vivienda del casco urbano de la ciudad. Una prueba que arrojará luz es la que ya está realizando la Policía Nacional, la del análisis y volcado de cuatro teléfonos móviles pertenecientes a los investigados. La denunciante relató que fue grabada durante el ataque sexual, por lo que la extracción de los archivos de dichos terminales será determinante de cara a obtener vídeos o fotografías.

Los cuatro teléfonos fueron en algún caso intervenidos y en otros entregados voluntariamente por los sospechosos, según informan fuentes de la investigación. La titular del Juzgado de Instrucción número 7 de Vigo autorizó este mismo mes el análisis de dichos terminales, varios de ellos de la marca Apple, y acordó también requerir a los jóvenes para que aporten una muestra de ADN, otra prueba que se constituye como fundamental, junto a las declaraciones de los testigos que ya comparecieron ante los agentes del grupo UFAM de la comisaría viguesa que se hicieron cargo de la investigación y que ahora deberán hacerlo ante la magistrada. Aquí son importantes los testimonios de dos amigas que estuvieron esa noche con la supuesta víctima en un pub de la zona de marcha de Areal y que después la acompañaron al piso de Travesía donde sucedieron los hechos, aunque se habrían ido de allí antes de que ocurriese la presunta agresión sexual denunciada.

El volcado de los teléfonos móviles, los análisis genéticos de ADN y las pruebas biológicas con las que se tratará de determinar si pudo haber sumisión química –la joven relató que le dieron un vaso para que bebiera, tras lo cual se mareó y se quedó dormida– conforman junto a las tomas de declaración que practique la jueza el conjunto de diligencias en torno a un caso que se descubrió por la alerta dada por la propia joven, que telefoneó a la Policía desde el mismo edificio en el que habrían ocurrido los hechos. Los presuntos agresores ingresaron en prisión por orden del juez que estaba de guardia cuando fueron puestos a disposición judicial, decisión que fue ratificada por la magistrada que finalmente se hizo cargo del caso y que es la competente por la fecha de los hechos. Los denunciados alegan que las relaciones fueron consentidas y afirman que son inocentes.

El caso de 'La Manada' y la doctrina de la “intimidación ambiental”

El caso de 'La Manada' de los Sanfermines de 2016, el de los cinco amigos sevillanos que violaron a una joven durante esas fiestas de Pamplona, marcó un antes y un después. Aquella agresión sexual grupal desató la indignación en toda España, no solo por el ataque que sufrió la víctima, sino también por el devenir judicial de la causa, que inicialmente fue sentenciada como delito de abuso sexual, si bien finalmente el Tribunal Supremo endureció las penas contra los autores, condenándolos por agresión sexual e imponiéndoles 15 años de cárcel por ese delito. La sentencia del Supremo de 'La Manada' hizo énfasis en un concepto, el de “intimidación ambiental”, que si bien no era algo nuevo –ya se describió en otras resoluciones judiciales que se citan en ese trascendental fallo–, ha sido aplicado desde entonces en asuntos similares, como el 'caso Arandina' –otro con vaivenes judiciales sobre el que aún se tiene que pronunciar el Alto Tribunal– o en varios más que no tuvieron tanta repercusión mediática. Este tipo de intimidación es el que se produce cuando, hablando de una violación grupal, la presencia de varias personas, aún no participando de forma directa en la agresión sexual, contribuye a debilitar o anular la voluntad de la víctima a resistirse.

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