Nadie está exento de enfermarse ni de padecer determinadas patologías, incluso algún tipo de cáncer. No obstante, hay determinados tipos de enfermedades como la leucemia que son detectadas a tempranas edades, incluso en la infancia y la adolescencia. Los investigadores todavía no han conseguido descifrar cuál es el origen de la leucemia, aunque en España se diagnostican más de 4.000 casos de leucemia cada año.

Un cáncer con gran presencia en jóvenes

La mayoría de los casos de leucemia detectados se dan en la población más joven. A pesar del desconocimiento que hay en cuánto a su origen, hoy por hoy sí es posible saber como cursa esta enfermedad y qué síntomas presenta. Y esto es una gran ventaja porque cada vez más pueden detectarse casos de manera precoz.

La leucemia empieza a aparecer cuando los glóbulos blancos que habitan en nuestra sangre se convierten en células malignas. Existen cuatro subtipos de leucemia. Así se ha diagnosticado la leucemia linfocítica aguda (LLA), la leucemia mielógena aguda (LMA), la leucemia linfocítica crónica (LLC) y la leucemia mielógena crónica (LMC).

Leucemia.

Primeros síntomas

Existen algunas señales que nos pueden dar un aviso de forma precoz. Cuando esas células malignas se empiezan a infiltrar en la médula ósea, es posible que empiecen a aparecer los primeros síntomas. El primero y más habitual es el dolor articular. La presencia de dichas células en la médula ósea puede acarrear dolor y malestar en los huesos, algo que puede intensificarse y acarrear dificultades de movilidad.

También es posible que aparezcan pequeñas manchas en la piel, normalmente de color rosado. Aunque no es tan habitual como el primero, esto se debe a la bajada del nivel de plaquetas en sangre. Existen otros síntomas que también pueden indicar que padecemos esta enfermedad como son la fiebre y el cansancio. Pero estos síntomas son más difíciles de determinar y llevan a la confusión, cuando no a no prestarles demasiado caso. Y esto es así porque tanto la fiebre como el cansancio son síntomas compatibles con otro tipo de enfermedades, incluso con los típicos virus y resfriados de invierno. Para realizar un diagnóstico diferencial y descartar posibles enfermedades, es importante vigilarlos: Si observamos que se extienden más allá de unos días, sería conveniente consultarlo con un especialista o con nuestro médico de cabecera.

¿Y cómo se manifiesta en los adultos?

Ninguna persona adulta está exenta de padecer este tipo de cáncer aunque sea la población infantojuvenil la que más casos presenta. Los investigadores apuntan que en adultos el tipo de leucemia más habitual es la mieloide agua, que suele afectar a personas entre 60 y 75 años de edad.

Evidentemente, el tratamiento que se aplique variará de un paciente a otro. Pero de forma general, es la quimioterapia intensiva el tratamiento más frecuente.

En casos más graves o que presentan un mayor índice de riesgo, la alternativa que se utiliza es el trasplante de médula ósea, para lo cual es inmprescindible encontrar un donante compatible.