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Tiempo en Canarias

Canarias cuenta con 34 barrancos potencialmente inundables

Ocho de esos despeñaderos que están amenazados por las lluvias intensas se sitúan en los municipios tinerfeños de Santa Cruz, La Laguna, Adeje, Puerto de la Cruz y Guía de Isora

La tormenta 'Hermine' deja Tenerife sumida en niebla

La tormenta 'Hermine' deja Tenerife sumida en niebla @PoliciaLocalSC

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La tormenta 'Hermine' deja Tenerife sumida en niebla Jorge Dávila

Una madrugada de lluvia sin descanso, aunque con una intensidad media-baja, y una jornada de sábado de chubascos fue suficiente para que los barrancos comenzaran a correr. Esta incidencia obligó a extremar la vigilancia en 34 áreas potencialmente inundables, ocho de ellas localizadas en despeñaderos de Tenerife. El barranco del Hierro, Santos, y Bufadero [Santa Cruz de Tenerife]; La Carnicería [La Laguna]; San Felipe [Puerto de la Cruz]; San Juan [Guía de Isora]; Torviscas y Barranco del Infierno [Adeje] son las ocho quiebras locales que están siendo sometidas a una estrecha vigilancia por técnicos del 1-1-2 ante la posibilidad de que se puedan inundar. Las otras 26 depresiones se localizan en los mapas de Fuerteventura (7), Lanzarote (6), Gran Canaria (6), La Palma (3), La Gomera (3) y El Hierro (1).

La limpieza de sus cauces y la retirada de obstáculos en las desembocaduras ha ocupado en las últimas jornadas muchas de las operaciones de vigilancia que han llevado a cabo los equipo de Protección Civil de los cinco municipios tinerfeños afectados.

Agua y ceniza volcánica

Los sedimentos volcánicos que se siguen arremolinando en pendientes del Valle de Aridane, como consecuencia de la erupción del volcán de La Palma, constituyen una amenaza más con las tormentas que en la jornada de ayer se acumularon en diferentes localizaciones de la Isla Bonita, exactamente, junto a los bordes de los barrancos de La Paloma y de Las Angustias. También en la capital palmera se tomó en consideración la revisión de unos tramos del barranco de Las Nieves en las que se habían depositado grandes cantidades de lava. El riesgo de sufrir escurrimientos se quedó en una amenaza más o menos seria dado que no se desencadenaron lluvias con daños, aunque sí persistentes. Hoy, La Palma volverá a estar atenta a esta incidencia.

La Gomera cuenta con el mismo número de «puntos rojos» que La Palma en lo que hace referencia a barrancos que pueden desbordarse por la acción de las aguas de lluvia, aunque los tres se encuentran en distintas localizaciones de la Isla: barranco San Sebastián, de Playa Santiago y Valle Gran Rey. El único caso problemático que está marcado en suelo herreño es el barranco de Las Playas.

Recomendaciones del 1-1-2

En el decálogo que el 1-1-2 ha trasladado a los municipios canarios para saber cómo actuar ante un riesgo de inundación hay algunas especificidades que están orientadas a desalojo de barrancos. La primera de ellas, la más importante, tiene que ver con la debida señalización de las zonas que son inundables. Y en este apartado hay que incluir, por ejemplo, las 34 localizaciones críticas repartidas entre siete islas. Para el control de esos lugares vulnerables es imprescindible instalar balizas e impedir el aparcamiento de vehículos en áreas donde exista la posibilidad de una crecida. Además, se establecerán turnos de vigilancia y control para verificar que nadie reside en el interior de una cavidad que esté amenazada por posibles derrumbes e inundaciones. La ocupación de un barranco por parte de una construcción que genera la reordenación del territorio no es un problema que tenga una solución sobre la marcha cuando la lluvia cae con fuerza.

Dicen que el agua tiene memoria y, por lo tanto, es factible que busque una salida al mar por un punto que ya recorrió en el pasado, pero que en la actualidad presenta algún tipo de obstáculo físico, la mayoría de las veces, edificado por el hombre. En varios apartados de la alerta que aún está activa en el Archipiélago se hace referencia al hecho de prohibir el tránsito –andando o en vehículo– a las personas por zonas que puedan quedar cubiertas por las aguas de lluvia.

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