La inusitada rotación de un agujero negro está desafiando los modelos teóricos de la física. En un nuevo estudio, los científicos han hallado un objeto que rota sobre su eje con una diferencia de más de 40 grados.

El agujero negro se encuentra en un sistema binario, es decir, le acompaña una estrella masiva. «La diferencia de más de 40 grados entre el eje orbital y el giro del agujero negro fue completamente inesperada», resalta Juri Poutanen, profesor de Astronomía de la Universidad de Turku y autor principal de este artículo, publicado en la revista Science.

«Hasta ahora, cuando se realizaban modelos del comportamiento de la materia alrededor de un agujero negro, los científicos habían asumido que esta diferencia era muy pequeña», reseña Poutanen. Sin embargo, con los modelos actuales, que son realmente complejos, han añadido «una nueva dimensión al problema», señala Poutanen.

En general, en los sistemas espaciales compuestos por objetos más pequeños orbitando alrededor del cuerpo masivo central, el propio eje de rotación de este cuerpo está alineado con el eje de rotación de sus satélites. Así sucede en el Sistema Solar, donde los planetas orbitan alrededor del Sol en un plano que coincide, aproximadamente, con el plano ecuatorial de nuestra estrella. La inclinación del eje de rotación del Sol con respecto al eje orbital de la Tierra es de apenas siete grados

Por esta razón, la existencia de un agujero negro en este sistema binario rompe con las normas establecidas hasta ahora. Este objeto fue previamente confirmado por un equipo de investigadores del IAC, con observaciones realizadas en el Gran Telescopio Canarias (GTC o Grantecan) y el Telescopio William Herschel (WHT), del Isaac Newton Group, ambos instalados en el Observatorio del Roque de los Muchachos.

«La expectativa de la alineación entre los cuerpos celestes, en gran medida, no se mantiene para objetos como los agujeros negros que se encuentran en sistemas binarios de rayos X», afirma Juri Poutanen. «Los agujeros negros de estos sistemas –añade se formaron como resultado de un cataclismo cósmico: el colapso de una estrella masiva. En la actualidad, el agujero negro se alimenta de gas que procede de su estrella compañera. Así, podemos observar radiación en el visible y en rayos X emitida por esta materia en un último suspiro, antes de entrar en el horizonte de eventos. También observamos emisión en radio procedente del chorro o jet de partículas relativistas expulsado por el sistema».