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JUICIO POR AGRESIÓN SEXUAL A UNA MENOR EN ICOD

El acusado de violar en Icod a su sobrina con una discapacidad dice que el acto sexual fue consentido

La víctima ratifica en el juicio la versión que dio ante la Guardia Civil y el Juzgado

Juicio en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial

El hombre acusado de agresión sexual a su sobrina discapacitada, a quien dejó embarazada, negó ayer que violara a la adolescente y aseguró que las relaciones fueron consentidas y a petición de la propia víctima en la vivienda donde ambos residían de forma temporal en Icod de los Vinos. Así lo indicó en el juicio celebrado en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial por la violación de la adolescente, que presuntamente ocurrió entre octubre y noviembre del 2019. Frente a las manifestaciones efectuadas por el implicado, la afectada se reafirmó en la vista en que uno de sus tíos maternos acudió a su habitación cuando se hallaba dormida, la agarró los brazos y la forzó a mantener relaciones sexuales, después de quitarle el pijama y la ropa anterior, mientras ella se quedó bloqueada. En esencia, esa fue la versión que la perjudicada, que tenía 17 años en el momento de los hechos, mantuvo en su denuncia en el puesto de la Guardia Civil de Playa de las Américas y ante el Juzgado de Icod de los Vinos que instruyó la mencionada causa.

El acusado, J.M.A., manifestó que, cuando ocurrió el episodio, desconocía que su sobrina tuviera algún tipo de discapacidad y que en aquel momento mantenían una buena relación. Según admitió el implicado, fue condenado en Japón en el 2011 por tráfico de droga, de forma concreta anfetaminas, por lo que pasó en prisión seis años. Y, desde mediados del 2017, residía en la vivienda de sus padres, ya fallecidos.

Los padres de la víctima se separaron a finales del 2018. A partir de ese momento, ella vivió un tiempo con su madre en la citada casa de Icod, junto a dos tíos. Su progenitora inició una nueva relación a mediados del 2019 y se trasladó a vivir a Gran Canaria. La adolescente afectada no se sentía cómoda en Las Palmas y regresó a vivir a la vivienda familiar en Icod. En una habitación dormía la afectada, en otra, el ahora acusado y en una tercera, el segundo hermano de la madre.

J.M.A. afirmó que solo mantuvo relaciones sexuales con su sobrina en una ocasión en el mes de noviembre, «pocos días antes de que cumpliera los 18 años», apuntó. Afirmó que la denunciante entró en su habitación desnuda y le expresó que quería tener relaciones sexuales con él. Según la versión del implicado, él le preguntó que «si estaba loca», pero ella le dijo que sabía lo que hacía porque ya había mantenido relaciones sexuales con otros chicos, «que eran unos gilipollas».

La joven manifiesta que «se siente mal, avergonzada y aún tiene la sensación de estar embarazada»

Y, al día siguiente, el individuo llevó a la menor discapacitada a la vivienda de su padre, en un barrio de Arona. Frente a ese planteamiento, la víctima aclaró que, ni antes de la presunta agresión sexual ni después, ha tenido otras experiencias sexuales. También negó que fuera ella la que invitara a su familiar a mantener contacto carnal. Y advirtió de que, en dos ocasiones, dicho tío materno entró en su cuarto cuando ella dormía y la violó, tras agarrarle los brazos y quitarle la ropa. En diversas ocasiones, el presidente del Tribunal, Francisco Mulero; el fiscal, Jonay Socas; la abogada de la acusación y el letrado de la Defensa tuvieron que repetir las preguntas a la víctima, ya que a esta le cuesta entender el contenido de los mensajes que recibe. Además, sus respuestas fueron muy cortas y, muchas veces, en voz muy baja. A nivel administrativo tiene reconocida una discapacidad física, psíquica y sensorial del 50 por ciento. Presenta un coeficiente intelectual normal, pero una inteligencia límite. La afectada explicó que J.M.A. le dijo, tras violarla, que no dijera nada a nadie de lo que había ocurrido. Y, de hecho, ella no se lo contó ni a su madre, ni a su padre. Admitió que solo le dijo algo a una amiga.

Su padre la llevó a un centro de salud, porque notaba que estaba nerviosa, que no comía y que, además, tenía náuseas y vomitaba. Hasta en tres ocasiones negó a la médico de familia que la atendió que hubiera tenido relaciones sexuales. Y con ese planteamiento siguió hasta que la doctora le mostró el análisis hormonal y el test positivo de embarazo. Al final, en una conversación a solas con la médico, la víctima reconoció que había sufrido una agresión sexual por parte de un tío materno. A partir de ese momento, la doctora informó de la situación a su padre y este se mostró de acuerdo en denunciar los hechos. Como es obligación de la profesional sanitaria en estos casos, llamó al puesto principal de la Guardia Civil de Playa de las Américas.

No contó lo ocurrido a sus padres "por miedo"

A día de hoy, la afectada afirmó que se siente «mal, avergonzada». Además, explicó que «todavía» tiene la sensación de «que está embarazada» y «no se siente capaz de mantener sexo con otros hombres». Reconoció que no contó antes a sus familiares más cercanos lo que había ocurrido «por miedo». El padre de la afectada comentó que nunca ha tenido «ni novios ni amigos», tan solo «una amiga», que también sufre cierta discapacidad. Además, por su forma de ser y de comportarse, no la ve capaz de mantener relaciones sexuales con otras personas por su propia iniciativa. De hecho, asegura que salía y sale muy poco a la calle. El progenitor aseguró que el acusado le confesó en una ocasión que en la República Dominicana había dejado embarazada a una menor de 14 años. Dicho testigo explicó que J.M.A. sí sabía que la entonces menor tenía una discapacidad y que esta le fue detectada a los seis años. Pero la madre de la víctima afirmó que nunca le contó a su hermano el retraso de su hija. Además, la progenitora admitió que ahora no mantiene relación alguna con su hija, después de que esta no le responda a sus mensajes de whatsapp. Y la doctora afirmó que la víctima estuvo de acuerdo en interrumpir su embarazo. | Pedro Fumero

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