«Hay un montón de taxis aquí, no los puedes parar y cuando quieres uno siempre están ocupados». La reflexión es de una pareja joven en la avenida Tres de Mayo durante la marcha de 200 taxistas convocados ayer por Élite Taxi. La intención era protestar por «la dejadez municipal a la hora de gestionar el nuevo rescate de licencias». El colectivo que lidera Miguel Ojeda no colapsó la céntrica arteria porque el despliegue de la Policía Local en el desvío del tráfico convirtió la iniciativa en el mero recorrido por un circuito.

Los agentes municipales, numerosos como los de la Policía Nacional, establecieron controles a la altura de la rotonda de El Corte Inglés y la calle Nivaria Tejera. La mayoría de la gente continuó con paseo y compras de forma normal. Los más afectados fueron los usuarios de otro servicio público, el de las guaguas, en el camino hacia o desde el cercano Intercambiador. Casi nadie sabía muy bien a qué se debía la presencia de tanto taxi y el constante sonar de las pitas por parte de sus conductores, mientras daban vueltas. La manifestación duró dos horas, hasta las ocho. Espacio y tiempo demasiado acotados para crear impacto. Ni beligerancia ni jaleo, más bien indiferencia.

El Ayuntamiento de Santa Cruz, a través del concejal Dámaso Arteaga, valoró que «la protesta, que ha contado con poco más de un centenar de unidades, carece de justificación fundamentada porque este equipo de gobierno siempre se ha situado al lado de los profesionales en sus demandas, además de haber mantenido un respeto exquisito con todos los acuerdos de la Mesa del Taxi».

Arteaga estima que «la mayoría del sector no ha secundado la protesta, por lo que entendemos que la posición mayoritaria se decanta por la necesidad de continuar la negociación sin perjudicar al ciudadano». El Ayuntamiento ratifica ante el sector su permanente disposición a seguir trabajando en la Mesa del Taxi.