El amor acercó a Tenerife al pintor de brocha gorda Raúl Sarmiento, que alterna la mejora de fachadas con tableros y circuitos sobre asfalto para que los niños disfruten de espacios abiertos. “Fue una necesidad que descubrimos en el confinamiento y que hemos intentado sortear”, reconoce el edil Javier Rivero.

Sin grandilocuencias y excentricidades, el concejal del distrito Suroeste, Javier Rivero, reconoce que ha intentado hacer de la necesidad virtud. Durante el confinamiento, cuando las autoridades sanitarias permitieron que los pequeños de la casa pudieran salir a la calle a jugar, se dieron cuenta desde le Distrito Suroeste de la necesidad de zonas acondicionadas para juegos infantiles. De la mano del director de zona, Miguel Ibáñez, se pudieron manos a la obra para dar una respuesta.

El concejal de zona había visto el trabajo realizado por Raúl Sarmiento, que en las redes sociales se presenta como el pintor de brocha gorda. Entre sus proyectos, hace tres años pintó en un colegio de San Isidro unos tableros y circuitos para juegos en un colegio de aquella zona del Sur de Tenerife y Javier Rivero se quedó con la idea que ya comienza a ser realidad en la parte menos transitada de la avenida de Los Majuelos.

“No ha hecho falta inauguración; solo se han retirado las vallas según se van acabando por tramos y los niños salen a jugar; el fin de semana había unos pequeños con unos coches teledirigidos disfrutando de uno de los circuitos”.

Se han escogido los tramos menos transitados y se habilitarán una quincena de circuitos para los más pequeños del lugar.

El pintor de brocha gorda, como se presenta en la web Raúl Sarmiento, recuerda que tenía pareja desde hace más de veinte años, pero en los últimos cuatro le dieron “el ultimátum” para que se viniera a vivir a Tenerife y comenzó a alternar entre las fachadas y la creación de este tipo de espacios infantiles que hoy se presenta en Los Majuelos como una experiencia piloto para otras zonas de Santa Cruz.

Con código de barras

La inversión asciende a casi 15.000 euros, una cantidad que permite que ahora los niños de La Gallega y alrededores tenga un sitio para jugar al aire libre, a diferencia de lo que ocurrió cuando tuvo lugar el confinamiento. Cada uno de los juegos están dotados con un código de barras que da las explicaciones de los juegos, algunos tradicionales y otros más modernos, donde en el móvil se activa incluso un dado o aporta las explicaciones de sus virtudes.

En la visita a la zona, el alcalde Bermúdez y el concejal Javier Rivero insistieron en generar economía circular, un eufemismo que personifica la tienda de calzado infantil Baybú que regenta Laura. Un día decidió cerrar su etapa laboral en Ikea para ponerse al frente de su propia empresa que ocupó hace siete años un local pequeño y se acaba de trasladar a uno mayor en la avenida de Los Majuelos, que combina una amplia gana con una decoración 3D.