Son un grupo de niñas y niños de Tenerife que se reúnen dos veces en semana para disfrutar de lo que más les gusta: bailar. Pero se lo han tomado tan en serio y les gustan tanto sus coreografías que han empezado a grabar vídeos. Son Crea Hip Hop y el último vídeo filmado en Añaza triunfa en las redes sociales.

Dentro de la sala llena de espejos de Dance N’ Roses, en Las Caletillas, los niños mueven los brazos y los pies casi por instinto, formando un grupo sincronizado al milímetro. Se nota que disfrutan con las coreografías. Hay momentos en los que parecen profesionales. El esfuerzo diario de estos niños tinerfeños empieza a dar frutos más allá de la satisfacción por hacer lo que más les gusta: bailar. El grupo Crea Hip Hop ha recibido un aluvión de visitas y likes en las redes sociales tras su último vídeo, en el que los doce chicos y chicas se mueven al ritmo de canciones tan conocidas como Salió el Sol, de Don Omar, o Toma, de Pitbull.

El vídeo, que ya cuenta con más de 1.000 visualizaciones, fue grabado en una explanada del muelle de Añaza y muestra el resultado de días de ensayo y perseverancia. Ya habían hecho otros que gustaron mucho: un vídeo coreográfico entre los cuadros del Museo de Bellas Artes al son de Feel it still, de Portugal The Man, otro en un taller de chatarra, otro en Las Teresitas y hasta uno con la central eléctrica de Las Caletillas de fondo. “Me hace feliz cuando a la gente le gusta y lo comparte, porque nos hemos esforzado mucho para ello”, comenta Saila, de 9 años, una de las integrantes de Crea Hip Hop. Su profesora, Aída Torres, destaca la importancia que tiene el baile en la educación de los pequeños: “Ayuda mucho a romper barreras, como la timidez. Además, aparte del baile, les enseñamos a ser responsables, a preparar la ropa, a cuidar el horario y cumplir con todos los compromisos. Y si el niño sale un artista, mejor”. Y se ríe.

La profesora, aún en broma, no va mal encaminada. A muchos de los integrantes de Crea Hip Hop les gustaría ser bailarines de mayores. “Siempre he querido ser bailarina pero me da igual de qué, yo quiero bailar”, alza la voz Carlota, de 8 años. Aída Torres consiguió dedicarse al baile, su pasión, tras empezar a dar clases con 18 años. “Empecé yendo a clases en una academia. Un día, la profesora me dijo si quería darlas yo a los más pequeños. Claro que sí, le contesté. Yo encantada. Lo adoro”. Aída es, además, profesora de primaria. Su amor es por la danza y la enseñanza.

Crea Hip Hop empieza a conseguir lo que quería: llevar su pasión por los movimientos corporales al ritmo de la música más vertiginosa a todas las Islas. Cuentan con la ayuda del editor René Cañón para que sus coreografías luzcan a la altura de otras producciones del estilo. Los niños comentan lo laborioso que es el proceso, con los ensayos, tanto conjuntos como individuales, que tienen que realizar. Al final ven recompensado su esfuerzo. “Me encanta cuando lo ponen en clase y todo el mundo nos aplaude. ¡Es una pasada!”, explica Cora, de 10 años. “Siempre he querido salir en YouTube y cuando lo hago estoy contenta”, añade Tayri, con la misma edad.

El espíritu de equipo es uno de los pilares de Crea Hip Hop. “Tengo buenos compañeros y ellos y mi profesora me apoyan”, comenta Carla, que con 10 años considera que es fundamental el respaldo entre todos. La profesora Aída Torres opina lo mismo, aunque aclara que “eliminar la competitividad tóxica de este género de baile ha llevado varios años desde que era adolescente”. “Aún hay trabajo por hacer”, puntualiza.

El poder del baile

El hip hop, que nació en Estados Unidos en la década de los 70, ha vuelto a cobrar popularidad, no solo en la danza, sino en todas sus expresiones artísticas. “He estado en varios tipos de bailes pero ahora que probé el hip hop sé que me quiero dedicar a bailarlo porque me gusta mucho”, comenta Samara, de 11 años, otra de las bailarinas del grupo. También recalca el poder del baile para evadir los malos momentos: “Yo tengo mucha ansiedad, por lo que es mi forma de desahogarme y de olvidarme de todo lo que pasa a mi alrededor”.

Durante la cuarentena, gracias a las redes sociales y en particular a Instagram, este grupo pudo mantenerse activo mediante actividades y juegos adaptados a la situación. Aída Torres comenzó a impartir clases online y siguieron creando vídeos desde casa que publicaban en su Instagram. “Durante la cuarentena, nos disfrazábamos de algún personaje y hacíamos el vídeo”, recuerda Alba, de 10 años. Aunque estas actividades suplían los ensayos presenciales, para muchas no era lo ideal: “Me sentí muy triste y preocupada porque a mí me gusta bailar y me enfadé porque quería estar en la academia, con el resto de componentes del grupo. Cuando Aída tuvo la gran idea de hacer las clases online fui muy feliz y al volver estaba mucho mejor”, expresa Jimena, de 10 años.

No solo en el confinamiento la academia tuvo que cerrar sus puertas. Debido a las restricciones a causa de la pandemia han tenido que suspender las clases temporalmente en algunas ocasiones. “Me hace sentir un poco triste porque me encanta venir aquí y estar con todos mis compañeros, aprender pasos. En videollamada no me gusta mucho porque no es lo mismo”, lamenta Aura, de 11 años, que asegura que se enamoró del hip hop cuando de pequeña su madre le ponía canciones de este y otros ritmos contemporáneos. “Veía a la gente bailar y me encantaba hacer lo mismo. Mi pasión siempre ha sido bailar; es muy divertido”, añade.

La profesora tiene que ir con pies de plomo a la hora de organizar cualquier evento, ya que “ahora todo es un riesgo porque inviertes tiempo y dinero para que luego, a lo mejor, se cancelen las actividades”. “Acabas por echarte atrás”. Sin embargo, los niños buscan alternativas y deciden seguir practicando y mejorando pero en sus casas: “Siento que hemos logrado lo que más nos gusta en el grupo: bailar bien”, expresa Leire, de 9 años, orgullosa. En este contexto, la red social Tik Tok ha encontrado un momento de gran crecimiento. De hecho, los más pequeños de la academia, al terminar sus clases, corren por la plaza que hay fuera grabando sus vídeos para la plataforma. “Ha sido una locura, veo a los niños por la calle y más que caminar, parece que van haciendo tiktoks con las manos y con la cabeza”, comenta Aída Torres entre risas. “Claro que nos beneficia. Al final los niños se interesan más por el baile”.

Bailar en un escenario digital

Sobre las redes sociales, la profesora fomenta un uso adecuado. Asimismo, diferencia la danza que enseña en su academia de las coreografías que crean los propios niños para TikTok. Subraya la importancia de que los más pequeños sepan qué contenidos son adecuados para ellos y cuáles no.

Más allá de las redes sociales, Crea Hip Hop es un grupo en desarrollo y con perspectiva de seguir creciendo, no solo como bailarines. En la plaza Cheo de Las Caletillas, en el municipio de Candelaria, los niños corren y juegan con el mar de fondo en un descanso del ensayo. Se acercan a la profesora de baile para hablarle o enseñarle algún paso. Este día a día rompe sus rutinas escolares y les ayuda a desarrollarse gracias a los numerosos beneficios del baile.

Unas clases seguras

Adoptan, eso sí, todas las medidas sanitarias necesarias para ofrecer unas clases seguras. Las mascarillas y la reducción de aforo marcan una danza que lucha por mantenerse a flote. “La danza es un sector muy desfavorecido porque es minoritario y a la hora de tomar las restricciones no se nos tiene en cuenta”, se queja Aída Torres, que asegura que se debe fomentar el discurso de que “la cultura es segura”, ya que “si no el entramado de este sector podría debilitarse”. De hecho, la profesora de baile pasó de contar en su academia con 90 matriculados a menos de 60. “Es un desgaste enorme”. Sin embargo, las puertas de la academia siguen abiertas para acoger a los niños y jóvenes que ve evolucionar. “Conocerlos y crecer con ellos es muy bonito”.

No será la última vez que el talento de estos bailarines infantiles ocupe un lugar destacado en las principales redes sociales. Las ganas de mejorar y seguir compartiendo el baile los motivan. Crea Hip Hop lo vale.