Opinión

Fuerte reacción al plan de Putin de instalar armas atómicas en Bielorrusia

Las armas nucleares tácticas, la baza de Putin para escalar el conflicto rusoucraniano.

Las armas nucleares tácticas, la baza de Putin para escalar el conflicto rusoucraniano.

Destacados políticos de la coalición que gobierna Alemania reaccionaron con nada sorprendente virulencia al anuncio por Vladimir Putin sobre el próximo traslado de armas nucleares rusas a territorio bielorruso.

La liberal Marie-Agnes Strack-Zimmermann, que preside el comité de Defensa del Bundestag y es junto a la ministra de Exteriores, la verde Annalaena Baerbock, la política más beligerante frente a Moscú, calificó el anuncio del Kremlin de «pérfido intento de Putin de intimidar a los europeos».

Igualmente duro fue el presidente del comité de Exteriores del Parlamento, Michael Roth, quien denunció la decisión del Kremlin como «un paso más en el imperialismo y colonialismo» rusos y se refirió a las palabras de Putin como «cínicas» y tendentes sólo a «minar el cerrado apoyo de los europeos» a Ucrania.

Según Roth, Putin juega con el miedo de los europeos a una escalada nuclear de «la guerra de exterminio rusa», pese a lo cual ese dirigente socialdemócrata calificó de improbable que Moscú llegue a utilizar el arma atómica porque China ha dejado claro que no lo toleraría.

También el Instituto para el Estudio de la Guerra, de EEUU, se mostró convencido de que Rusia no recurrirá a su armamento nuclear «en Ucrania ni en ninguna otra parte».

A su vez, el influyente diario conservador alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung habló en un editorial de «serenidad» en las capitales occidentales más importantes frente al anuncio de Putin, que sólo trata como en ocasiones anteriores de «intimidar».

Según el periódico, ese anuncio ni siquiera es sorprendente ya que hace más de un año que Moscú lleva a cabo preparativos para la instalación de armas nucleares en el país vecino, algo que crea, eso sí, mayor inestabilidad en la región.

Además, los servicios secretos occidentales sospechan desde hace ya al menos dos décadas que, frente a sus afirmaciones en sentido contrario, Moscú tiene armas atómicas en su exclave de Kaliningrado, situado entre Polonia y Lituania.

El Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares permite en cualquier caso a un país transferir armas o tecnología nuclear a una potencia no nuclear siempre y cuando esas armas sigan estando bajo su control, algo que sucederá en ese caso, como aseguró Putin.

El presidente ruso comparó además su decisión con la presencia desde hace décadas de armas nucleares tácticas de EEUU en otros países de la OTAN como Alemania, Italia, Bélgica, Holanda o Turquía, algo que apenas se menciona y pocos en Occidente critican.

La Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares condenó, sin embargo, en una serie de tuits la «peligrosa escalada» que supone la decisión del Kremlin ya que eleva la posibilidad de que se produzcan «errores de interpretación o de cálculo».

El director del proyecto de información nuclear de la Asociación de Científicos Americanos, Hans Kristensen, dijo que se trataba de un «juego de Putin» para «intimidar a la OTAN» ya que Moscú no necesita instalar esas armas en Bielorrusia teniendo ya tantas como tiene en la propia Rusia.

Derek Johnson, del movimiento Global Zero, que lucha por un mundo sin armas nucleares, calificó, por su parte, el anuncio de Putin de «peligroso e inaceptable» y acusó al presidente ruso de «coquetear con el apocalipsis».

El anuncio del líder del Kremlin se produjo después de que el Reino Unido diera a conocer su decisión de poner a disposición de Kiev armas y municiones de uranio empobrecido, substancia cuyo uso, como quedó demostrado en las guerras de Irak y Yugoslavia, puede provocar cáncer así como malformaciones en los recién nacidos.

Putin respondió al anuncio del Gobierno de Londres señalando que Rusia tiene también cientos de miles de municiones de uranio empobrecido aunque no piensa de momento utilizarlas.