Suscríbete

eldia.es

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

IGUALDAD DE TRATO Y NO DISCRIMINACIÓN

El Gobierno recopilará estadísticas por origen étnico y racial para "atajar el racismo"

El objetivo es saber qué grupos poblacionales sufren esta discriminación e implementar normativas para paliar estas desigualdades | La nueva ley creará un corpus legislativo y definirá lo que se entiende por discriminación racial, segregación y formas conexas de intolerancia

Rita Bosaho, directora General de Igualdad de Trato y Diversidad Étnico Racial del Ministerio de Igualdad. DANIEL TORTAJADA

Recoger datos por origen étnico y racial para "conocer las dinámicas discriminatorias" que suceden en el ámbito laboral, educativo, sanitario o residencial, entre muchos otros. Porque sin estadísticas no se pueden medir estas desigualdades, ni crear planes de prevención o proyectos para arreglarlas. Sin datos, la discriminación racial se queda debajo de la alfombra. Esta es una de las principales propuestas en las que trabaja el Ministerio de Igualdad, y que prevé implementar en la futura Ley contra el Racismo, la Discriminación Racial y otras formas conexas de intolerancia.

Así lo asegura la directora general para la Igualdad de Trato y Diversidad Étnico Racial del Gobierno, Rita Bosaho, que ahora mismo está trabajando este nuevo texto legal. El eje sobre el que girará la ley será el reconocimiento del "racismo estructural presente en la sociedad española", y tratará de implementar medidas para "atajar las desigualdades" que provoca. Y para eso hacen falta datos que -aclara Bosaho- serán anónimos y de conformidad con la persona.

Para empezar, se trabaja en definir varios conceptos a nivel legal, porque se creará un corpus legislativo alrededor. El primer concepto a definir será la discriminación racial; "estamos trabajando para tener marcos que dejen clara esta realidad y poder actuar frente a ella", afirma Bosaho. También se definirán otros conceptos como el de segregación, además de otras formas de intolerancia porque "de lo contrario los discursos de odio que proliferan tanto son muy difíciles de describir y reconocer", apunta la directora general.

Bosaho explica que "hasta que no conseguimos datos salariales desagregados por género no pudimos medir la discriminación salarial que existe hacia las mujeres. Pues esta es la misma idea. Necesitamos datos para conocer las dinámicas discriminatorias que hay en la sociedad, para conocer qué grupos poblacionales sufren más el racismo e implementar normativas para arreglarlo". El siguiente paso de la ley sería elaborar esos protocolos o normas con la participación de los grupos de población a quienes afecta.

La recogida de datos es una propuesta sobre la que llevan trabajando algo más de dos años, y para la directora general "es fundamental hacer pedagogía de que esta recogida nos va a ayudar a atajar el racismo. Por ejemplo, no sabemos cuántas personas del pueblo gitano llegan a la universidad, no tenemos datos sobre segregación escolar, sobre cuántas personas racializadas hay en la administración pública", cuenta. Asegura además que en la recogida de información "nunca se generará un marco de inseguridad a la persona". Sobre el antigitanismo, Bosaho destaca que "se trata del tipo de racismo más normalizado de España, y por tanto hay que trabajar mucho sobre él".

Identificaciones policiales e inteligencia artificial

"Yo no te puedo decir que el color de piel sea un elemento de sospecha para que te pare la policía. No te lo puedo decir porque no tengo los datos. A mí me han parado muchas veces, pero no podríamos hablar de esto con muchísima más seguridad si los cuerpos de seguridad recogieran la raza o la etnia con el motivo de la parada", asegura Bosaho. Esa es otra de las propuestas de la ley que necesitaría la coordinación de otros ministerios. La directora general de Igualdad recuerda que "en el marco europeo ya se ha recomendado a los estados que se recojan estos datos desagregados para implementar políticas públicas que favorezcan la inclusión de las personas que viven el racismo".

La ley contra el racismo también contemplará un apéndice sobre inteligencia artificial y los posibles sesgos discriminatorios de los algoritmos que la regulan, según ha contado Bosaho, que incide en la necesidad de vigilar los programas informáticos para evitar estas tendencias. También espera crear programas y normativas para actuar contra el racismo en el plano de la educación. "Creemos que hay segregación en las aulas. Lo vemos en muchas, pero hasta que no tengamos los datos no lo sabremos. Por eso es importante definirlo, y cuando tengamos las estadísticas podremos poner a punto las herramientas para actuar sobre estas realidades", cuenta

Sobre si hay racismo en las aulas, Bosaho devuelve la pregunta: "yo te preguntaría ¿Hay machismo en las aulas? Si, porque se entiende que el machismo es algo estructural, como el racismo que afecta a toda la estructura de la sociedad, de ahí la importancia. Si planteamos una ley poniendo el foco en lo estructural podremos ir mejorándola poco a poco e ir implementando avances en la sociedad", dice. Y vuelve a hacer la comparación con la violencia de género "fíjate si hace tiempo que tenemos una legislación y, aunque se ha hecho un gran avance, todavía seguimos mejorándola y trabajando en ella, formando a los operadores judiciales para que tengan más perspectiva de género", explica.

La nueva legislación también quiere trabajar mucho sobre el enorme porcentaje de infradenuncia que todavía existe. Según los informes del Consejo para la eliminación de la discriminación racial y étnica -del Ministerio de Igualdad- la discriminación percibida era del 12, 5 % en 2013 y ha subido al 20, 1 % en el año 2020, con la población gitana y asiática entre los más afectados en este último estudio. "Pero de estas personas, solo el 18,2 % afirmó haber presentado una denuncia. El porcentaje de infradenuncia es escandaloso", lamenta Bosaho.

"Hay quien lleva 20 años en España y no puede regularizar su situación"

El movimiento RegularizaciónYA plantea la recogida de medio millón de firmas para que el Congreso debata la regularización de los migrantes que ya están en España. Este mecanismo -el de la regularización- se ha activado siete veces en democracia y algunos países de nuestro entorno como Italia y Portugal lo emplearon en el año 2020 para proteger a los más vulnerables en la pandemia. Bosaho -que no tiene competencias en el tema- señala que "desde mi punto de vista, si se regularizara a las personas que por lo menos ya están aquí evitas que estén por debajo del derecho", para la directora general del Igualdad "es una cuestión que traería más noticias positivas que lo contrario". Pero remarca que "el ministerio que tendría que llevarla a cabo no parece estar de acuerdo en esa cuestión".

La política y la calle

Cuando Rita Bosaho subió por primera vez la carrera de San Jerónimo era "la primera diputada negra" en el Congreso. "Ahora hay más ejemplos, como María Dantas (ERC), Luc André Diouf (PSOE), Ismael Cortés y Serigne Mbaye (Unidas Podemos) o Sara Giménez (Cs), pero todavía estamos infrarepresentadas", explica. Bosaho denuncia que "el Congreso no se parece a la realidad de la calle, aunque se hayan hecho muchos avances", tampoco se parecen otros lugares de poder, añade. "Estamos invisibilizadas totalmente, y eso pasa por el racismo estructural que hace que nos cueste más llegar a determinados sitios en los que tendríamos que estar bien representadas", asegura.

En la política también hay racismo, y no solo desde las posiciones reaccionarias, sino también en bancadas progresistas. "Hay racismo en todas partes. Es como si me preguntas si hay machismo en la izquierda. Son opresiones paralelas pero que existen. Claro que hay racismo, en todos lados y a nivel estructural, por eso queremos legislar y trabajar en ello", sentencia Bosaho.

Compartir el artículo

stats