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ERUPCIÓN EN LA PALMA

La lava del depósito más profundo del volcán de La Palma «afloja»

Los gases que expulsa el cono apuntan a que se alimenta del reservorio cercano a la superficie | La sismicidad sigue a la baja

Las coladas y el volcán de La Palma, a vista de dron

Las coladas y el volcán de La Palma, a vista de dron

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Las coladas y el volcán de La Palma, a vista de dron Alberto Castellano

Las reservas de magma que residen a grandes profundidades, entre 20 y 40 kilómetros, se están «aflojando». Así lo señala la composición del carbono y el azufre que durante los últimos días emite el volcán de La Palma, que apunta a que el material expulsado reside más cerca de la superficie y que “la parte más profunda está siendo menos activa y con menor capacidad de nutrir de magma”, indicó ayer la directora del Instituto Geofísico Nacional, Carmen López. Este fenómeno está relacionado, asimismo, a una reducción de la sismicidad y a la deflación del terreno en las estaciones GPS repartidas por la Isla.

El comité científico pronostica que los reservorios más profundos «se van haciendo menores» basándose en el ratio de carbono y azufre que hay presente en el penacho volcánico, además de por la merma de los terremotos y la estabilidad de la superficie. «Con los datos geoquímicos, tenemos otra coincidencia [junto a los sismos y la deformación del terreno] de que el magma que alimenta la erupción del volcán de La Palma quizás reside más superficialmente», explicó López durante la rueda de prensa celebrada ayer en la sede del Cabildo de La Palma. Es decir, que la lava que ahora expulsan los diferentes conos proviene, posiblemente, del depósito que se sitúa en torno a los 15 kilómetros de profundidad.

La disminución de la sismicidad a la que hizo referencia la científica se viene registrando desde el pasado jueves, sobre todo en cuanto al número y en menor medida en la intensidad. No obstante, el pasado domingo se localizaron dos temblores importantes con sólo ocho segundos de diferencia: el primero de ellos tuvo una magnitud de 4,6 mbLg y a 37 kilómetros de profundidad, mientras que el segundo fue de 4,5 a 38 kilómetros. Ambos fueron sentidos por la población de La Palma con una intensidad IV -ampliamente observado-. Ayer, el movimiento de máxima potencia se produjo a las 17.51 horas con una magnitud 3,7, a 14 kilómetros de profundidad e intensidad III -débil-.

«La dinámica eruptiva todavía es intensa (..) tenemos que ser cautos», indica Carmen López

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El otro parámetro nombrado por López fue el de la deformación del terreno, después de que entre el 3 y el 6 de noviembre se detectara una elevación de 9 centímetros en la estación situada en la localidad de Jedey, la más cercana al volcán. Estos abombamientos de la superficie se relacionan con la presencia de mayor cantidad de magma que empuja la corteza terrestre en su intento por salir. «Es el reflejo de que la dinámica eruptiva todavía es intensa», que «hace que tengamos que ser cautos y hay todavía que esperar para poder decir que estas tendencias son suficientes en el tiempo» para predecir el posible inicio del final de la erupción, apuntó la portavoz del comité científico. La deformación vertical se revirtió el pasado domingo.

A los datos positivos se añade el ruido que hace el magma al subir por las canalizaciones de los reservorios hasta la superficie, el denominado tremor, que durante las dos últimas jornadas «ha disminuido sustancialmente» a niveles «medios bajos», indicó el Instituto Geográfico Nacional (IGN) en su informe diario. Y es que ayer llegó a situarse en unas 22 unidades amperias, el dato más bajo desde que se produjo la sorpresiva parada temporal del volcán, que durante cuatro horas entró en hibernación para después volver a activarse con bastante virulencia. Aquello ocurrió el 27 de septiembre, hace ya 44 días. De esta forma, se consolida la tendencia a la baja de este indicador desde principios del presente mes.

Los datos del Catastro se modificaron ayer para incrementar en 11 las viviendas destruidas y reducir en 3 los edificios industriales. Así, el número de inmuebles afectados es de 1.452.

El dióxido de azufre presente en la columna de gases y cenizas, asimismo, continúa con un descenso progresivo desde el pasado 29 de septiembre, cuando los satélites recogieron picos máximos superiores a las 50.000 toneladas. Por su parte, los sensores ópticos utilizados para medir este gas en el penacho desde cerca registraron el pasado domingo que la emisión continuaba siendo «alta», con entre 16.600 y 23.100 toneladas, muy lejos aún de las menos de 1.000 que adelantarían el final del proceso eruptivo.

Un proceso que continúa activo, con la emisión de lava continua que discurre al oeste sobre lenguas ya formadas y sin generar más destrozos. El técnico del Cabildo de La Palma, Francisco Prieto, apuntó que las coladas permanecen «bastante estables», con aportaciones de lava a la primigenia que finaliza en la fajana y la denominada número 5, que se sitúa en las inmediaciones de la montaña de Todoque, sin que esto se vea traducido en nuevos avances. Así, la superficie afectada por la lava apenas ha aumentado durante los dos últimos días. Si bien el pasado domingo no se reportaron modificaciones con respecto al día anterior, en la jornada de ayer el incremento fue de 1,4 hectáreas. El Pevolca estima que ya hay ya 984 hectáreas sepultadas por la lava, mientras que la anchura máxima entre coladas se sitúa en los 3.100 metros.

El tremor se sitúa en el nivel más bajo desde el parón que hubo en septiembre, hace ya 44 días

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Siguen preocupando las lenguas que se encuentran a las puertas de la iglesia de La Laguna y la última que se formó, más al sur, y que amenaza con sepultar la carretera LP-211 (Todoque - Las Manchas), una de las dos únicas vías de acceso a la localidad turística de Puerto Naos. Si este último escenario finalmente se convierte en realidad, dificultaría la llegada hasta este punto de la Isla de los regantes de las fincas de plataneras y de los trabajadores de las dos desaladoras que aportan agua a estas plantaciones. Ante esta posible situación, la Armada ya ha previsto el traslado de los agricultores desde el muelle de Tazacorte hasta la playa de este barrio llanense en cuatro lanchas con capacidad para 80 personas cada una.

La paralización de los diferentes frentes ha propiciado que apenas se registren nuevos daños en edificaciones. La actualización del Catastro, en cambio, señaló ayer un incremento de otros ocho inmuebles destruidos al incluir 11 viviendas, hasta alcanzar las 1.117 durante todo el proceso eruptivo, y reducir en 3 las de uso industrial hasta situarse en 67. En total, 1.452 construcciones han resultado afectadas por el paso de las coladas volcánicas, según informó Prieto.

Las personas alojadas en hoteles y centros sanitarios se mantienen en 510. De estos, 467 están en complejos hoteleros de Fuencaliente y Los Llanos, y 43 son personas dependientes.

Al no haber un incremento de superficie afectada ni tampoco de nuevos desalojos, el número de personas albergadas no se ha modificado durante las últimas horas. En total son 510, de las que 467 se alojan en establecimientos hoteleros. De estos, 400 se hospedan en el hotel Princess de Fuencaliente y 67 en Los Llanos de Aridane. Además, hay 43 personas dependientes atendidas en centros sociosanitarios insulares.

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