05 de abril de 2020
05.04.2020
Crisis del coronavirus

Con el capirote en casa en La Laguna

El mundo de la Semana Santa de La Laguna vive estas fechas con una sensación extraña debido a la suspensión de las procesiones a causa del estado de alarma

05.04.2020 | 01:15
El altar de la Catedral de La Laguna, entre dispositivos audiovisuales y los palmos del Domingo de Ramos.

La celebración de la Cuaresma y de la Semana Santa de este año ya son parte de la historia por las especiales circunstancias en las que se han venido desarrollando. Mientras que para muchos estos días pasarán más desapercibidos que nunca por la ausencia de manifestaciones de fe en la calle, quienes están vinculados al ámbito religioso lo viven entre la resignación y la rareza que supone que no se lleven a cabo los desfiles procesionales y otros actos. Cuatro cofrades laguneros y el sacerdote Antonio Pérez, vicario general y párroco de la Catedral, explican las sensaciones que experimentan en estas fechas.

La Cuaresma y la Semana Santa de 2020 pasarán a la historia por su salto de las iglesias y las calles a internet. En La Laguna, su casco histórico no verá pasar este año las procesiones de Madrugada, Magna y del Silencio, por mencionar las tres más sobresalientes; tampoco el resto. Sin desfiles, ni túnicas, ni bandas de música, ni olor a incienso, habrá quienes ni reparen durante su confinamiento en que han llegado estas fechas. En cambio, la gente del mundillo religioso, y especialmente los más vinculados a él, lo viven con extrañeza, sensación de irrealidad, algo de pena y amplias dosis de resignación. Son días en los que los pasos están sin armar, las iglesias cerradas y los capirotes permanecen guardados en el armario.

Miguel Ángel Martín. El presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías (JHC) de La Laguna, el órgano supracofrade que en condiciones normales organizaría la Semana Santa junto al Obispado, admite lo particular del momento. "En estos días que vivimos se nos pide que nos quedemos en casa; es una situación extraña, diferente, momentos muy difíciles", manifiesta este profesor de Formación y Orientación Laboral, Empresa e Iniciativa Empresarial. "La Cuaresma nos recuerda los 40 días que pasó Jesús en el desierto", expone, y vincula lo anterior con el presente: "Esta epidemia del coronavirus nos ha llevado al desierto; las ciudades están vacías, los colegios están vacíos....". Este docente de 48 años continúa: "Esta situación nos ha conducido a vivir muchos momentos de soledad, pero no estamos solos; Dios nunca nos deja solos". "Perdemos la manifestación pública y las procesiones, pero se gana en la intensidad interior con la que voy a vivir mi fe", dice Martín, que pertenece a la Hermandad de la Oración en el Huerto.

Pedro López. El predecesor de Martín en la Junta de Hermandades fue Pedro López, que estuvo hasta seis años en esa responsabilidad. Esta edición de la Semana Santa tiene para él una doble rareza: la del cofrade que se ha quedado sin procesiones y la del médico que asiste a una pandemia. "Las vivencias de un cofrade durante la Cuaresma y Semana Santa son especiales: el reencuentro con Cristo y su Pasión y Resurrección nos alimenta, y eso este año no se ha modificado, pero sí cambiarán las vivencias humanas de encuentro con los cofrades, las tertulias y el compartir una fe que esta vez será en la distancia o a través del móvil, y sin duda lo aprovecharemos", plantea este hermano de la Cofradía de la Misericordia, de la parroquia de Santo Domingo de Guzmán. "También lo viviré distinto por mi condición de médico de urgencias: estamos en una situación límite donde todo nuestro esfuerzo va encaminado a ayudar a nuestros pacientes y poder curarlos", prosigue, y añade que la energía en esa labor permanece intacta. "Esa es la gran vivencia en esta Semana Santa tan especial", concluye.

Carmen Lourdes Parrilla. "Es una situación extraña, pero es otra manera de vivirla. Para mí ha sido una Cuaresma y una Semana Santa que me han llevado a la reflexión y a la oración", explica Carmen Lourdes Parrilla, que es la hermana mayor de la Cofradía del Rescate, de la parroquia de La Concepción. "El Domingo de Pasión, que era el día en que hubiéramos procesionado por primera vez, pensaba y compartía con los hermanos cofrades que, aunque nuestros titulares no salieran físicamente a la calle, seguro que estaban al lado de los sanitarios, fuerzas del orden público, empleados de supermercados, farmacéuticos.... para darles la confianza y fuerza necesaria para seguir luchando contra este pandemia", señala. "¡Dios nunca nos abandona!", exclama Parrilla, de 63 años y que apunta fue la primera mujer que estuvo al frente de una hermandad en Aguere. "En estos momentos quiero agradecer a la Diócesis, a la Esclavitud del Santísimo Cristo y a nuestro párroco que, utilizando las redes sociales, podamos gozar desde nuestras casas de las eucaristías y celebraciones especiales de la Semana Santa", agrega.

Antonio Pérez. El vicario general y portavoz del Obispado de Tenerife se encuentra también ante una situación desconocida. "Como la mayoría de las personas, esta Cuaresma y Semana Santa las viviré confinado en mi casa y haciendo el trabajo telemáticamente", comenta este sacerdote. "En algunas ocasiones tengo que celebrar misa en el Santuario del Cristo de La Laguna y ahora, durante la Semana Santa, estar en la coordinación de toda la tarea diocesana de comunicación y emisiones digitales en directo", detalla Morales, que, además, es párroco de la Catedral. "Lo viviré un poco en casa y un poco en la Catedral, aunque sea a puerta cerrada, en la trastienda, para colaborar y hacer posible desde mi pequeño servicio que esto pueda ser una realidad", precisa. En su opinión, esta es una oportunidad "para hacer una Semana Santa honda, profunda ? y quizá, incluso, sintonizar mejor con los sentimiento de Jesucristo, con cómo vivió en aquellos momentos de dificultad, de dolor, de sufrimiento". Asimismo, espera que "se fortalezca en estos días nuestra esperanza y nuestra confianza en que la vida es siempre más fuerte que la muerte".

Carlos Moreno. Otro testimonio de cofrade es el de Carlos Moreno, profesor en la localidad de Playa de Santiago, en el municipio gomero de Alajeró, y que ha pasado la Cuaresma buscando fórmulas para que la formación de sus alumnos no se interrumpiese y desde la relativa lejanía entre la Isla Colombina y La Laguna, de donde es natural. "Lo vivo, como muchos cofrades, desde la distancia y teniendo presente siempre a mis seres queridos y a las personas que peor lo están pasando ahora, desde el enfermo hasta el que acaba de perder su trabajo", expone Moreno, de 40 años, exsecretario de la Junta de Hermandades y que suele salir en procesión anualmente con la Cofradía del Rescate y con la Esclavitud del Cristo. Las sensaciones extrañas de las últimas fechas las achaca más a las restricciones derivadas del estado de alarma que a la falta de desfiles procesionales -"me siento raro, pero por la cuarentena; son muchos días y los que faltan?", indica-, aunque el factor religioso también está ahí: "Evidentemente, como cofrade echaré de menos las procesiones, pero la Semana Santa espero vivirla a distancia y usando los medios digitales disponibles".

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