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Cumbre francoalemana

Macron y Scholz escenifican un nuevo impulso del eje francoalemán con la mirada puesta en Ucrania

Los dos líderes reivindican su convergencia ante el proteccionismo verde de Joe Biden

El canciller alemán, Olaf Scholz, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, tras el Consejo de Ministros franco-alemán con motivo del 60 aniversario del Tratado del Elíseo.

El presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Olaf Scholz, escenificaron este domingo en París un nuevo impulso del eje francoalemán. ¿Se tratará de un paso adelante del binomio neurálgico de la Unión Europea? ¿O bien la típica palabrería de los actos conmemorativos? Los hechos en los próximos meses serán la prueba del algodón.

En cualquier caso, Macron y Scholz aprovecharon la conmemoración del 60º aniversario del tratado del Elíseo para pasar página de las discrepancias en los últimos meses entre Francia y Alemania. El dirigente centrista y el canciller socialdemócrata también encabezaron por la tarde un Consejo de Ministros francoalemán. Las dificultades para organizar esta tradicional reunión anual (o bianual) —llegó a aplazarse hasta tres veces el año pasado— visibilizaron las discrepancias entre París y Berlín en asuntos clave en plena guerra de Ucrania, como la energía o la defensa.

Apoyo a Ucrania

La cumbre francoalemana empezó con un emotivo acto y más bien austero —teniendo en cuenta los estándares franceses— en el anfiteatro de la universidad de la Sorbona. “Alemania y Francia, al haber desbrozado el camino de la reconciliación, deben ser pioneras en la refundación de Europa”, aseguró Macron en su discurso en la conmemoración de la firma el 22 de enero de 1963 del tratado del Elíseo entre el entonces presidente galo, Charles de Gaulle, y el canciller Konrad Adenauer. Un pacto con un marco jurídico parecido al firmado esta semana entre Macron y Pedro Sánchez.

En la misma ceremonia, Scholz revindicó la necesidad de una “Europa más soberana”, una expresión muy habitual en los discursos de Macron. Alemania y Francia continuarán “apoyando a Ucrania todo el tiempo que haga falta y le aportarán todo el apoyo que necesite”, añadió el canciller socialdemócrata, que ha recibido en la última semana intensas presiones para que Berlín acepte el envío de tanques alemanes Leopard 2 a Kiev.

Unas horas después, durante una rueda de prensa conjunta con Macron, Scholz lanzó balones fuera al ser preguntado sobre esta cuestión. El presidente francés, por su lado, dijo que no “descartaba ninguna opción” respecto a la posibilidad de mandar tanques Leclerc, parecidos a los Leopard, aunque puso una serie de condiciones, parecidas a las expuestas por Scholz en las últimas semanas, como el hecho de no provocar una escalada y la “cooperación con los otros aliados” “como Alemania”.

Además de Ucrania, ambos dirigentes tuvieron la mirada puesta en Estados Unidos. Reivindicaron su convergencia de puntos de vista respecto a la respuesta de la UE al proteccionismo verde de Biden, un asunto examinado el mes que viene en una cumbre europea. Macron dijo que tanto París como Berlín estaban de acuerdo en que la Comisión Europea proponga unos mecanismos de financiación “sencillos para las empresas” y con unas “cantidades parecidas a las invertidas por Estados Unidos”. También aprovecharon su comparecencia para anunciar que Alemania se suma al proyecto de gasoducto de hidrógeno verde H2Med entre Barcelona y Marsella.

Un otoño tenso

El presidente y el canciller han intentado a lo largo del domingo mostrar buena sintonía tras las evidentes discrepancias en otoño. “Creo que no es bueno ni para Alemania ni Europa que ella se aísle”, había asegurado Macron en octubre, tras el malestar provocado en Francia y otros países de la UE por el anuncio del gobierno alemán de un plan de 200.000 millones de euros para ayudar a las empresas y particulares alemanes ante la crisis energética.

A las autoridades galas también les molestaron las reticencias teutonas para adoptar medidas regulatorias sobre el gas. Y discreparon, además, en materia armamentística, después de que la Bundeswehr prefiriera adquirir cazas estadounidenses en lugar de franceses e impulsara un sistema de defensa antiaérea con tecnología israelí.

Antes de la cumbre del domingo, el Ejecutivo alemán y el francés ya habían calmado sus tensiones. Ayudó a ello el acuerdo, primero, para impulsar una plataforma continental de compra de gas y luego un mecanismo “temporal” para limitar el precio del gas.

París y Berlín también lograron desbloquear a principios de diciembre el proyecto del futuro caza europeo, el FCAS, en que también participa España. El “motor franco-alemán”, a veces “ruge con dulzura”, puesto que “no funciona con adulaciones” sino con la “firme voluntad de siempre transformar las controversias” en “acción convergente”, defendió Macron desde el anfiteatro de la Sorbona.

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