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Crisis del coronavirus

La paradoja ómicron: tsunami de casos, fin de restricciones

Dinamarca, en récord de infecciones, e Inglaterra eliminan todas las medidas | Francia, Alemania y Brasil, en máximos de la pandemia

Una mujer ante un memorial del COVID en Londres.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció este jueves que el mundo ha registrado un nuevo récord de contagios de COVID: 3,84 millones de nuevos casos en 24 horas, una cifra mareante, más si tenemos en cuenta que el planeta no alcanzó esa cifra hasta el 7 de mayo de 2020, casi dos meses después de que la OMS declarase oficialmente la pandemia. En medio de este tsunami, que sobrepasa Europa y alcanza a países tan poblados como Estados Unidos y Brasil, algunos países eliminan todas las restricciones, como Inglaterra y Dinamarca, este último en cifras récord de infecciones posiblemente impulsadas por la subvariante BA.2 de ómicron, que algunas estimaciones consideran un 150% más contagiosa que la ómicron BA.1 predominante en España.

El caso del país escandinavo, uno de los que mejor había puesto coto a la COVID-19 en Europa, es llamativo. Su Gobierno anunció el miércoles que dejará de considerarla una enfermedad “crítica”. Por ello, ya no se utilizarán mascarillas en interiores y decaerán el resto de las restricciones en la hostelería, la vida cultural y social, y reabrirán las discotecas. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, cita como motivos de este cambio la “menor peligrosidad” de la variante ómicron y el alto índice de vacunación con pauta completa, el 80,6%. “Puede parecer raro y paradójico que eliminemos las restricciones con las actuales cotas de contagio, pero hay que fijarse en más cifras. Una de las más importantes es la de enfermos de gravedad y esa curva se ha roto”, afirmó Frederiksen.

Lo más paradójico es que, al mismo tiempo, la vecina Suecia, que hasta hace poco apostó por unas restricciones mínimas, decidió prolongarlas dos semanas más por el avance de la variante ómicron.

Un país que sí continúa en su línea es Inglaterra, donde ayer dejó de ser obligatorio el uso de las mascarillas –salvo en lugares muy concretos, como el metro de Londres– y de los certificados COVID. Uno de los científicos que ha asesorado a Londres, Francois Balloux, provocó el rechazo de numerosos colegas al sugerir en Twitter que los niños sanos deberían contagiarse cuanto antes para acelerar la llegada de la endemicidad.

Al otro lado del Canal de la Mancha, Francia lleva varios días reportando más de 400.000 nuevos casos diarios, con un pico de 501.762 el pasado martes. Alemania, por su parte, confirmó ayer por primera vez más de 200.000 casos de coronavirus en un día, y el Bundestag comenzó a debatir la obligatoriedad de la vacuna.

Brasil, en pleno verano, batió ayer el récord de contagios, más de 220.000 en un día, y sumó 570 muertos. Como dijo a FARO el virólogo uruguayo Gonzalo Moratorio, el país sudamericano es una “fábrica de variantes”, y la circulación descontrolada del virus preocupa especialmente. Algo parecido ocurre en Estados Unidos, que el 4 de enero reportó 1 millón de contagios en un día, todo un récord mundial. La última cifra diaria de muertes es de 3.895, y el promedio semanal es de 2.441 decesos. Unas cifras que demuestran que la pandemia está aún lejos de terminar.

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