El campo canario ve insuficiente la propuesta de Planas de aumentar el control de plagas en las importaciones

Las protestas de los agricultores europeos tendrán su réplica en las Islas

El ministro alaba las importaciones de terceros países

El campo canario ve insuficiente la propuesta de Planas de aumentar el control de plagas en las importaciones

Agencia ATLAS / Foto: EP

El malestar en el campo español sigue sin aplacarse pese a la reunión mantenida ayer entre las principales organizaciones agrarias y el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas. La forma en la que el responsable del sector primario tiró la pelota de la regulación de las importaciones con terceros países sobre el tejado de la Unión Europea no ha gustado a los agricultores. El ministro ofreció aumentar las inspecciones contra las plagas y culpó a la «falta de diálogo» de Bruselas de la preocupación que causan las negociaciones de acuerdos como el de Mercosur, Chile, Kenia, México, India y Australia, así como la ratificación del convenio con Nueva Zelanda. Desde Canarias, donde el sector mira con recelo la reactivación de la línea marítima entre Fuerteventura y Tarfaya –al Sur de Marruecos–, el compromiso de Planas con el refuerzo de los controles a las importaciones es visto como «insuficiente».

Lejos de atender a las demandas de los agricultores, que le pedían que se posicionara a favor de paralizar las negociaciones con los países extracomunitarios, Planas defendió los beneficios económicos que suponen los acuerdos comerciales para el país. Si en el año 2000 la balanza comercial agroalimentaria era negativa en España, Agricultura calcula que estos tratados han hecho que en la actualidad haya un saldo positivo de casi 14.900 millones de euros, con unas exportaciones que superan los 70.000 millones. Para mantener ese «éxito comercial», el ministro reconoció que debe hacerse un seguimiento «estricto» de esas importaciones.

Dado que existen plazas de los Puntos de Inspección Fronterizos sin cubrir en las Islas y no existe ninguno de estos puestos en Fuerteventura –hasta donde partirían los buques una vez reactivada la ruta con Tarfaya–, la presidenta de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Asaga), Ángela Delgado, desconfía de las promesas. Además, anticipa que ningún refuerzo será suficiente contra las plagas: «Como ocurrió en el caso de la polilla guatemalteca, los microorganismos entran en el territorio europeo a través de los turismos y las maletas, que escapan a este tipo de controles».

Plagas y competencia desleal

Pero los agricultores no solo temen las plagas, también a la competencia desleal. La ola de indignación en el sector –que se extiende prácticamente por toda Europa– es por la negativa a competir en desigualdad con otros productores. Por poner un ejemplo: un trabajador del campo cobra en España 60 euros al día, mientras que un jornalero ingresa apenas siete en Marruecos. En este sentido, el presidente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos de Canarias (COAG), Rafael Hernández, se muestra en sintonía con una de las demandas que Planas exigirá ante Bruselas: las cláusulas espejo. Estos mecanismos, que también piden los agricultores franceses, obligan a que todos los productos importados en la Unión Europea cumplan la normativa comunitaria de calidad, seguridad y condiciones sanitarias. No obstante, Hernández duda de la fiabilidad de los avales que presentan los productos de la mayoría de los países extracomunitarios.

Otra de las cuestiones que evita que el campo perciba un pago justo por sus producciones es el bajo cumplimiento de la Ley de Cadena Alimentaria. Canarias, como el resto de comunidades autónomas, tiene serias dificultades para llevar a cabo las inspecciones oportunas para que, en la cadena que va desde que se produce una verdura o una fruta hasta que esta se comercializa, nadie reciba menos dinero del que costó producir el producto. Por ello, Planas señaló que se han reforzado los medios humanos y técnicos de la Agencia de Información y Control Alimentarios, lo que debería mejorar las inspecciones de oficio.

Un agricultor trabaja en una huerta de papas de Tenerife.

Un agricultor trabaja en una huerta de papas de Tenerife. / Carsten W. Lauritsen

Por otro lado, la extensa documentación que los agricultores deben resolver antes de poner sus productos en circulación en del territorio europeo es otra cuestión que ha ido agotando la paciencia. El ministro se comprometió a reducir la carga administrativa pero aclaró que «simplificar no significa dejar de cumplir, sino hacerlo de forma más sencilla».

Con todo, las promesas de Planas no han cambiado el contexto de descontento y las asociaciones profesionales mantienen el calendario de paros previstos en la Península, mientras que sus filiales en Canarias se reunirán la próxima semana para pactar los días que protestarán en las calles. La crispación en el sector, además, ha aumentado en los últimos días por los daños que agricultores franceses han ocasionado a transportistas españoles. En ese sentido, Planas condenó los actos y los tachó de «intolerables». En la noche del viernes, el ministro recibió una carta de su homólogo francés, Marc Fesneau, en la que le transmitió su pesar y las disculpas de su gobierno por lo sucedido en las carreteras de su país. Para el ministro, este gesto «es muy noble», pero no obsta a que se presenten las reclamaciones pertinentes.