Un cráter volcánico habitable

El inmueble, que se sitúa sobre el malpaís herreño, lleva más de una década en el mercado

Es un ejemplo de arquitectura bioclimática pues tiene aire acondicionado y calefacción de forma natural

La casa de Canarias que está dentro del cráter de un volcán

LP / ED

No hay forma de vender una de las casas más originales –y también caras– de España. Se trata de la vivienda construida en el municipio de Frontera, en El Hierro, sobre un cráter, antiguas coladas enfriadas con la brisa marina y un tubo volcánico que recorre su interior. Su precio actual es de 25 millones de euros y ya en 2009 se encontraba entre las casas más caras de España. El inmueble ha sido utilizado durante años como complejo turístico, gastronómico y de ocio. Cuenta con siete habitaciones, nueve baños, terraza, piscina e incluso helipuerto. Sus propietarios disponen de las autorizaciones para el desarrollo de un hotel de hasta 30 habitaciones.

La particularidad de esta casa es que es como un organismo vivo que respira y siente. El tubo volcánico que circula por su interior sirve como cavidad nasal para llevar la brisa marina hasta el salón, que actúa a su vez como pulmón. El patio, que es el corazón de la casa, está hecho literalmente sobre el cráter volcánico. El esqueleto son sus paredes, hechas de basalto. Y la piel o fachada está abrigada y protegida de las inclemencias del tiempo gracias al picón. La edificación es obra de César Ruiz Larrea (Madrid, 1950), conocido como «el arquitecto de la sostenibilidad» y quien comparte mucho más que el nombre con el genio conejero César Manrique.

La vivienda es obra del arquitecto César Ruiz Larrea, quien conoció y aprendió del genio canario César Manrique

Fue en los años 80 cuando Rafael Canomanuel, nieto del Almirante de la Armada Pedro de Mercader i Zufía, le encargó a Ruiz Larrea los planos de lo que, en principio, iba a ser un club de buceo. El arquitecto ya era entonces un amante de la búsqueda de la armonía entre arquitectura y naturaleza. De hecho, había conocido a Manrique en Lanzarote y le interesaban sus diseños integrados y visión: «Era un hombre crítico con la arquitectura que despreciaba el paisaje». Precisamente fue ese interés de Ruiz Larrea por los diseños respetuosos con la naturaleza lo que llevó a los propietarios del terreno de Frontera a contactarle.

Una vez en el lugar, el arquitecto madrileño pasó días observando el malpaís y quedó deslumbrado por sus características: más de 1.200 metros de piedra basáltica y un tubo volcánico de 300 metros de longitud que desembocaba en el mar. Lo «normal» en aquellos años habría sido «romper los bancales y arrasar el patrimonio geológico natural», pero para el arquitecto esto era inconcebible.

«Opté por incrustar la casa en el paisaje y aprovechar las características naturales del mismo, tanto del tubo volcánico como de las paredes de basalto», recuerda Ruiz Larrea. Aquel proyecto fue «uno de los más importantes» de su vida, impulsó su carrera y de él nació el primer edificio moderno de la isla de El Hierro en 1996. 

Endemismos

Respetar el enclave era fundamental por toda la naturaleza e historia que le rodea. En el interior de la casa la vista se dirige hacia los Roques de Salmor, el hogar del lagarto gigante de El Hierro. El lugar está además declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) pues es refugio de colonias de aves marinas como las pardelas, petreles y paíños. También se puede disfrutar de numerosas especies endémicas de las costas macaronésicas.

El impacto visual de la construcción es bastante reducido. El picón –que es la última piedra que expulsa un volcán en erupción– sirvió para camuflar la estructura desde el aire. Luis Moreno Mansilla, premio FAD de Arquitectura e Interiorismo, escribió sobre la casa diseñada por Ruiz Larrea que es como «una telaraña en el paisaje» capaz de «poner en valor cada perspectiva y cada detalle».

Retos en la construcción

La losa de hormigón del techo es como una «telaraña»

La losa de hormigón del techo es como una «telaraña» / LP / ED

Construir la losa de hormigón que hace de techo de la vivienda –y que emula una telaraña– fue precisamente uno de los mayores retos que presentó la construcción. La principal dificultad vino dada por el gran tamaño que debía tener la losa. Además, el hormigón debía ser perfecto para que no se dañase al colocar la losa sobre la piedra basáltica.  Para solucionar el desafío, el arquitecto recuerda que hubo que utilizar unos encofrados de hierro de gran tamaño que no existían entonces en la Isla: «Esto era importante porque el hormigonado debía quedar homogéneo. Se hormigonó más de una vez en un proceso lento para evitar grietas».

«Fue la primera losa armada que se fabricó en El Hierro», sostiene el arquitecto. Para observar todo el proceso de construcción, alquiló una casa de pescadores en la zona. Fue Pedro Nicolás Padrón, a través de una incipiente Fronpeca, quien se hizo cargo de hacer realidad la losa. Ruiz Larrea asegura que aquel proyecto, que es de los más ambiciosos que ha desarrollado, le sirvió para «aprender muchísimo»

El inmueble fue un hotel y tiene siete habitaciones, nueve baños, terraza, piscina y helipuerto

En cuanto al interior de la vivienda, sigue esa misma línea de sostenibilidad y es un ejemplo de arquitectura bioclimática. El inmueble no necesita aire acondicionado ni calefacción: «Todo el aire que discurre del tubo volcánico genera un gran confort térmico». Además, las paredes basálticas sirven para conservar una temperatura fresca en el interior de la casa durante el verano mientras que en el invierno la roca mantiene temperaturas estables y sirve como aislante del frío.

La historia del lugar

Aparte de estudiar los materiales propios de los suelos volcánicos de Canarias, Ruiz Larrea se impregnó de su historia. Así, ha tratado de reflejar su amor por las Islas en las intervenciones paisajísticas que en la comunidad ha llevado a cabo. En el caso de esta vivienda telaraña, el arquitecto utilizó un orden geométrico que hace referencia a las balsas de agua que miden seis metros de alto y seis de ancho, que son la «medida de definición del derecho al riego»

Otra de las intervenciones que Ruiz Larrea ha llevado a cabo en Canarias es la creación del Parque Etnográfico Pirámides de Güímar, donde la luz y la gravedad son los elementos más importantes.

El arquitecto César Ruiz Larrea planeó a finales de los 80 una vivienda en el municipio de Frontera con ideas muy adelantadas al momento, pues utilizó los elementos del paisaje, como la piedra basáltica y un tubo volcánico, para mantener el frescor durante el verano y aislarse del frío en el invierno.