El consumo flotante de los turistas dispara la inflación en el Archipiélago

Canarias y Baleares son las dos regiones en las que los precios más han aumentado

La cesta de la compra araña una subida del 6,5% en seis meses 

Una mujer pasa su compra por la caja de un supermercado.

Una mujer pasa su compra por la caja de un supermercado. / ANDRES CRUZ

Las tornas han cambiado. Si tradicionalmente el Índice de Precios de Consumo (IPC) –el indicador que mide cuánto sube o baja el coste de la vida en el país– ha sido más bajo en Canarias que en el conjunto del territorio nacional, la crisis inflacionista ha llegado para cambiar por completo esta situación. El Archipiélago lleva meses situándose como la región en la que más se encarece todo, o casi todo, si se compara con los precios que se pagaban doce meses atrás. Pero si solo se tiene en cuenta el devenir de la inflación en estos primeros seis meses del año, entre enero y junio, también se sitúa a la cabeza de los territorios en los que cada vez se puede comprar menos con el mismo dinero. De hecho, junto al Archipiélago la otra comunidad en la que los precios han conseguido arañar más porcentaje de subida en este primer semestre del año es Baleares, por lo que las dos regiones en las que el sector turístico tiene un mayor peso en su economía son las que están notando ahora un mayor aumento de la inflación. Mientras en el otro archipiélago del país el IPC ha escalado un 2,9% en lo que llevamos de año –esto es, la suma de los incrementos que se han producido mes a mes desde el arranque de 2023– en Canarias el incremento se queda en el 2,6%  

Pero, ¿por qué están notando más el incremento de los precios estas dos regiones en las que el gasto de los visitantes pesa más que en otros territorios? Uno de los factores que hace que suban es la demanda, cuanta más exista más incidencia tendrá sobre los precios. Esto es lo que ha ocurrido desde que se inició la crisis inflacionista tras la pandemia por el efecto champán que se produjo tras el fin de las restricciones. Algo que se vio agravado por los problemas de suministro, la escasez de ciertas materias primas y por último la guerra en Ucrania, que dio la puntilla encareciendo los combustibles.  

En Canarias, así como ocurre en Baleares, a la demanda de la población local se debe añadir la de la población flotante, esto es, la de los miles de turistas que cada semana vienen a pasar sus vacaciones en las Islas. Y este año debido a la inflación y a la euforia por los viajes desatada tras el coronavirus están especialmente gastones. A lo largo de 2023 se han producido máximos históricos de gasto entre los visitantes –y bendito gasto ya que la actividad turística es la locomotora de la economía canaria como quedó bien demostrado durante el parón de la crisis sanitaria– pero este consumo unido al que realizan cada día las personas que viven en Canarias de forma permanente incide en la demanda y por lo tanto en una mayor subida de los precios. 

Un ejemplo lo podemos encontrar en la venta de viviendas. Mientras que la caída ha sido importante desde el arranque del año en muchos lugares de la geografía española, en las Islas las operaciones todavía no se han resentido demasiado. ¿Por qué? Por la importancia que tienen las compraventas protagonizadas por personas que no residen aquí. Compradores internacionales que no han visto tan resentida su capacidad adquisitiva como les puede haber ocurrido a muchas familias isleñas y que además pueden hacer frente a los altos precios que han alcanzado las propiedades. Lo que por otro lado ayuda a que el coste del metro cuadrado tampoco deje de subir. 

La demanda extranjera es uno de los factores que puede estar incidiendo para que el IPC en Canarias se haya situado en los últimos meses a la cabeza de todas las comunidades autónomas. En el Archipiélago se resiste a bajar del 2% interanual, como ya ha ocurrido en la mayoría de las regiones españolas, cumpliendo el objetivo marcado por el Banco Central Europeo (BCE) de contener la inflación por debajo de ese porcentaje. En las Islas se situó en el 3,9% en junio, el dato más alto a nivel nacional y el más alejado de esa meta establecida por el regulador internacional, por la que lleva un año imponiendo duros incrementos de los tipos de interés con el fin de contener la demanda. 

Las Islas son la región donde el IPC está más alejado del objetivo del 2% anotado por el BCE

Pero además de la demanda turística en Canarias existen también otro tipo de factores que están produciendo que el IPC siga situándose por encima de la media nacional. La menor fiscalidad también podría estar incidiendo en un aumento de los precios. ¿Cómo? Al estar gravados los bienes y servicios con impuestos menores que en el resto de España, la población del Archipiélago puede consumir más que la peninsular en sus mismas circunstancias económicas, con lo que la demanda –uno de los factores clave de la inflación– no se contiene tanto como puede ocurrir en otros lugares. Aunque no debe confundirse, que los precios suban más en las Islas no significa que aquí sean los más altos del país sino que a razón de los que existían antes hay una mayor diferencia. Pero eso sí, en algunos aspectos, y sobre todo si se tiene en cuenta que el Archipiélago tiene uno de los salarios medios más bajos del país, la diferencia entre lo que cuestan las cosas y la capacidad adquisitiva de los canarios se estrecha. 

Medidas específicas

Que los precios suban más aquí que la media en el territorio nacional preocupa no solo a las familias que cada mes deben hacer malabarismos económicos para poder llegar a todo sino también a las patronales, que ya han demandado medidas específicas para tratar de paliar este efecto en el Archipiélago. Porque esta situación no solo resta competitividad a la región sino que también supone un hándicap para muchas familias que no pueden llegar a final de mes –76.752 hogares canarios no son capaces de afrontar los gastos básicos con sus ingresos según calcula el Banco de España– sino que también es un lastre para las empresas, especialmente las pymes y también los autónomos, que deben pagar más por los bienes o productos que necesitan para prestar sus servicios. 

Los hogares canarios soportan las mayores subidas con unos de los salarios más bajos del país

Porque otra de las razones que puede explicar por qué la inflación continúa siendo más alta en Canarias que en otros territorios del Estado es que algunas de las medidas puestas en marcha por el Gobierno de Pedro Sánchez –especialmente aquellas destinadas a atajar la escalada de la cesta de la compra– no tienen efecto alguno en Canarias. Una de ellas es la reducción del IVA que se aplicó a los alimentos de primera necesidad, como el pan, la leche, los huevos o la fruta, que desde enero se gravan a tipo cero. Sin embargo, esta bajada no tiene ningún tipo de incidencia en Canarias, ya que en el Archipiélago se cobra el IGIC y no el IVA y el tipo cero se aplica desde hace años a este grupo de productos, por lo que no existe margen para bajarlo. 

Lo cierto es que a nivel nacional, el coste de la cesta de la compra ha ido moderando su ascenso en los últimos meses. En Canarias también pero más lentamente y continúa siendo la autonomía en la que el encarecimiento de la alimentación sigue siendo más elevada. Los isleños pagaron en el supermercado en el mes de junio un 12,8%. Es bastante menos que el 18% extra que abonaron en febrero, pero sigue siendo una subida difícilmente soportable para la mayoría de las economías domésticas. Solo en lo que llevamos de año la cesta de la compra ha subido un 6,5%. Con este incremento Canarias está en cabeza del territorio nacional en lo que al encarecimiento de la cesta de la compra se refiere. Y lo está además a bastante distancia de las demás ya que en ninguna la subida de la alimentación en los seis primeros meses del año alcanza el 5%.

Lo que más sube

La comida y la bebida ha sido lo que más ha tirado hacia arriba de la inflación en este último periodo de crisis inflacionista. Prácticamente todo cuesta ahora más caro que en enero. Los productos que acumulan en Canarias un mayor incremento a lo largo de este año son en primer lugar la carne de cerdo, que con una subida del 9,6% en estos meses se ha convertido en un artículo prohibitivo para muchas familias. Por encima del 9% ha subido también la fruta, por lo que en muchas mesas canarias faltará este año el tradicional melón que suele acompañar los menús cuando el calor más arrecia. El aceite ya había marcado subidas récord a lo largo del año pasado pero lejos de contenerse continua su ascenso. En concreto, acumula un alza del 9,2% en Canarias en estos meses. Entre los productos que más se han encarecido están también los preparados alimenticios, que cuestan un 8,8% más que en enero, y las legumbres, un básico en muchas despensas, se pagan ahora un 8,6% más caros que en el inicio de 2023. El único alimento que no ha escalado de precio en este primer de semestre es la carne de oveja, que acumula una bajada del 3,2%. Pero es la única excepción de una cesta de la compra que es la más cara que ha existido en Canarias.

El único respiro en el bolsillo de las familias han sido los combustibles, la luz y el agua

Además del precio de los alimentos hay otros bienes y servicios que también cuestan ahora mucho más que hace apenas seis meses. Los que tengan que surtir de calzado a sus hijos lo habrán notado ya, los zapatos dirigidos al público infantil han subido algo más de un 8%. Los artículos para el hogar lo han hecho un 5,1% y las comunicaciones un 4,8%. 

 Moverse en un vehículo privado también supone ahora un mayor esfuerzo económico que meses atrás. El único respiro que han recibido los canarios respecto a la movilidad en un coche particular es la importante bajada de los combustibles, después de la vertiginosa escalada que sufrieron el año pasado debido a la invasión rusa de Ucrania. El Gobierno central la atajó subvencionando 20 céntimos el precio de cada litro de gasolina, una bonificación que ya ha desaparecido para el conjunto de los conductores aunque se mantiene para los profesionales en 10 céntimos el litro. Aún así, el precio de los carburantes continúa en descenso y entre enero y junio en el Archipiélago ha caído un 14,5%. Pero como se suele decir el coste de mantener un vehículo no es solo darle de comer. Solo adquirirlo es actualmente un 2,5% más caro que meses atrás. También salen más caros los seguros obligatorios, en concreto, un 6,9%.

No ocurre lo mismo con el transporte público. La medida aprobada por el Gobierno central y que entró en vigor a principios de año convirtió en gratuito los viajes en guagua para usuarios frecuentes. Lo que ha tenido reflejo en el IPC que anota una caída de casi el 20% en este indicador.  

Los isleños que puedan irse de vacaciones deben pagar hasta un 9% más que hace un año

Los canarios también se enfrentan este año a unas vacaciones históricamente caras que sin embargo no han acabado con las ganas de muchos de disfrutar de un merecido descanso durante el verano. No solo los billetes de avión han subido de precio, un 2,7% si se compara con lo que costaban en enero, sino que también buscar un alojamiento puede no ajustarse al presupuesto. Quienes hayan podido darse una escapada durante las navidades habrán podido comprobar como los precios de entonces no tienen nada que ver con los de la época estival. No solo por la época del año sino también por el propio encarecimiento de los precios. Una noche de hotel sale ahora un 1,7% más que en enero pero hasta un 9% más caro que el pasado verano en las Islas.

 Otro de los aspectos que ha supuesto un respiro para el bolsillo de los canarios en este primer semestre del año es la bajada de los suministros asociados a la vivienda. Si bien muchos han visto subir su cuota de la hipoteca debido al alza de los tipos de interés que llevan meses escalando con el objetivo de contener la inflación y los que buscan un alquiler se han podido encontrar con que las rentas son un 1,3% más caras que en enero, el coste de la factura de la luz o la del agua sí ha supuesto un alivio para el presupuesto de muchos hogares canarios. El año pasado se vivió también una escalada sin precedentes en el precio de la electricidad que dejó a muchas familias tiritando ante la llegada del recibo. Sin embargo, la situación ha cambiado y tanto la electricidad como el gas bajan un 14,5%. La excepción ibérica –el mecanismo aprobado por Bruselas para rebajar el precio del gas en el mercado eléctrico y así tirar hacia abajo del coste de la energía producida– ha logrado tener incidencia en la factura. Los canarios también han visto reducida el coste del agua de abasto un 11,5%, siendo estas dos rebajas de las pocas alegrías que han dado los precios en los últimos meses.

Lo cierto es que el IPC ha pasado de ser una estadística que pasaba desapercibida a ser esperada cada mes con preocupación por los canarios que a lo largo de los últimos meses han ido viendo como su capacidad adquisitiva no hacía otra más que mermar. Ahora parece que las subidas han tocado techo aunque los precios siguen siendo más altos que un año atrás y no están bajando tan rápido como gustaría. El tiempo dirá si en los próximos meses se logra devolverlos a la senda de una inflación saludable, que debería rondar el 2%, como estipulan los objetivos del Banco Central Europeo. 

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En un contexto inflacionista pocas cosas se salvan de la escalada continua de los precios de los últimos meses. Los porcentajes en negativo son una rareza últimamente en las estadística del Indicador de Precios de Consumo (IPC) y las excepciones están muy contadas. El transporte público urbano ha bajado su precio un 19,9% en lo que llevamos de año. ¿El motivo? La bonificación puesta en marcha por el Gobierno central que ha convertido en gratuito este servicio para los viajeros frecuentes. La luz también baja un 11,5%. ¿La razón? Los mecanismos activados por Bruselas para tratar de contener el alza del precio de la electricidad que precedió al inicio de la guerra en Ucrania debido al alto precio que alcanzó el gas. También sale un 10,5% más barato reparar prendas de vestir. Una actividad cada vez menos habitual. Los bajos precios que tienen muchas prendas y la facilidad del comercio online hace que cada vez sean menos los que recurren a este servicio para arreglar algún atuendo. | D.G.