La posibilidad de consensuar la modificación del uso del tacógrafo en las Islas está tan lejos como al inicio de las conversaciones auspiciadas por el consejero regional de Transportes, Sebastián Franquis. La patronal Asemtra (Asociación de Empresarios de Transporte de Mercancías) defiende la utilización de esta herramienta de registro para, en exclusiva, dejar constancia de la jornada laboral, mientras que los sindicatos se oponen a cualquier cambio. Esta semana se cierra la ronda de conversaciones que Franquis está manteniendo con las partes.

El pasado 28 de noviembre, la asamblea de Asemtra -integrada en la FET (Federación de Empresas de Transporte)- decidió parar durante una jornada. Solo las compañías de Tenerife se desmarcaron, si bien mostraron su apoyo a todas las reivindicaciones del colectivo. Entre las principales, estaba la de suavizar las obligaciones de uso del tacógrafo atendiendo a las cortas distancias que existen en las Islas.

Cinco millones en sanciones

Los empresarios canarios del sector explican que tener que anotar cada salida, llegada, embarque o desembarque, entre otros movimientos, conlleva el riesgo de un error y, con él, sanciones que, en el caso del año 2019, cifran en el entorno de los cinco millones de euros. Sebastián Franquis tomó nota y se comprometió a llevar esa reivindicación al Ministerio de Transportes, pero advirtió que solo lo haría siempre que los sindicatos aceptaran entablar un diálogo para acercar posturas.

La semana pasada el consejero se reunión con las organizaciones de representación de los trabajadores de mayor implantación y les propuso sentarse a una misma mesa con Asemtra. No serán CCOO, UGT e Intersindical Canaria (IC) los que impidan el encuentro y así se lo hicieron saber a Franquis. Ahora bien, también le avanzaron que están en contra de que el tacógrafo deje de utilizarse para medir los tiempos de conducción y descanso.

En opinión de los sindicatos, restringir el uso de esta herramienta pone en entredicho la seguridad vial, que, en su opinión, no tiene que ver con que las distancias sean cortas sino con el tiempo que los chóferes pasan al volante. Además, pusieron como condición que también se debata la retirada del decreto por el que en 2014 el Gobierno de Mariano Rajoy redujo a ocho horas los periodos de descanso de los conductores. En el resto de Europa son once horas que pueden reducirse a nueve tres días a la semana.

La posibilidad de generar una entente con la que acudir a Madrid aparece muy alejada

Así las cosas, la posibilidad de generar una entente con la que presentarse ante Raquel Sánchez -ministra de Transportes- aparece muy alejada. En proporción inversa, esa ausencia de cambios sobre las obligaciones de uso del tacógrafo acerca nuevos paros. De hecho, en el voto de confianza otorgado a la labor negociadora del Gobierno de Canarias, Asemtra ya advertía de que retomaría sus protestas si sus reivindicaciones no prosperaban.

Aun así, Sebastián Franquis ha convocado a los rectores de la patronal de los transportes a una nueva reunión el viernes próximo. Hasta este lunes se desconocía si a ese encuentro se sumarán cabildos y sindicatos o se quedará en bilateral a la espera de un nuevo encuentro ya con todas las partes sentadas a la mesa. Hoy, el consejero ha analizado la situación con los responsables insulares del sector, que son quienes ostentan las competencias en este ámbito.

Franquis ha convocado a una nueva reunión el viernes a la patronal de transportes Asemtra

Para mejor entender la distancia que separa en estos momentos a patronal y sindicatos, otro dato. Los representantes de los trabajadores también solicitaron durante su encuentro con Franquis, que el Gobierno de Canarias exija a la FET responsabilidades por el incumplimiento de contrato que, en su opinión, supuso el paro del pasado 9 de enero y que dejó sin transporte escolar a los centros de educación públicos del Archipiélago.

CCOO, UGT e IC expresaron ante el consejero sus quejas por las sanciones que los trabajadores afrontan en el caso de no atender los servicios mínimos cuando son ellos quienes convocan una huelga, mientras que la patronal puede desatender sus compromisos contractuales. Al menos, en ese terreno Franquis puede dormir tranquilo, ya que tres días después de producirse esa protesta se firmó la paz.