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Dime qué emojis utilizas y te diré qué edad tienes

Las generaciones más jóvenes optan por los emoticonos de forma más sutil y sarcástica que literal. Por ejemplo: solo los ‘boomers’ usan ya el de la risa, y los muy ‘boomers’, el que se retuerce a carcajadas

Dime qué emojis utilizas y te diré qué edad tienes ABEL COBOS

Alerta: si en tu léxico digital se incluye el emoji que llora de la risa —y ya no digamos el que se retuerce a carcajadas—, has de saber que estás despertando decenas de «ok, boomer» entre millennials y centennials. Según lo definen estas generaciones, el uso de este emoticono es sinónimo de cringe, una palabra que podría traducirse en una mezcla entre grima y vergüenza ajena. Bienvenido a un nuevo episodio de la brecha generacional: el uso de determinados emoticono, gifs y stickers está tan desfasado como replicar con un «efectiviwonder».

Y no son solo los emojis de llorar de la risa. A la lista boomer se suman los que sacan la lengua, los de gatos expresando sus emociones, la caca con rostro, e incluso el uso de gifs. Por ejemplo, el de una mujer escupiendo agua de la risa, muy recurrente entre los tuiteros de cierta edad, fue catalogado como «uno de los cuatro jinetes del apocalipsis boomer» por una influencer estadounidense.

Según el centennial y microinfluencer conocido en TikTok y Twitter por su álter ego digital, la usuaria Neodoro, lo que hace que estas formas de comunicación sean percibidas como algo arcaico por los internautas más jóvenes es que la comunicación de las nuevas generaciones apuesta por contenidos que no muestran específicamente lo que se quiere expresar.

Es decir, si te quieres reír, no pasarás una cara llorando de la risa o una mujer escupiendo agua, sino algo más sutil o sarcástico, como la calavera, porque te están matando (de la risa), o un sticker de alguien tirado en el suelo, que pueda representar que ha fallecido por ese mismo motivo. Toda la comunicación de estas generaciones se basa en «capas y capas» de referencias, ironía y memes. Pero «nunca en la realidad literal».

Por eso, añade, los más jóvenes usan tanto los stickers: suelen remitir a memes o algo que esté de moda en el momento, son fáciles de crear y son perecederos, como cualquier tendencia digital. En cambio, los gifs son más complicados de montar, los repositorios vienen ya integrados en las aplicaciones y no tienen este componente tan personalizable. «Son menos democráticos e inmediatos», apunta Neodoro.

Según la periodista especializada en internet Janira Planes, quien dicta qué emojis se llevan es, muchas veces, TikTok. Por ejemplo, «este año, en los comentarios de los vídeos, se empezó a usar el emoji de la silla como sinónimo de llorar de la risa». A medida que más gente lo usaba y, por lo tanto, más integrantes tenía el chiste colectivo, este uso de la silla iba traspasando fronteras. Lo mismo con el emoji de escribir, que se usó como un «me lo apunto», entre otros, para reconocer un contenido como algo digno de tener en cuenta.

Otros emojis que no harían sonar la alarma centennial: la calavera para decir que te mueres de risa. O el de llorar de tristeza, que, algunas veces, también sirve para demostrar que algo te parece hilarante. Eso sí, estas modas tienen fecha de caducidad. Como explica Neodoro, apelando a la expresión inglesa, convertida ya en meme, del «that’s so 5 minutes ago» (es tan de hace cinco minutos), todas las tendencias comunicativas tienen una fecha de expiración muy temprana.

Así, los usos del lenguaje y los significados de estas imágenes están en constante evolución, dejando atrás las modas cuando ya están demasiado vistas y dar paso a una nueva tendencia. Hay una constante autorrenovación. ¿La única forma de estar siempre a la vanguardia? «Vivir en internet», señala Planas.

Además, este idioma de internet se extiende más allá de los emojis, stickers y el rechazo hacia los gifs. También incluye frases predeterminadas, muletillas manidas, referencias internas y vídeos que sirven como respuesta genérica. Este fenómeno se da porque «las nuevas generaciones piensan en memes». O, al menos, una gran mayoría, aquella que «está siempre on line», como puntualiza Planes, para quien es más correcto hablar de brecha digital y no tanto de generacional: «Hay boomers que parecen Z cuando escriben», y viceversa.

Lo determinante para conocer este lenguaje no es la edad, sino formar parte de la conversación y las tribus digitales. Obviamente, estas comunidades tienen una mayor representatividad de los más jóvenes. Pero esta jerga no es terreno vetado para los nacidos antes de los 90. Y, como cualquier idioma, se puede aprender: solo hace falta voluntad y tiempo (en internet).

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