Cualquier análisis que hoy se realice sobre la final de la final (Heliodoro, 20:00 horas) debe tener en cuenta un factor esencial: Alexandre Corredera. El futbolista catalán se ha erigido en uno de los grandes metrónomos del Tenerife y ya es una de las sensaciones de la categoría. De paso, se ha ocupado de confirmar que hay mucho talento en el fútbol no profesional y que, para superdotados como él, no es ninguna locura salir de Primera RFEF y ser indiscutible a los pocos meses en un proyecto que aspira a la élite.

La temporada de Corredera ha sido ejemplar. Tanto su evolución como la confianza que ha recibido por parte de Luis Miguel Ramis confirman que acertó plenamente en verano, cuando la insistencia de Juan Carlos Cordero logró arrimarle al proyecto de los blanquiazules. Lo que casi nadie sabe es que su otra gran opción era el Girona FC, que también le quiso y contaba con convencerle por cuáles son sus raíces, pues nació en Sant Joan de les Abadesses, municipio de 3.300 habitantes a solo 77 kilómetros de Montilivi.

Alexandre eligió Tenerife. Le sedujo el discurso de Cordero, que hasta viajó varias veces a Badajoz –donde jugaba– para acordar un fichaje que solo se produciría si el cuadro extremeño se quedaba apeado en la pugna por el ascenso. El director deportivo ya había sondeado a Corredera un año antes, pero se encontró con la frontal oposición del presidente de su club. Así que la paciencia y la fe del arquitecto blanquiazul hallaron recompensa; y el catalán escogió Tenerife como destino para crecer. Firmó por tres temporadas, con la ilusión y la esperanza de que las dos últimas sean en Primera.

Blindado con una cláusula millonaria que se duplica en caso de ascenso, su presente y futuro están en el club del Heliodoro, que ya le considera uno de sus ídolos. Sus números acreditan que lo ha bordado: 1.794 pases acertados le sitúan como uno de los más eficientes centrocampistas de la categoría, su dueto con Aitor Sanz sabe a gloria bendita y su cuota de protagonismo rebasa los 3.000 minutos.

Ahora bien, llegados a este punto es una evidencia que el mago de Sant Joan llega fatigado, con molestias notables y una fisura que ha condicionado su rendimiento en el segmento final de la temporada. No tanto en los playoff, donde está sacando fuerzas de flaqueza para dar el paso definitivo. Un solo partido le separa de su gran sueño; de codearse con los mejores y de corroborar que acertó cuando eligió Tenerife. Hoy será un factor clave.