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Las verdades de Martí

El entrenador de la única participación del Tenerife en ‘playoff’ cree que merecieron ganar al Getafe, pero no al Cádiz l> Es la primera vez que habla de aquella experiencia

José Luis Martí, durante su estancia en el CD Tenerife. | | E.D.

El testimonio que faltaba. Prácticamente todos los protagonistas de la única vez que el CD Tenerife disputó la promoción de ascenso habían ofrecido su punto de vista sobre lo que ocurrió en Getafe, escenario de uno de los días más fatídicos de la historia reciente del representativo. Se había mantenido en silencio José Luis Martí, capitán de la nave y gran artífice de que el club pisara un territorio inexplorado hasta entonces: los playoff, en los que está a punto de aterrizar de nuevo.

Martí rompe su silencio sobre el fatídico desenlace acaecido en el Coliseum y lo hace con una revelación importante. A su juicio, el equipo quizá no mereció pasar la ronda previa ante el Cádiz; y en cambio sí aunó méritos de sobra para imponerse al Getafe. A diferencia de algunos de sus futbolistas, que han esquivado ver repetido uno de los partidos más desgraciados del último decenio para el club blanquiazul, Martí sí admite haberlo visionado varias veces.

«Sobró que nos metieran un gol. He visto el partido y no sé si tengo ya rallado el vídeo por tanto verlo. Es cierto que el equipo estuvo a un nivel espectacular durante la temporada y que el mérito es de los jugadores. Los entrenadores lo que hicimos fue darle herramientas al grupo; nadie apostaba por nosotros, pero ellos confiaron en sus posibilidades, lo intentaron y llegamos a la promoción. Hicimos prácticamente una vuelta entera con una sola derrota, lo cual demuestra que el plantel rindió muy bien», recuerda.

Martí se muestra absolutamente sincero sobre el desarrollo de los playoff. «A lo mejor en la eliminatoria contra el Cádiz no fuimos merecedores de pasar. En el cómputo general del cruce, ellos estuvieron mejor. En cambio contra el Getafe fuimos superiores e hicimos méritos para más que un 1-0 en el Heliodoro. Y allí marcamos, pero además tuvimos la última, la de Jouini, que pudo cambiar el rumbo. Hoy podríamos estar hablando de que el Tenerife es un referente en Primera División», aduce el mallorquín, que no había querido hablar hasta la fecha de aquel partido a vida o muerte.

Respecto al año después, en el que había depositadas muchas esperanzas de lograr el tan anhelado ascenso, subraya que «las lesiones condicionaron la competitividad y de algún modo la gente dejó de creer». Cuenta Martí que la fe no se perdió «de puertas adentro», pero se multiplicaron los inconvenientes. «Tuvimos que cambiar el sistema porque se nos cayeron todos los hombres de banda a la vez», afirma.

Su llegada

Uno de los episodios de la entrevista a Martí que resulta más llamativo es el relativo a su incorporación al banquillo blanquiazul. «Cuando recibo la llamada, me quedo un poco sorprendido. Recuerdo estar en casa y decirle a mi mujer: necesito una hora solo, déjame. No quería contarle nada hasta que estuviese todo cerrado», narra el profesional balear, quien además descubre una elocuente anécdota: «Mi hermano se creía que iba de segundo entrenador. Pero no, iba de primero y era algo que sorprendía a todo el mundo, a mí el primero».

«Sabía de las dificultades que me iba a encontrar, pero también que tendría gente a mi lado que iba a ayudarme. Por ejemplo Fabián Rivero, que conocía de una etapa anterior. Rápidamente dije: me voy. De hecho me pidieron hablar del tema contractual y les transmití que eso podíamos dejarnos para más adelante», rememora el entrenador que condujo al Tenerife por única vez a la fase de ascenso.

«La gente necesitaba un referente nuevo y que transmitiera ilusión, valores... Nos ayudó empezar ganando dos partidos seguidos y los chicos interpretaron muy bien las cosas. En cuanto llegamos y nos conocimos, conectamos perfectamente. Hacía solo cuatro meses que me había descalzado las botas y sabía lo que podían necesitar en sus movimientos, en su forma de expresarse», remarca.

«El año de Butarque, había gente que ni creía ni ayudaba»

«Cuando pita el árbitro, es un momento de locura y de plena satisfacción personal». Así recuerda José Luis Martí la feliz experiencia de Butarque, donde el CD Tenerife firmó su penúltimo ascenso a Primera hasta el momento actual. El balear era entonces el joven primer capitán de un proyecto liderado por Rafa Benítez, de quien dice que «ayudó mucho tácticamente» a los futbolistas que entrenaba.«Fue una celebración enorme y un gran orgullo. Se daba por imposible que fuésemos a lograr el ascenso. Había medios de comunicación que no creían en nosotros; no solo nacionales, también locales. Había gente que no creía y no ayudaba. Entendían que éramos muy jóvenes y que no lo íbamos a lograr», sentencia Martí.«La satisfacción fue por conseguir algo que parecía muy difícil, y el esfuerzo tuvo recompensa», dice sobre aquel tiempo previo a su salida al Sevilla, donde su carrera dio un paso más y ya ganó títulos. Respecto al año blanquiazul en Primera, cuenta que fue determinante la falta de pericia. «Éramos inexpertos. Y había grupos en el vestuario: siete u ocho argentinos por un lado... Pero al final supimos unirnos y Javier Clemente nos dio un empujón hasta llegar con vida casi al final».

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