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La conquista de El Molinón

Es la tercera vez que el Tenerife responde a dos derrotas consecutivas con un 1-2 l> Noveno triunfo a domicilio

Jugadores, técnicos y aficionados escenificaron la perfecta comunión blanquiazul tras un triunfo que resucita las opciones de ascenso directo, si es que en algún momento se difuminaron.

Gijón volvió a ser estadio fetiche para el Tenerife, que ofreció una extraordinaria lección de compromiso y firmeza. La tarde dejó muchas postales, una muy elocuente: todo el grupo arropando a Corredera por su grave error. Ante la adversidad, unidad

Muchas señales para la esperanza. Reconocía anoche Carlos Ruiz que había leído en la prensa la semana pasada que el Tenerife siempre había reaccionado cuando había encadenado dos reveses consecutivos. Lo hizo en Huesca, con un triunfo (por 1-2) que valió para superar el primer bache; lo consiguió en Leganés (también por idéntico resultado) para poner freno a otra mala racha; y ayer, lo llamativo es que con los mismos guarismos, profanó Gijón.

La conquista de El Molinón

Se le preguntó a Ramis si había sido la victoria más importante de la temporada porque tuvo muchos condimentos especiales. En primer término, vino acompañada de batacazos de casi todos los rivales directos; además, se logró ante un rival en serios apuros y con un estadio casi lleno. Y por si fuera poco, con una actuación coral en la que resolvieron dos problemas: la lógica depresión de Moore, porque no jugaba; y la desesperación de Enric, porque no marcaba.

La conquista de El Molinón

Todo en Gijón fueron sensaciones felices por el resultado y la remontada, que recordó mucho a otras obras titánicas como la victoria en Ponferrada, también sobreponiéndose a las adversidades y a un rival de cuidado. El Molinón se confirmó plaza talismán y se convirtió en el noveno estadio que esta temporada desvencija el representativo [incluyendo Liga y Copa], que triunfa ahí donde va. La victoria a domicilio en el Principado se suma a las de Leganés, Huesca, Zaragoza, Valladolid, Alcorcón... El catálogo de éxitos del Tenerife en su muy convincente versión visitante se ha convertido en la mejor espoleta para seguir imantando aficionados a la causa blanca y azul. Ayer fueron 300 los que acompañaron al equipo en Gijón, le tributaron un recibimiento majestuoso a su salida del hotel y por la tarde también cuando abandonaron el estadio. Con un lema que ya se ha convertido en la mejor banda sonora de esta temporada: «¡Sí se puede!».

La conquista de El Molinón

Los seguidores blanquiazules venidos de la Isla; de Madrid o de Barcelona; residentes en Asturias o incluso más lejos se llevaron de vuelta a casa la sensación de que el esfuerzo había valido la pena. Y el equipo les invitó a repetir. A la travesía de la ilusión blanquiazul le quedan aún 11 episodios y todo es posible. Por lo pronto, el representativo está derribando mitos y pulverizando registros. Sus dígitos son muy semejantes a los de aquellas temporadas que acabaron con final feliz. Y como verbalizó el capitán Carlos Ruiz ante los micrófonos en la zona mixta, empieza a palparse aroma a gesta grande. «Tenemos la impresión de que éste puede ser el año».

En el vestuario (y en la afición) ya nadie renuncia a nada.

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