Poco más de un cuarto prácticamente perfecto (43-19, 13') necesitó el Lenovo Tenerife para doblegar al Coviran Granada por un claro 98-66 y lograr así una décima victoria que prácticamente certifica la clasificación del cuadro aurinegro para la Copa del Rey de Badalona. Una vez más su aplicación atrás, su inteligente circulación de balón y una aportación coral (volvieron a anotar los 12 jugadores del plantel insular) dieron a los de Vidorreta un placentero triunfo ante el disfrute del Santiago Martín que acaba 2022 a los grande.

Solo un pequeño bache entre el final del segundo cuarto y el inicio del tercero (52-39) evitó que el conjunto tinerfeño firmara un resultado positivo aún más abultado y que tuvo en el 89-52 su techo. Jaime Fernández fue el máximo anotador (21 puntos) y gracias también a sus cinco asistencias acabó como el más valorado del duelo: 22 créditos. Otros tres jugadores aurinegros (Shermadini con 12, y Salin y Fitipaldo con 11) acabaron en dobles dígitos.

La pegajosa marca de Christian Díaz que incomodó a Huertas en el primer ataque canarista del encuentro fue un mero espejismo. Y es que el brasileño tiró de oficio y movió al cuadro lagunero a su antojo, hasta el punto de que los 11 puntos iniciales de los locales llevaron su sello (cuatro puntos y tres asistencias) para que los de Vidorreta tomaran la primera renta significativa (11-3).

Fue el base paulista el argumento principal del buen arranque isleño, pero también ayudó mucho la aplicación atrás de todo el colectivo aurinegro, capaz de provocarle al Granada hasta cinco pérdidas en apenas tres y minutos y medio de encuentro.

Trató de agarrarse al choque el Coviran gracias a tres acciones seguidas de Jacobo Díaz y Petit Niang cerca del aro (16-9), pero el intercambio fue efímero y el Canarias volvió a pegar otro acelerón, esta vez corriendo y anotando en transición, también con paciencia en la circulación (triples de Salin y Fernández), pero sobre todo sacando tajada de su poco habitual insistencia en el rebote ofensivo (firmaron los locales gracias a esta vía siete puntos en el primer cuarto). La ventaja isleña creció sin freno hasta incluso rozar la veintena incluso antes de que concluyera el primer episodio (31-13).

Un cuarto casi perfecto a ambos lados de la cancha (9/12 en tiros de dos, 4/7 en triples y 5/5 en libres, más nueve asistencias y seis pérdidas provocadas), que tuvo su continuidad en el inicio del segundo acto. Nuevo arreón (parcial de 8-2 para el 43-19) que el Canarias propició gracias a su aplicación atrás, sus ganas de correr (Fernández desbordó varias veces a Ali) y su notable presencia en el rebote del aro ajeno.

Entre esa insultante superioridad y el obligado tiempo muerto de Pablo Pin para frenar la sangría, el Lenovo Tenerife desconectó casi por completo. A Vidorreta le bastaron apenas tres ataques de los suyos para percatarse del bajón. Pero ni su prematuro tiempo muerto le sirvió al Canarias para recuperar la chispa del arranque.

Un bache que le dio algo de aire al Granada, pero que tampoco inquietó en demasía a los laguneros, que con su mullido colchón previo y con la continuación en serie de pérdidas de los andaluces (11 al descanso) minimizaron sus numerosos errores en ataque y sus blandas prestaciones para cerrar su propio rebote (siete segundas opciones de los visitantes en este cuarto). Tras su 8-2 de inicio, el Canarias solo anotó tres de sus siguientes 13 tiros de campo, porcentaje errático que derivó en un parcial de 7-16 cortado justo antes del descanso por una autocanasta de Niang (52-35). Lo que iba para paliza histórica estaba quedando en un resultado cómodo pero que evitaba cualquier relajación de cara a la segunda mitad.

El intento de recuperación nazarí se extendió con un 0-4 a la vuelta de vestuarios (52-39), pero antes de que el cambio de tendencia se empezara a convertir en canguelo, el Lenovo recurrió a dos triples de Fitipaldo y cuatro puntos de Shermadini para volver a elevar la diferencia por encima de la veintena (62-41). Casi sin querer el Canarias no solo se había sacudido cualquier atisbo de susto sino que además alcanzaba una nueva máxima diferencia a su favor, que llegó a ser de 27 (70-43 tras un 2+1 de Diagne).

Amagó el cuadro aurinegro con otro pequeño paréntesis como el del segundo cuarto, pero algún rebote que dejó escapar y sus tres pérdidas casi seguidas (cuando en los 25 minutos iniciales solo había cometido cinco), fueron casi anecdóticas (70-47) gracias a un 2+1 de Cook y un triple de Salin para cerrar el tercer periodo (76-47).

Con todo decidido, el Lenovo se gustó en los minutos finales. Prácticamente con la misma aplicación defensiva, los isleños corrieron para los mates de Abromaitis y Cook, mientras que Fernández activó el modo jugón para hacer ocho puntos desde la larga distancia (89-52, 35'). Con más errores que aciertos de ambos en los minutos finales, la ventaja final canarista fue de 36. Sin alcanzar la centena en anotación (98-66), pero en cambio con sus 12 jugadores aportando en anotación. Una manera perfecta para acabar un año, 2022, para el recuerdo.