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Liga Endesa

El Lenovo suma a golpe de triples

El cuadro aurinegro logra su decimocuarta victoria del curso al doblegar al San Pablo Burgos (91-78) gracias a los 18 tiros de tres anotados

Bruno Fitipaldo lanza un triple en el partido ante el Burgos. E. Cobos (ACB Photo)

Triples para seguir sumando. El Lenovo Tenerife mantiene su dinámica positiva -encadena ya cinco victorias en Liga Endesa- y este domingo ha logrado su decimocuarto triunfo del curso al derrotar a un San Pablo Burgos (91-78) que casi siempre fue a remolque pero que nunca se dio por vencido (67-69, 32'). En ese momento delicado el Canarias se puso el mono de trabajo detrás y recuperó la brillantez ofensiva de la primera parte para firmar un parcial de 22-2 que dejó sentenciado el duelo (89-71).

Un resultado positivo en el que mucho tuvo que ver la aportación isleña desde el perímetro, con un total de 18 canastas de tres puntos, 11 de ellas antes del descanso, y otras tres cuando más delicada era la situación para los de Txus Vidorreta. Hasta cuatro jugadores del conjunto tinerfeño superaron la decena en anotación, con Marce Huertas firmando un nuevo doble-doble (13 puntos y otras tantas asistencias), bien secundado por los 15 de Salin, los 12 de Shermadini y otros 14 de Sastre, este último firmando uno de sus mejores encuentros como canarista.

Desde el arranque el partido fue vertiginoso, un ritmo elevado en el que el Canarias se encontró cómodo pese a no ser su hábitat. Lo hizo encontrando situaciones liberadas (triple de Wiltjer), a Shermadini dentro de la zona (también se trabajó sus propios tiros) y sacando partido igualmente de situaciones al límite de la posesión con los triples de Salin y Rodríguez que obraron un 15-7 en apenas cuatro minutos.

El Burgos trató de responder siendo muy vertical (canastas de Rabaseda y Renfroe), pero especialmente desde el arco con los aciertos de Dani Díez. Recuperación visitante (17-13) a la que respondió Salin con otras dos canastas de tres puntos (23-16) en un intercambio de golpes que se trasladó luego a la pintura con las aportaciones de Guerra y Gamble (25-20).

Pese a no poner tierra de por medio, tal y como amagó de entrada, el Lenovo mandaba en el marcador tras los diez primeros minutos gracias, básicamente, a su acierto exterior (5/10 en tiros de dos), a su fluidez en la circulación del balón, y también en su actividad en el rebote ofensivo. Y es que ante el máximo reboteador de la competición el equipo isleño había disfrutado ya de cinco segundas opciones que acabó convirtiendo en nada menos que 11 puntos.

Como si esos aciertos iniciales desde el arco le inyectaran un refuerzo extra de moral, el Canarias insistió en producir desde fuera pese a que su primera acción del segundo acto acabara en bandeja de Huertas (27-23). A la postre la única canasta de dos que lograron los de Vidorreta en esos segundos diez minutos.

En otras circunstancias, desequilibrio capital, más aún cuando los isleños no fueron ni con asiduidad ni con extrema fiabilidad al tiro libre (4/7 al descanso). Sin embargo, su estado de gracia les valió casi siempre para mantener fuera de peligro su dominio en el electrónico. Así sucedió con los tres triples seguidos de Fitipaldo, Wiltjer y Huertas para un 36-27 (13') que obligaron a Paco Olmos a pedir tiempo muerto.

Pero los laguneros elevaron sus prestaciones (4/5 desde el arco) con el segundo acierto de Marce (41-29), y aunque el Burgos respondió, también de tres en tres, para situarse a cinco (42-37), el Lenovo Tenerife le dio una vuelta de tuerca a su estado de gracia desde el perímetro. Primero con un triple a la desesperada y contra tabla de Sastre, y casi a continuación con otros tres puntos, esta vez de Sulejmanovic, desde la esquina y cuando ya expiraba la posesión de 24 (48-39).

Firmó el Canarias un 6/11 en triples en el segundo periodo, con una descomunal diferencia respecto a sus intentos de dos puntos (½), pero de sobra para irse en franquicia al intermedio (49-42) por mucho que su oponente tampoco estuviera siendo manco desde el arco (7/13).

Al contrario que en el arranque del choque, la puesta en escena canarista a la vuelta de vestuarios dejó mucho que desear, desperdiciando sus cuatro primeros ataques y mostrándose especialmente blando en defensa, sobre todo cerca del aro para encajar un 0-7 con el que el Burgos se metió de lleno en el choque (49-48).

Del atasco salió el Lenovo con un triple de Doornekamp y dos buenas acciones (asistencia a Shermadini y canasta lateral) de Huertas (56-48). Superado el sofocón, el conjunto lagunero enlazó varias acciones positivas en defensa, pero en cambio volvió a repetir los errores ofensivos de los minutos previos. Una falta de continuidad que dio aire al Burgos, que encontró un filón en las continuaciones de Gamble y en la capacidad para irse al poste de Díez (59-57).

Con los dos excanaristas combinándose para anotar 13 puntos seguidos, y sin el acierto precedente desde el 6,75 (llegó a ser 2/9 en este periodo), los tinerfeños volvieron a una situación de cierto sufrimiento, generada igualmente por el daño que logró hacer su oponente con algunos rebotes ofensivos. Solo dos triples (Sastre y Sulejmanovic) hicieron posible que los laguneros afrontaran por delante el acto final (67-63).

Pero volvió a escarbar el Canarias en su bache hasta el punto de prácticamente replicar su nefasto arranque del tercer periodo, aunque en esta ocasión con el agravante de que, sin el colchón suficiente, su rival (con Gamble desatado) logró tomar la delantera por primera vez en todo el duelo (67-69, 32').

Momento ahora ya crítico, pero sobre todo la sensación de permitir creer al Burgos en el triunfo. Una convicción que, sin embargo los locales, cuando peor parecían pasarlo, hicieron desaparecer de un plumazo. Un triple de Salin, dos buenas acciones de Shermadini (mate a error de Huertas y tapón) y otros tres puntos del escolta finés le quitaron un peso de encima a los aurinegros (76-69).

Lo trató de parar Olmos, pero Sastre dio continuidad al arreón con otros cinco puntos (y un par de acciones defensivas) antes de que un alley oop de Huertas para Guerra fuera la señal casi inequívoca y definitiva de que el partido se había acabado (85-71) a poco menos de tres minutos para la conclusión. Un último esfuerzo que le sirve a los laguneros para sumar su decimocuarto triunfo del curso y consolidarse en la zona de playoff.

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