Idafe González, componente de Diablos Locos y en las murgas infantiles letrista de Mamelones; el director musical Xerach Casanova y Alberto Justo, el Manolo Peña de la cantera de la Casa del Miedo, son las claves del éxito que el pasado llevaron a Mamelones a alzarse con el primero premio de Interpretación, un hito que cosechó por última vez hace 10 años.

Su letrista, en su quinto año colaborando en este proyecto, admite que vive sensaciones brutales. «No sabíamos que fuéramos a tener tanta repercusión», si bien explica que la idea de la canción que interpretaron el concurso este año surgió antes de que el Carnaval se suspendiera con el covid. «Javi Conga planteó la posibilidad de hacer una jinkama, y planteamos hacer una adaptación en la versión murguera».

A partir de ahí, Idafe quiso reivindicar la trompeta, una tarea que considera que tenía pendiente, además romper con temas tabú para algunos y cantar en defensa de los niños y miembros del colectivo LGTBI, lo que le ha hecho merecedores de numerosas felicitaciones, para finalizar con un tributo a la murga de toda la vida.

Cuando se le pregunta sobre la tentación de que este premio suponga un fin de ciclo, Idafe descarta tal posibilidad: «Hay Mamelones para rato», para elogiar el equipo que forma junto a Xerach Casanova y Alberto Justo, en dream team de la Casa del Miedo.

Sobre el modelo de concurso, Idafe lo tiene claro: «dos temas en vez de uno», como ocurrió este año. ¿El motivo? Evitar que los niños se aburran ensayando.

Cuando se le pregunta sobre su opinión sobre el veredicto del jurado, recuerda que siempre le gusta respetar esas ediciones, si bien desliza un... «me gustó Castorcitos, porque me parece una murga infantil», y sin embargo no entraron en el veredicto, al igual que ocurrió con Distraídos, otra de las murgas que echa de menos en Interpretación. Aunque no ha podido ver toda la tercera fase en la que actuaron Mamelones, cree que esta edición hubo nivel.

Distraídos: «premio a la constancia y el esfuerzo». Tana Rodríguez López, presidente de Distraídos, murga ganadora del primero de Presentación, se muestra contentísimo con el galardón recibido, para asegurar que esta edición se ha vivido un buen concurso, como demuestra la mejoría de Pita-Pitos y Chinchositos, según el veredicto del jurado.

Abre la reflexión sobre el número mínimo de componentes, a veinte, para recordar el poco tiempo que ha transcurrido entre la última edición del Carnaval, en junio, y la de febrero. Sobre el número de temas, a una canción puede ganar cualquiera, admite, para replantear dos letras y zanjar este período de transición que se ha vivido en las infantiles.

Chinchositos: «Un apoyo importante para seguir». Cristina Marichal, la presidenta de Chinchositos desde el fallecimiento de su hermano Berto en abril de 2018, admite que «todavía estamos dirigiendo la alegría del doblete de segundos». «Sin duda, es un sueño hecho realidad», para recordar que «las murgas infantiles y los grupos en general hemos llegado cansados porque ha habido poco tiempo entre la edición de junio y la de febrero»; aún así, está satisfecha porque «Chinchositos hemos ido creciendo».

Dedica palabras de reconocimiento a su director musical y letrista, Cristo Casas, que ayuda también a los niños a cuidar la voz y no los agobia con ensayos. «Hacía 15 años que no premiábamos en Interpretación; ya habíamos perdido la cuenta», lo que espera que sea un efecto llamada porque los niños siempre se decantan por las murgas que han ganado algún premio. Su hija y directora de la murga, Emily García Marichal, de 21 años, no es de la misma opinión que su madre cuando se le plantea si recuperar los dos temas para repertorio. La directora de Chinchositos prefiere dos; su madre, uno.

Redoblones, ocho premios en cuatro años. Mercy Llarena, representante de la murga infantil Redoblones, doblete de tercer premio, agradece la labor desarrollada por los niños, más allá de los premios, que asegura que no le preocupa en demasía.

Esta edición deja algunos asuntos sobre los que Fiestas –a los que corresponde la decisión– debe reflexionar y tomar decisiones, como el mínimo de componentes. «Una murga con 20 componentes recibe la misma subvención que otra que tiene 50», recuerda. A su juicio, participar con pocos miembros puede acabar por desvirtuar lo que es una murga infantil y apuesta por subirlo a treinta. También recuerda que aún se mantienen percusionistas mayores de edad en murgas infantiles, o apunta la necesidad de aclarar si en las presentaciones se permite a adultos como extras. Más allá de esta tarea de cara al Carnaval 2024, está muy satisfecha porque los niños están muy felices e hicieron un gran trabajo.

Pita-Pitos, regreso al podio. El áccesit de Interpretación que recibió este año Pita-Pitos viene a reconocer la labor realizada por Óliver Yanes, quien en el preCarnaval de 2019 se echó a las espaldas la murga infantil y el tiempo le ha venido a reconocer la labor.

La cuadratura del círculo de esta edición, la incorporación de la letrista Gara García, de Tras Con Tras, que unido al montaje musical realizado por el propio Óliver Yanes de los audios aportados por Lolo Tavío han permitido a Pita-Pitos reencontrarse con su estilo.

Óliver es partidario de dar un tiempo de transición en las murgas infantiles y limitar por ahora a una canción el repertorio ante la dificultad que supone reunir a niños; «ahora esta generación no es tan murguera como antes», admite. De ahí que tampoco sea partidario de elevar el mínimo de componentes, «máxime cuando hemos visto cinco o seis que han salido raspadas este año». «En el número no está la calidad».

Rebeldes: «Vamos pa’lante». María Rivero, una de las personas claves en Rebeldes, considera que el accésit de Presentación ganado esta edición viene a dar un espaldarazo a la labor realizada.

«Ha sido una edición dura porque nos ha costado conseguir una costurera para poder confeccionar la fantasía con gomaespuma; hasta Juan Díaz El Breva, que fuera presidente de La Traviata, nos ayudó en la búsqueda de una costurera, hasta que conseguimos a Esther Cano», con la que ganaron el accésit.

La representante de Rebeldes es partidaria de dos temas en canción, porque «para los niños 20 minutos sobre el escenario no es nada y ellos lo quieren disfrutar». Eso sí, sobre el número de componentes, mejor dejarlo como está. En el caso de Rebeldes, con las notas del primer trimestre, se quedaron sin siete niños en las filas, por lo que apuesta por consolidar las murgas infantiles y, por tanto, la cantera del Carnaval.