Los genes ancestrales influyen en el desarrollo del asma en la sociedad actual

Un equipo de investigación de la ULL estudia cómo la genética heredada afecta a la eficacia de los inhaladores, que carecen de efecto en hasta un 15% de los pacientes

La investigadora María del Mar Pino junto a su equipo en los laboratorios de genética de la ULL.

La investigadora María del Mar Pino junto a su equipo en los laboratorios de genética de la ULL. / Andrés Gutiérrez

Los genes ancestrales influyen en el desarrollo o no de asma en las sociedades modernas. La genética es tan relevante en esta patología que está detrás incluso de la respuesta de la población a los tratamientos destinados a evitar las crisis asmáticas. En otras palabras, dependiendo de la ascendencia de cada persona (si tiene antepasados latinos, europeos, africanos o estadounidenses) la posibilidad de desarrollar esta patología varía. 

Así lo ha revelado un grupo de investigación de la Universidad de La Laguna (ULL), liderado por la genetista María del Mar Pino, que ha sido galardonada recientemente con el Premio al Joven Investigador en Genética Humana. Pino se percató de ello durante su estancia postdoctoral en el Departamento de Medicina de la Universidad de California en San Francisco. 

"Mientras estaba aprendiendo a programar para poder hacer análisis genéticos, me dieron unos datos de inmunoglobulinas sobre poblaciones de distintas ascendencias de Estados Unidos porque tenían diferentes predisposición a sufrir alergias", narra la investigadora. Aquel "juguete" que le dieron para "experimentar" y aprender, resultó evidenciar una circunstancia que hasta el momento pocos habían podido corroborar: la ascendencia genética tiene mucho que ver con el desarrollo de las alergias. 

"Con dicha información pude comprobar que los puertorriqueños y los afroamericanos –descendientes de poblaciones latinas y africanas– eran más proclives a padecer alergias y asma que mexicanos y a europeos, pese a convivir en el mismo ambiente", recalca la investigadora, que asegura que estas diferencias "solo se pueden explicar por la génetica". 

Los descendientes de poblaciones latinas y americanas tienen más probabilidad de padecer alergias

La investigadora regresó hace unos años a la ULL con el objetivo de indagar algo más en la relación de los factores genéticos con el devenir del asma. Así ha empezado a estudiar las claves genéticas que están detrás de que una persona con asma responda o no al tratamiento habitual con inhaladores. "Los asmáticos utilizan inhaladores con corticoides que son muy efectivos, pero existe entre un 10 y un 15% de estos pacientes a los que el tratamiento no le funciona", revela.

Esto supone que "estas personas no cuenten con fármacos para evitar las crisis asmáticas y nos preguntamos si habrían factores genéticos detrás de esta circunstancia", explica la investigadora. Se trata, por tanto, de un importante problema de salud pues pese a que el asma es una enfermedad bastante bien controlada, aún causa 450.000 muertes en el mundo cada año. "Y es la enfermedad más prevalente en población pediátrica", añade.

El asma es una de las principales enfermedades no transmisibles del mundo. Afecta a niños y adultos y es la enfermedad crónica más habitual en la población infantil. Los síntomas del asma (tos, sibilancias, dificultad para respirar y opresión torácica) se deben a la inflamación y el estrechamiento de las vías respiratorias pequeñas de los pulmones. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) 262 millones de personas en todo el mundo tienen asma. En España se calcula que el 5% de la población tiene posibilidad de desarrollar asma. 

Los isleños tienen el triple de prevalencia de asma y otras alergias que el resto de los españoles

Así, teniendo en cuenta los resultados que había obtenido previamente en California decidió empezar a rastrear aquellas regiones del ADN que, debido a mutaciones, no estaban realizando su trabajo correctamente. Para llevar a cabo este estudio los investigadores se han centrado tanto en los problemas que tuvieran que base genética (errores en el propio código genético) como epigenéticas (cambios que afectan a la capacidad de usar la información genética). En paralelo, el biólogo Fabián Lorenzo, que trabaja en colaboración con Pino, está estudiando si la genética de cada individuo tiene relación directa con el desarrollo de las bacterias de la laringe, las fosas nasales y la saliva capaces de frenar o aumentar el riesgo de desarrollar asma.  

Por el momento, los resultados de Pino ponen de manifiesto que existen errores en el ADN que predisponen a estas personas a no poder paliar su problema ni siquiera con inhaladores. Estos hallazgos abren la puerta a buscar nuevos tratamientos más efectivos para esta población entre los que se encuentra un prometedor fármaco. «En modelos celulares y ratones se ha demostrado que reduce la inflamación, así que sería una buena alternativa», resalta Pino. 

Atenor de sus resultados, la investigadora considera que toda la investigación sobre fármacos debería tener en cuenta la ascendencia genética. «No podemos avanzar en una verdadera medicina de precisión hasta que no tengamos en cuenta que las mutaciones genéticas ancestrales juegan un papel clave en su eficacia», insiste. 

La hipótesis aborigen

Los estudios que ha realizado a lo largo de su carrera le han llevado a sospechar que las mutaciones genéticas halladas entre la población con ascendencia africana –que les hacen tener mayor predisposición a desarrollar esta enfermedad y otras alergias– podrían estar detrás de las altas tasas de prevalencia de asma entre los canarios en comparación con el resto de España.  

 «Los isleños tienen el triple de prevalencia de asma y de otras alergias que el resto de la población española», explica la investigadora. Hasta ahora se creía que esta diferencia tenía que ver únicamente con las condiciones ambientales de Canarias, como el hecho de que a las Islas lleguen más calimas que a la Península.

La medicina de precisión tendría que tener en cuenta la genética ligada a la ascendencia

Sin embargo, los resultados obtenidos por este grupo de investigación muestran que el ambiente no es lo único que influye en estas patologías. En este sentido, y aunque aún no ha sido estudiado en profundidad ni se ha llegado a corroborar, existen teorías que proponen que las mutaciones genéticas de los primeros pobladores de las Islas podrían influir también en estas altas tasas.

a hipótesis que se maneja establece que la población africana ha visto seleccionadas unas variantes del ADN que les garantizan un sistema inmune fuerte contra cierta clase de patógenos que ponían en riesgo sus vidas en África. Esa genética pasó de generación en generación hasta las sociedades actuales que, sin embargo, en el caso de Canarias como en Estados Unidos, gozan de mejores condiciones de salubridad. Esto provoca, como explica la genetista, que el sistema inmune se «aburra» y genere respuestas inmunes exacerbadas a otros estímulos, como ocurre tanto en el caso del asma como de las alergias.