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Los nietos de represaliados colapsan los obispados para tener la nacionalidad

La nueva ley de Memoria Democrática establece que todo descendiente de españoles exiliados durante el franquismo tiene derecho a la tramitación de la ciudadanía

Diana Quintana, secretaria de la Cancillería de la Diócesis de Canarias, trabajando entre los montones de solicitudes de partidas de bautismo. | | JUAN CASTRO

Las montañas de papeles se acumulan en las mesas de los obispados de las Islas. En ambas provincias están sufriendo el mismo fenómeno: una avalancha de solicitudes de ciudadanos extranjeros que quieren adquirir partidas de bautismo de sus familiares. ¿La razón? La nueva ley de Memoria Democrática, que entró en vigor en octubre, y establece que todo hijo o nieto de españoles exiliados durante el franquismo tiene derecho a adquirir la nacionalidad española. El Registro Civil solo inicia los trámites con las partidas de nacimiento y la mayoría de las veces no las localizan, por lo que envían a los interesados a las instituciones religiosas de las Islas para emprender la búsqueda de documentos que acrediten que sus familiares recibieron el primer sacramento en el Archipiélago. Y con esta información ya pueden comenzar el papeleo. Además, el Registro Civil no se implantó en España hasta 1871, por lo que de haber nacido antes el certificado de bautismo es el documento necesario para proceder con la solicitud de la nacionalidad española.

Esto ha provocado un colapso en los obispados canarios que, con muy poco personal, intentan sacar adelante el mayor número de peticiones al día. En la Diócesis de Canarias, que cubre la provincia de Las Palmas, en 2022 entraron unas 500 solicitudes hasta principios de diciembre. Pero el flujo ha sido mucho mayor desde diciembre hasta ahora ya que en solo un mes y medio han entrado otras 500 peticiones. Desde 2005 en total han sido 14.000. «Esto va a más cada día y no damos abasto», afirma la secretaria de la Cancillería, Diana Quintana, única encargada de gestionar todo el trabajo.

En la otra diócesis de las Islas, la de San Cristóbal de La Laguna o Nivariense, la situación es muy parecida. Allí incluso el volumen de peticiones es mayor debido a que el flujo de emigración durante el exilio fue más abundante en la provincia occidental. En el último año llegaron 4.689 solicitudes, y de octubre a diciembre se concentró el 74% de ellas, 3.470 en total. Según los datos del Archivo Histórico Diocesano de San Cristóbal de La Laguna se pudieron emitir en todo el año 905 certificados.

Justificar el parentesco

Contestar a las solicitudes no es nada fácil. En la provincia de Las Palmas la petición llega por correo electrónico o por carta ordinaria y para que comience la investigación es necesario que el interesado justifique con documentos oficiales el parentesco con el protagonista de la búsqueda. Y además, debe hacerlo en formato papel. «Tenemos que ser rigurosos y evitar las falsificaciones para que no se cree un negocio alrededor de esto», apunta Quintana, que de media recibe unos 200 correos diarios. Una vez se tienen los datos básicos necesarios –nombre y apellido, fecha de nacimiento, nombre de los padres y municipio de origen– comienza la investigación con ayuda de las parroquias y el apoyo del Archivo Histórico. En el mejor de los casos la respuesta tarda una media de 20 días, aunque hay peticiones que requieren más trabajo por estar incompletas y se pueden demorar meses.

En la provincia occidental el tiempo de respuesta se reduce por dos factores. El primero es que la Diócesis Nivariense cuenta con una base de datos que incluye todos los bautismos, lo que facilita mucho la búsqueda. Además, la justificación de los familiares puede ser en formato digital. Esto permite que de media la respuesta llegue a los interesados en una semana.

Un problema muy frecuente es la falta de datos en las solicitudes, lo que genera aún más trabajo. «Cuando no estamos tan agobiados intentamos tirar de los hilos con los pocos datos que nos dan, pero hay veces que es imposible», reconoce Quintana, que ante la cantidad de trabajo ha tenido que recurrir a sus días libres para liberar un poco la mesa.

Ante esta situación, desde ambas diócesis reclaman a las administraciones que aporten algún tipo de ayuda para poder aumentar la plantilla dedicada a esto. «Somos seis personas y hemos tenido que dejar a un lado muchas cuestiones porque no podemos llegar a todo», afirma el director del Archivo Histórico Diocesano de San Cristóbal de La Laguna, Miguel Ángel Navarro. En Las Palmas todo el peso recae en Quintana, que hace de mediadora con todas las parroquias. «Es un trabajo muy laborioso porque hay que buscar una por una», afirma la secretaria, quien reconoce que «ayudar a personas que quieren marchase de su territorio porque no se encuentran a gusto es impagable». Las peticiones llegan sobre todo desde Cuba y Venezuela, también de otros países latinoamericanos y otras regiones como Alemania o Bélgica.

El orden de respuesta lo marca el orden de entrada de las solicitudes aunque los responsables reconocen que se han encontrado con casos excepcionales a los que intentan dar prioridad. Quintana recuerda concretamente la solicitud de una madre cubana que quería los papeles porque su hijo tenía una enfermedad grave y requería atención médica. «Llegan cientos de cartas de personas contando su historia, es inevitable identificarse con algunas», apunta.

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