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De Canarias a Silicon Valley

Fuell, la ‘startup’ creada por el joven empresario isleño Eduardo Ortiz de Lazagorta, recibe el impulso de Y Combinator, la aceleradora más prestigiosa del mundo

El joven empresario canario Eduardo Ortiz de Lazagorta, cofundador de la ‘startup’ Fuell. El Día

El empresario canario Eduardo Ortiz de Lazagorta fundó Fuell hace dos años junto a Daniel Seijo. La startup se centra en la digitalización de los gastos corporativos ofreciendo a las empresas agilizar el proceso de presentación de tickets y facturas. Una idea que les ha valido para recibir el apoyo de Y Combinator, la aceleradora de negocios estadounidense que lanzó a compañías del calibre de Airbnb, Dropbox o Twitch. 


Un proyecto que ayudase a cubrir una necesidad tanto de grandes como de pequeñas empresas y que pudiera extenderse alrededor del mundo. Esto es lo que el joven empresario canario Eduardo Ortiz de Lazagorta estaba buscando cuando se le ocurrió crear junto a Daniel Seijo, Fuell, un software para digitalizar la gestión de los gastos de los empleados, que permite eliminar informes, simplificar procesos y ahorrar tiempo y dinero. La startup vio la luz hace dos años y medio, tres días después del estallido de la pandemia del coronavirus, y en la actualidad cuenta con más de un millar de usuarios y la confianza de algunas de las aceleradoras de negocios más prestigiosas del mundo. Una de ellas ha sido la estadounidense Y Combinator, uno de los actores clave dentro del ecosistema de Silicon Valley, que ha sido madrina en el nacimiento de compañías tecnológicas del calibre de Reddit o la plataforma de comercio de criptomonedas Coinbase.

Gracias a la participación en el programa de Y Combinator, la fittech de capital intelectual canario logró cerrar este año una ronda de inversión de 1,5 millones de euros, en la que también participaron Fin Capital y el business angel estadounidense Michael Levinthal. Una inversión que se une al otro millón de euros que logró captar el año pasado en otra ronda de financiación liderada por K Fund junto a Wayra, TheVentureCity y FJ Labs.

«A pesar de lanzar Fuell en pleno covid hemos sido capaces de adaptarnos y buscar inversores internacionales que nos han ayudado a seguir el proyecto», comenta Ortiz de Lazagorta, quien señala que el impulso de Y Combinator «probablemente la más importante del mundo» ha sido «muy ilusionante», ya que es responsable del «lanzamiento de proyectos como Airbnb o Dropbox».

Acceso al programa

Acceder a uno de sus programas es extremadamente difícil y solo unas pocas startup lo consiguen cada año. La aceleradora recibe unas 20.000 peticiones anuales de las que solo acepta el 2%. Sobre qué vio Y Combinator en Fuell para apostar por ella, el empresario canario asegura que en las fases iniciales de los proyectos «los inversores internacionales apuestan sobre todo por el equipo porque el producto está todavía definiéndose», por eso recalca que lo que buscan es que «tenga una capacidad de adaptación muy alta». Además, buscan que estén dirigidas a un mercado amplio «para que puedan obtener los retornos que esperan». Un mercado que Ortiz de Lazagorta insiste en que no le va a faltar a Fuell. «Los problemas con la gestión de gastos los tienen desde pequeñas empresas hasta aquellas que cotizan en bolsa», por lo que los software que facilitan este proceso «son un mercado grande e incipiente y es un cambio tecnológico importante, ya que supone sustituir las tarjetas corporativas a nivel global». En el caso de Fuell, aunque puede trabajar en casi toda Europa, por el momento está enfocada en dar servicio a empresas de España y Portugal.

La empresa cerró este año una ronda de inversión internacional de 1,5 millones de euros

Pero Fuell no es la primera empresa que ha puesto en marcha este emprendedor canario de 28 años, afincado en Madrid, a donde se marchó con 17 años para estudiar ingeniería en Organización Industrial en la Universidad Politécnica. «Desde que empecé la carrera noté que quería hacer más cosas». Entonces se marchó a San Francisco, «allí entré en contacto con gente que tenía una mentalidad diferente, tecnológica y que pensaban a escala global».

A su regreso se unió a un pequeño fondo de inversión a través del que participó en varios proyectos. «El emprendimiento surgió de forma natural para mi, sin darme cuenta, lo he llevado siempre dentro», resalta. Es algo que también se respiraba en casa, ya que «vengo de una familia de empresarios». Al final, asegura que un emprendedor «lo es en serie» y nunca deja de embarcarse en nuevas iniciativas empresariales. «Montamos un proyecto y desde que está maduro habrá que desligarse y pasar a otro», explica.

Infraestructura

Sin embargo, reconoce que el ecosistema emprendedor tanto en Canarias como en España no se parece nada al que se puede encontrar, por ejemplo, en Estados Unidos. «Se requiere que haya una infraestructura para emprender», sostiene y aunque indica que las cosas están cambiando poco a poco es un proceso lento.

«El apoyo que reciben los proyectos en Estados Unidos por parte de inversores es mucho mayor», lamenta y señala que aquí hay una excesiva burocracia que frena mucho la innovación. «Teníamos un inversor de Silicon Valley que necesita obtener primero el NIE y solo en eso tardaba casi dos meses, en ese tiempo cambia todo en nuestra industria», sostiene, lo que lo hace inviable. Por lo que cree que acelerar los procedimientos y «dejar de pensar con un enfoque local y pasar a otro nivel» ayudaría a potenciar la capacidad emprendedora tanto de Canarias como del resto del país.

El emprendimiento también es una ciencia

Para encontrar una idea de negocio viable no hay que sentarse a esperar que llegue la inspiración. Emprender requiere de un proceso de investigación y diseño para identificar nuevos nichos de mercado. «No es real que de repente grites eureka y tengas la idea del siglo», explica Eduardo Ortiz de Lazagorta, emprendedor canario y cofundador de la startup Fuell. «Extender este pensamiento no fomenta el emprendimiento porque la gente espera que aparezca esa idea milagrosa para lanzarse», señala. Bajo su punto de vista, el emprendimiento «no es un proceso creativo y se parece más a un proceso científico», en el que se lanzan hipótesis, se testea y se validan o no. «Todas las grandes empresas empezaron así, resolviendo una necesidad clara en el mercado», sentencia. Por eso, recomienda a quien quiera emprender «hablar mucho con la gente y encontrar un problema lo suficientemente grande para poder atacarlo con una solución sencilla». Una vez lo has identificado «te lanzas al proceso interactivo» porque «cuando has encontrado algo que la gente demanda, la adquisición de clientes viene solo». También destaca que si no hay competencia «probablemente es porque estás equivocado» ya que la existencia de otras empresas que se dediquen a la misma actividad «es señal de que efectivamente hay una necesidad». Fuell, su startup dedicada a la digitalización de los gastos corporativos «tiene al menos 15 competidores a nivel global» y aún así ha recibido el apoyo de varios inversores internacionales.

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