Cuando acucia la crisis por todos lados, hace falta aún más falta que los responsables públicos aguzen el ingenio y desarrollen propuestas novedosas, tanto para promover actividades para la población local como, al mismo tiempo, promocionar sus atractivos naturales y potencialidades turísticas en el exterior. Si todo esto se consigue, además, con una mínima inversión de dinero público, miel sobre hojuelas. Este es el caso que nos ocupa. Por ello no podemos menos que felicitar públicamente al Ayuntamiento de La Laguna, a través de su Concejalía de Turismo, por haber acertado -nuevamente- al crear un evento deportivo, que pretende (y puede ser) un referente en todo el territorio español, en un momento en el que las únicas carreras que se pueden organizar en la Península son sobre nieve y con mucho frío. Estamos hablando de la I edición del Anaga Maraton, una carrera de montaña con recorridos de 21 y 42 kilómetros, que se celebrará este domingo, 5 de Diciembre, con salida y llegada en la emblemática Plaza del Cristo. Una carrera que atravesará los caseríos y caminos de la parte más bella del Parque Rural de Anaga, recorriendo alguno de los senderos más espectaculares de Canarias, llegando a los espacios costeros de Bajamar y La Punta, para remontar por un agreste itinerario entre laurisilva y fayal-brezal, bordeando el límite municipal con el vecino Tegueste. Una fiesta del deporte en la naturaleza, en definitiva, del Medio Ambiente.
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Resulta interesante ver el escandalo mediático y político que se ha montado a causa de la posible suspensión del servicio del tranvia durante las fiestas de carnavales por motivos de seguridad, más que justificados a tenor del impactante documento videográfico desvelado por los compañeros del periodico Diario de Avisos, en una magnifica y valiente exclusiva periodística. Estas imágenes nos enfrentan a la realidad más triste, deprimente y rastrera de nuestra sociedad, encima asociadas a la celebración más emblemática y multitudinaria de toda Canarias. En primer lugar, tengo que confesar que no soy un “carnavalero de pro”. Desde que tengo uso de razón y recursos “huyo” de esta isla aprovechando los días festivos y la total paralización de la vida administrativa y económica. Es más, desde que soy padre, he intentado llevarme año tras año conmigo a mis hijos, para que no asimilen en su interior la pasión que tanta gente siente con los carnavales. Y -por otro lado- pienso que, mientras vivan en Canarias y en España, no les faltarán abundantes fiestas y conciertos. Asimismo, entiendo y respeto a los que aman profundamente el carnaval y que lo disfrutan de forma -más o menos- civilizada, pero yo he optado por un camino distinto, al menos igual de respetable y -en mi opinión- mucho más sano y provechoso. Para gustos, colores. Una vez aclarada mi posición de partida, llena de prejuicios y subjetividad -reconozco- contra nuestra “fiesta nacional”, no esperen encontrarse en este texto un revindicación de las bondades de los Carnavales. Por tanto, entiendo que este artículo escrito en un periodico tinerfeño es cualquier cosa menos políticamente correcto. Así es la vida. Leer más Hace unos días he estado por la Península asistiendo al primer Congreso Nacional sobre Seguridad y Montaña, celebrado en Zaragoza, y que ha reunido a más de 400 expertos, profesionales y empresas de toda España, para tratar y debatir una amplia variedad de temas vinculados a la seguridad en la naturaleza. Desde políticos de muy diversa indole, fundamentalmente responsables de protección civil y emergencias, medio ambiente y turismo, hasta especialistas en rescate de los cuerpos de seguridad del estado, pasando por empresas de turismo activo, guías de montaña, federaciones de montaña, etc., se reunieron por primera vez en nuestro país para poner en común sus respectivas experiencias, debatir sobre temas candentes y plantear estrategias de futuro que permitan reducir la creciente siniestralidad en nuestros espacios naturales. ¿De toda España? no, de toda no. La representación canaria fue la más floja de todas las comunidades autonomas españolas. Sólo tres personas (incluyéndome a mi, que no representaba a ninguna institución canaria) asistieron a las sesiones celebradas en el Auditorio de Ibercaja. Y tengo que decir que me decepcionó – pero no me sorprendió- este nulo interés de nuestros responsables públicos, sobre todo en un momento, en el que la mayor parte de las islas están invirtiendo cuantiosos recursos en adecuar, mejorar y promocionar sus respectivas redes de senderos. Dado que se están invirtiendo millones de euros en estas obras, no acabo de entender muy bien como no gastan unos pocos euros para enterarse de que responsabilidades legales adquieren con la puesta en marcha de esta oferta, así como que problemas se encontrarán en el futuro inmediato en que se incrementen – de forma inevitable- los accidentes y los rescates. Algo que sucederá con total seguridad.
02
11
2010
Cobrar por subir a la cima del Teide: el descubrimiento de la pólvoraPublicado por: PedroMillan en GeneralHe pasado estos últimos días “refugiado” en las montañas del Pirineo, alejado del mundanal ruido y disfrutando de los grandiosos paisajes naturales y humanos que ofrece esta impresionante cordillera. Nada más llegar a casa, he encontrado en mi correo numerosos mensajes de alarma ante una noticia que surgía, semanas atrás, sobre la propuesta del Centro de Iniciativas Turísticas de Tenerife (CIT), de la instauración de un “peaje” de 5 euros para ascender el tramo final de sendero hasta la cima del Teide, conocido como Sendero “Telesforo Bravo”, para compensar de alguna manera, el mantenimiento de este tramo. Bueno, alarma ninguna -he tranquilizado a mis interlocutores- por varias razones: la primera, que he sido miembro del Patronato del Teide y soy consciente de que la mayoría de sus integrantes son personas responsables y que -en ningún caso- accederían a promover semejante disparate; La segunda, en el hipotético e improbable caso de que el Patronato perdiera la cordura, las leyes vigentes no le permitirían cobrar por el transito del espacio protegido, en concreto, la Ley 5/2007 de la Red de Parques Nacionales, que define con trazos nítidos la conservación y el disfrute de los ciudadanos en estas joyas de la naturaleza, patrimonio de todos los españoles. Hay que recordar por enésima vez, que ni en Timanfaya ni en Doñana (donde se generan las confusiones más frecuentes) se cobra entrada al Parque sino que se paga por servicios, en este caso, el transporte. En los dos, como en el resto, es posible transitarlo por sus senderos habilitados, de forma absolutamente gratuita. Tampoco resulta superfluo recordar que sólo se ha transferido la gestión de estos espacios naturales a la Comunidad Autónoma, no su titularidad, que continua siendo estatal, es decir, las líneas están marcadas con claridad y no son traspasables alegremente. Tengo que precisar en primer lugar que estoy muy lejos de haber sido amigo de Adán Martín, el recientemente fallecido expresidente del Gobierno de Canarias y uno de los políticos canarios con una mejor trayectoria pública, quizás porque siempre fue más un técnico que un político, y eso, tal vez, explique su repentino (y forzado) retiro. No su enfermedad. Compartió enfermedad y trabajo durante muchos años, en unos niveles que muy pocos pueden igualar en plenitud de facultades. Su fama de trabajador infatigable le acompañó hasta el final de sus días. No puedo decir –como he leído en abundantes artículos y declaraciones- que me enseñara nada ni que me transmitiera todos esos valores que, en estos días, se ponen de manifiesto con sospechosa reiteración. Lo único que si puedo relatar es algún momento curioso que compartimos y que recordábamos, cada vez que nos encontrábamos, por casualidad, en algún lugar o en algún avión (un lugar que utilizaba como sala de reuniones, por su obsesiva manía de aprovechar cada minuto del día). Leer más |




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